“El amor que no se atreve a decir su nombre, y a cuenta del cual estoy aquí hoy, es precioso, está bien, es una de las formas más nobles de afecto que existen” es uno de los alegatos más conocidos de todo el juicio al que se vio sometido el afamado escritor Oscar Wilde a raíz de su homosexualidad. En la era victoriana, esto era considerado un crimen y fue el motivo por el que Wilde terminó condenado a 2 años de trabajos forzados y a convertirse en un paria de la sociedad inglesa.

Wilde nunca ocultó realmente su orientación sexual, pues sobraba lo que se veía y lo que se decía de él en las calles de Londres. No obstante, durante el juicio se vio obligado a negarlo ya que una aceptación implicaría su condena.

El inicio del fragmento antes descrito pertenece a un poema que el amante de Wilde, Lord Alfred Douglas, le escribió. Wilde lo leyó en la corte pocos días antes de su sentencia, pero esto no fue suficiente para conmover el corazón de quienes fueran sus jurados.

Un salto en el tiempo

Antes de este evento, la vida de Wilde se caracterizó tanto por su ingenio, como por su carácter y su marcado desdén por las costumbres victorianas. Nació el 16 de octubre de 1854 bajo el nombre completo de Oscar Fingal O’Flahertie Wills Wilde en Dublin, Irlanda.

Desde pequeño su inteligencia y amor por la literatura lo caracterizaron. Luego de graduarse de la Universidad de Oxford, habiendo obtenido allí la mayor beca y los mejores reconocimientos por su talento, comenzó a destacarse como un fiel defensor del esteticismo.

Varias de sus obras se hicieron reconocidas en el momento, como “El abanico de Lady Windermere” y la renombrada “La importancia de llamarse Ernesto”. Sin embargo, no fue sino hasta 1891 que produciría su obra cumbre y más reconocida en la actualidad, “El retrato de Dorian Gray”.

En su momento, este escrito fue fieramente criticado, al comentar que este reflejaba temas homoeróticos e inmorales. Para entonces, es claro que la época y las costumbres no supieron darle el valor que el tiempo, luego, le ha sabido otorgar a esta pieza.

Un secreto a voces

Para ese año, en 1891, cuando Wilde publica su criticada novela, este también comenzó una relación con un joven a quien le llevaba 16 años de diferencia. Este fue Lord Alfred Douglas, a quien Wilde llamaba Bosie por cariño.

A pesar de que para este momento el escritor ya tenía una esposa y dos hijos en Inglaterra, sus salidas nocturnas, paseos por bares y constantes encuentros con Alfred no ocurrían en la clandestinidad. En realidad, a pesar de que estas actividades eran penadas por la ley, la sociedad victoriana se hacía de la vista gorda por el escritor.

Sería durante este periodo que Alfred escribiría el poema “Dos amores” (1894) con la mención al “amor que no se atreve a decir su nombre” que posteriormente Wilde se encargaría de inmortalizar. Todo iba en un cierto equilibrio hasta que el padre de Alfred, el marqués de Queensberry, se enteró de lo que ocurría.

De acusador a acusado

El marqués montó una cacería incansable contra Wilde, trataba de sabotear sus obras, presentaciones y ponencias. Verdaderamente, el escritor ya había pensado varias veces en denunciar el acoso ante la ley. Sin embargo, no tenía pruebas.

En 1895, estas llegaron en la forma de una breve carta en la que el marqués acusaba a Wilde se sodomita (término con el que se clasificaba a los homosexuales). Con el apoyo de Alfred, quien tampoco estaba en buenos términos con su padre, Wilde demandó al marqués de Queensberry por difamación.

Sin embargo, como Wilde en efecto era homosexual y la defensa del marqués era implacable, rápidamente ubicaron pruebas y testigos que ratificaran las acusaciones de este. De lo que pasó inmediatamente después existen dos versiones.

Una de estas indica que Wilde usó su gran habilidad para la oratoria para esquivar y negar las acusaciones. Asimismo, parece que pudo usar su ingenio para ganarse a ese primer jurado y salir airoso de la situación. Pero que, como Wilde era una figura pública y el proceso judicial había sido mediático, la corona no podía quedarse tranquila ante esto e inmediatamente inició otro juicio directamente contra Wilde por sodomía.

Por otro lado, otras versiones indican que Wilde retiró la demanda cuando las acusaciones se tornaron contra él. Debido a lo que la corona interpretó esto como una admisión de culpabilidad y reinició otro proceso. En cualquiera de los dos casos, la verdad es que Wilde no pudo dejar los tribunales hasta que fue sentenciado a prisión.

1895: el año de la condena

A Wilde, en este segundo juicio, se lo acusó de 25 cargos de indecencia grave, ante los cuales él se declaró inocente. De nuevo, desfilaron hombres por el estrado que clamaban haber tenido relaciones con él.

Sin embargo, nuevamente con su oratoria y mente ágil logró confundir tanto al primer jurado asignado que este se declaró incompetente para tomar una decisión. Aun así, este no fue el fin del asunto.

Rápidamente llegó otro jurado que no se dejó convencer por las elocuentes palabras del escritor. En esta tercera oportunidad fue cuando finalmente Wilde fue condenado, en mayo de 1895, a 2 años de prisión y trabajos forzados.

La prisión de Pentonville

El primer sitio al que lo llevaron fue la prisión de Pentonville en Londres. Allí cumplió con los primeros meses de su sentencia, destinado a desenroscar y desgarrar cuerdas para obtener fibras necesarias para la fabricación de oakum (sustancia que se utilizaba para sellar hoyos en las construcciones navales). Sin embargo, su ánimo y su salud se deterioraron rápido, perdió tanto peso en tan poco tiempo que fue trasladado a otras instalaciones menos austeras.

La cárcel de Reading Gaol

Su siguiente destino fue la cárcel de Reading Gaol, también en Londres. Algunas versiones dicen que luego de esta pasó a otra prisión más cómoda, otras dicen que en esta vivió el resto de su sentencia hasta 1897 cuando fue liberado.

Lo que sí se sabe es que en ella escribió su famosa y despechada carta “De profundis” a su examante Alfred y que también inspiró en esta cárcel una de sus pocas obras escritas a posteriori, “La balada de la prisión de Reading”, sobre una ejecución que ocurrió en el lugar durante su encierro. Por si fuera poco, acá Wilde sufrió una caída y un daño en el oído que fueron tratados negligentemente. Como consecuencia se cree que este desarrolló la meningitis que daría fin a su vida pocos años después.

Los últimos años

Una vez estuvo finalmente libre, Wilde no volvería a vivir la misma vida. Su esposa se mudaría junto a sus dos hijos, que él jamás volvería a ver, a otro país y cambiaría su apellido a Holland.

Por otro lado, Alfred y Wilde volverían a verse en Francia, donde Wilde cumplía su exilio, pero la relación duraría escasos meses. Los amigos del escritor lo dejarían de lado y comenzarían a ignorarlo. En ese estado de soledad, Wilde respiraría su último aliento a los 46 años, el 30 de noviembre de 1900, y sería enterrado en París.

La “ley de sodomía” y su erradicación en el mundo

La ley que condenó a Wilde al destino que sellaría su muerte solo 3 años después de salir de prisión no fue abolida sino hasta 1956. Hasta entonces, muchos más hombres (las relaciones lésbicas no estaban penadas por la ley inglesa) fueron perseguidos por su sexualidad tal como le ocurrió al escritor.

Antes de que este gran cambio se diera en Inglaterra, otras naciones como Francia (que ya había despenalizado la homosexualidad en la época de Wilde), Paraguay, Perú, Dinamarca, Polonia, Filipinas, Uruguay, Islandia, Suiza, Suecia, Portugal, Alemania Oriental, Grecia, Jordania y Tailandia ya habían dado el paso decisivo. Para 1958, en Inglaterra también se forja Homosexual Law Reform Society que luchaba por los derechos de la comunidad LGBTQ.

Después, en la década de los sesenta, otros movimientos aislados despenalizan la homosexualidad en Checoslovaquia, Hungría, Bulgaria y Canadá. Para los setentas y ochentas, se gesta la revolución sexual o liberación sexual en la que ocurre un cambio profundo en la sociedad y la comunidad LGBTQ comienza a manifestarse por ser libre y reconocida.

Como un cambio tardío, toda Alemania despenaliza la homosexualidad en 1994 y, luego del cambio de siglo, en el 2003, Estados Unidos sigue los pasos de las otras naciones de Europa y América. Lastimosamente, en la actualidad siguen existiendo países que penalizan la sexualidad, por lo que la lucha por el cambio aún sigue activa.

La sociedad y la sexualidad hoy, ¿hemos cambiado?

Como podemos ver, el tiempo ha permitido que poco a poco la comunidad LGBTQ encuentre un espacio de respeto y aceptación en la sociedad. Eventos como las protestas de Stonewall marcaron un antes y después en su historia e, incluso ahora, nos encargamos de recordar esto a través de la celebración del Mes del Orgullo o Pride Month.

En la actualidad, las nuevas generaciones tienen la mente más abierta y aceptan la diversidad con mucha más facilidad. Sin embargo, la cultura aún no ha podido avanzar a tal velocidad, apareciendo las manifestaciones LGBTQ en diferente magnitud y frecuencia en diversas áreas.

El mundo de la ciencia

Si vamos a hablar sobre la expresión de la homosexualidad y el mundo de la ciencia, entonces uno de los primeros nombres que debe venir a nuestra mente es el del matemático Alan Turing.

No obstante, la verdad es que no es el único representante de la comunidad LGBTQ en la ciencia. De hecho, otros nombres también han logrado dejar su huella y hacer historia. Aunque para todos estos el viaje implicó sortear un mar de prejuicios y trabas sociales.

Por otra parte, la ciencia ha sabido avanzar para poder reconocer la homosexualidad como lo que es, un hecho natural. Gran parte de esta nueva consciencia se la debemos al doctor Richard Friedman, el responsable de desacreditar la teoría sobre que la homosexualidad era algo curable –como si te tratara de una enfermedad–.

El mundo del deporte

Por su parte, el mundo del deporte se encuentra con un sesgo que pareciera reflejar aquel de la antigua sociedad victoriana de Wilde, con la dualidad entre la homosexualidad masculina y la femenina. Como un ejemplo, podemos observar la Copa Mundial Femenina de fútbol en la que más de 40 jugadoras eran abiertamente homosexuales o bisexuales. Por otro lado, la contraparte masculina no reflejó ni a un solo representante de la comunidad LGBTQ.

Mientras que esto puede parecer una coincidencia, la situación se vuelve más sospechosa cuando volteamos la mirada a la reconocida Premier League. Ya que, nuevamente, en esta no existe ni un solo jugador abiertamente gay o bisexual.

Aunque algo de esto se podría excusar tras de idea de las “preferencias” de los hombres heterosexuales y las mujeres homosexuales, la verdad se oculta tras las atmósferas en las que estos dos mundos se desarrollan. El fútbol femenino muestra ser mucho más abierto y receptivo, mientras que el masculino sigue rigiéndose por antiguos y conservadores controles que hacen casi imposible para un jugador revelar su sexualidad antes del retiro, ya que esto podría causarle pérdidas de oportunidades en su carrera deportiva.

El mundo de la tecnología

Uno de los campos que más ha avanzado en la actualidad es el mundo de la tecnología. Sin embargo, esta ha tenido sus altos y bajos con la comunidad LGBTQ. Sobre todo en cuanto al avance de su pensamiento en relación con los nuevos valores de aceptación y respeto que se promueven para esta.

Por ejemplo, Google ha tenido una relación muy complicada con esta. A pesar de que su CEO, Sundar Pichai ha declarado que trabajará para mejorar las experiencias de esta comunidad en Google, las acciones de empresa dicen lo contrario. Como ejemplo de esto, vemos que por “ir en contra de su código de conducta” Google decidió no dar patrocinio al anterior desfile del Orgullo.

Asimismo, se han presentado problemas constantes con plataformas como YouTube que ha permitido la persistencia de mensajes de odio en ella y también ha promocionado “curas” para la homosexualidad tanto al público LGBTQ como en los canales de los youtubers que representan a la comunidad. Un detalle que otras grandes empresas como Facebook también han hecho. Sumado a esto, Google ya se ha negado con anterioridad a eliminar de sus plataformas aplicaciones que atentan contra los derechos LGBTQ.

Por su parte, otras aplicaciones como Tinder comenzaron a permitir que sus usuarios especificaran su orientación sexual en la plataforma. No obstante, ha ocultado dichos perfiles en las naciones en las que ser homosexual sigue siendo ilegal.

El mundo del cine, la tv y ahora, el streaming

De entre todos los anteriores, el mundo del cine, la televisión y sobretodo el streaming parece ser unos de los espacios que más ha aceptado y comenzado a representar a la comunidad LGBTQ. Desde las primeras producciones cinematográficas que reflejaron relaciones homosexuales en el cine hasta las nuevas propuestas que incluyen películas representativas para los transgénero; series con protagonistas homosexuales; cortos que reflejen a la comunidad gay como Out de Disney y pequeños visos de parejas o personajes homosexuales y transgénero dentro de la normalidad de las caricaturas, películas y videojuegos; series sobre la cultura LGBTQ en plataformas como Netflix y Hulu; más el auge de los dramas con una pareja protagónica lésbica muestran la aceptación que este mundo le ha dado a los miembros de esta comunidad.

Sobre todo porque cada vez son más la producciones que se salen del estigma para adentrarse verdaderamente en las vivencias y experiencias de estas personas. Lo que hace aún más valioso y real el contenido que se produce al respecto.

Aún hay mucho camino por recorrer

A pesar de que la sociedad ha avanzado y cada vez más espacios le dan a esta comunidad el lugar que se merecen, los problemas siguen estando allí. Los universitarios que pertenecen a ella tienen aún un mayor riesgo de suicidio, mientras que las mujeres tienden a presentar una propensión mayor al abuso de sustancias en la adolescencia.

Otro ejemplo, tiene que ver con la adopción por parte de parejas homosexuales, ya que aun cuando existen pruebas científicas de que esta no hace ninguna diferencia en la salud o mentalidad de los niños, los sesgos siguen allí. Por si fuera poco, adelantos que se hacen en ciertos momentos, pueden ser tirados por la borda si llega al mando alguien que aún no apoye los derechos LGBTQ, como fue el caso del 2017 con Trump y los derechos de los transgénero.

En la actualidad, igual que en la era victoriana, todos estos sesgos se producen por creencias antiguas. Unas que intentan imponer lo que está “bien o mal” dentro de una sociedad. Acá la falta de empatía y aceptación es una de las más grandes carencias y también una de las más grandes culpables de los tormentos por los que la comunidad LGBTQ ha tenido que pasar. Aun así, podemos mirar al futuro con esperanza, puesto que el cambio se está gestando, sí, poco a poco, paso a paso… pero sin pausa.

“No tengo duda de que ganaremos. Pero el camino será largo y lleno de monstruosos martirios”.

Fue una de las últimas frases dichas por el escritor Oscar Wilde antes de morir. Más de 100 años antes de esta época, Wilde fue capaz de ver la semillas del cambio en medio de un mundo que lo señaló y condenó por ser quién es. Ahora, vemos afortunadamente  que tuvo razón. El camino no ha sido fácil, ni lo será, pero el triunfo esperará al final a la comunidad LGBTQ.