La cognición y el lenguaje humanos están íntimamente relacionados. Por un lado, el sistema cognitivo humano es sensible a las propiedades del lenguaje, ya que la frecuencia de las palabras, el reconocimiento, la ambigüedad y la facilidad de procesamiento impulsan la atención, la comprensión y la memoria.

Por otro lado, la cognición humana probablemente ha influido en la estructura y las propiedades del propio lenguaje. Por ejemplo, la gran cantidad de redundancia en la estructura del lenguaje facilita el aprendizaje, mientras que la longitud de las palabras se optimiza para una comunicación eficiente.

Evitando esfuerzos innecesarios

En consecuencia, las demandas sobre nuestro sistema cognitivo varían ampliamente durante la lectura, requiriendo que asignemos dinámicamente recursos cognitivos para procesar las palabras y sus dependencias sintácticas y semánticas.

En este sentido, los resultados de un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad de Helsinki indican que el cerebro humano evita tomar esfuerzos innecesarios. Cuando una persona lee, su cerebro se esfuerza por obtener la mayor cantidad de información posible dedicando la menor capacidad cognitiva posible al procesamiento.

El estudio encontró que el cerebro procesa información de forma eficiente al concentrar sus esfuerzos donde sabe que obtiene el mayor valor adicional para comprender el mensaje.

De acuerdo al estudio, el cerebro procesa información teniendo en cuenta la importancia relativa del contenido que se está leyendo. Cuando el cerebro interpreta el significado de las palabras que se leen, intenta asignar recursos para interpretar las palabras que proporcionan la mayor cantidad de información posible sobre el contenido del texto.

Este planteamiento va en línea con investigaciones previas que han demostrado que la longitud y la frecuencia de las palabras, así como los errores sintácticos y semánticos incluidos en las oraciones afectan la actividad cerebral al lenguaje.

Un patrón particular

Para el estudio, el equipo desarrolló un modelo basado en la teoría de la información para determinar la informatividad de las palabras y las asociaron con la actividad cerebral. Seguidamente los investigadores realizaron una prueba en la que un grupo de voluntarios leyó oraciones mientras se registraba su actividad cerebral usando electroencefalografía.

Los investigadores observaron que cuando los participantes leían la oración “los gatos son pequeños, generalmente mamíferos peludos”, las palabras “mamífero” y “peludo” evocaron un patrón particular de actividad cerebral.

Cuando una persona lee, su cerebro se esfuerza por obtener la mayor cantidad de información posible dedicando la menor capacidad cognitiva posible.

Respecto a estas observaciones, el investigador Michiel Spapé, catedrático en el Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Helsinki y autor principal del estudio, explicó:

“Esto sugiere que, al concentrar sus esfuerzos donde sabe que debe obtener el mayor valor adicional para comprender el mensaje, el cerebro procesa información eficientemente”.

Un hallazgo adicional del estudio mostró que, mediante el uso de técnicas basadas en inteligencia artificial, las mediciones cerebrales relacionadas con palabras individuales se pueden usar para predecir si la cantidad de información de las palabras leídas es baja o alta.

En conjunto, estos resultados muestran que la cantidad de información cuantificada computacionalmente modula la actividad cerebral provocada por la lectura del lenguaje natural, lo que sugiere que el principio de codificación eficiente puede explicar, al menos en parte, el procesamiento del lenguaje de alto nivel.

Referencia: Information gain modulates brain activity evoked by Reading. Scientific Reports, 2020. https://doi.org/10.1038/s41598-020-63828-5