Pese a ser un país pluricultural y con más de 20 idiomas oficiales, la tradición ha sido uno de los pilares en la formación de los indios, que siguen siendo muy reacios a abrazar las nuevas ideas que ya han merecido lucha en otros lugares del mundo.

Y aunque India es uno de los países más poblados, el tema de la reproducción y la sexualidad sigue siendo un tabú. ¡Cuánto más el de la homosexualidad y la comunidad LGBT que tanto se ha hecho escuchar en las últimas décadas!

Hasta hace poco, los actos sexuales entre personas del mismo sexo era considerado ilegal en India, lo que ciertamente influía en el silencio respecto al tema entre la población. Y no fue sino hasta 2018 que se abolió dicha prohibición, una decisión drástica y digna de aplaudir para un país tan tradicional. Pero a dos años de dicha decisión, ¿son palpables los cambios en beneficio de los homosexuales en el país asiático?

El artículo 377 del código penal indio

“La historia debe una disculpa a los miembros de esta comunidad y sus familias… por la ignominia y el ostracismo que han sufrido a través de los siglos. Los miembros de esta comunidad se vieron obligados a vivir una vida llena de temor a represalias y persecución”. Estas fueron las palabras con las que el juez Indu Malhotra, de la corte suprema india, abolió la validez del artículo 377 del código penal que penalizaba las relaciones entre personas del mismo sexo.

Se trata de una ley arrastrada desde la época colonial británica que tachaba de “odiosos” y “repugnantes” a los homosexuales, quienes además iban “contra el orden de la naturaleza”. La condena por incumplirla podría ser una pena de cárcel durante un período de hasta 10 años, y en algunos casos de por vida, además de multas.

Por supuesto, derribarla no fue tarea fácil. Le ley fue considerada inconstitucional desde que se emitió una sentencia de la Corte Suprema de Delhi del 2 de julio de 2009. Sin embargo, el Tribunal Supremo de la India anuló este fallo judicial el 11 de diciembre de 2013, y la ley siguió vigente hasta 2018.

Las consecuencias de siglo y medio de rechazo

Abolir el artículo 377 se buscaba crear conciencia y eliminar la estigmatización contra los homosexuales, y permitirles vivir una vida digna sin ser persecuciones.

En un país con tal discreción sobre el tema, era realmente raro que hubiera necesidad de aplicar esta ley, por lo que los casos fueron bastante escasos en alrededor de siglo y medio de vigencia.

Por supuesto, que pocas veces llegara a oídos de la ley no quiere decir que no ocurriera. Gracias a estas restricciones muchas personas homosexuales vivieron reprimidas durante mucho tiempo, pero lo cierto es que las consecuencias exceden el ámbito psicológico.

El artículo 377 del código penal indio no solo fomentó la discriminación y represión de los homosexuales y otros miembros de la comunidad LGBT, sino que también fue el arma perfecta para aquellos que perseguían organizaciones dedicadas a fomentar la prevención del SIDA e incluso a quienes practicaban la prostitución.

Por ejemplo, en 2007 se recolectaron testimonios que documentos cómo un hombre homosexual indio fue secuestrado y violado por la policía en Delhi durante varios días. Por si fuera poco, lo obligaron a firmar una nota en la que “afirmaba” que era un “gandu”, un término despectivo para referirse a alguien que practica el sexo anal.

Asimismo, en Haryana en 2011, dos mujeres fueron golpeadas hasta la muerte por uno de sus sobrinos por el simple hecho (en aquel momento ilegal) por estar en una relación “inmoral”.

Además, en 2006, la policía de Lucknow, Uttar Pradesh, allanó las oficinas de una organización contra el VIH/SIDA escudándose con el artículo 377, y culpando a los implicados de incitar a su incumplimiento. Además en 2003, una trabajadora sexual india reveló que fue violada en grupo, primero por hombres y luego por funcionarios de la policía.

¿Qué ha cambiado tras dos años del retiro de la ley?

Tras la abolición del artículo 377, la Corte Suprema también ordenó al gobierno tomar medidas adecuadas para informar a la población de que la homosexualidad no es un delito penal, y para crear conciencia y eliminar los prejuicios en torno a las relaciones entre personas con el mismo sexo.

La sentencia también incluyó una especie de garantía de que la ley contra los homosexuales no volvería al código penal indio denominada “Doctrina de la realización progresiva de los derechos”.

Muchas parejas homosexuales indias siguen esperando en los tribunales para que su unión sea aprobada. Foto: Kartik Kumar S./Flickr.

Si bien muchas de estas atrocidades siguen observándose en India, un país en el que incluso el simple hecho de ser mujer supone un riesgo para la integridad y la vida, en dos dos años han surgido ciertos cambios que son dignos de mencionar. No todos estos se remiten específicamente hacia los homosexuales, pero ciertamente esto ha estimulado la promoción de derechos contra diferentes miembros de la comunidad LGBT.

Empecemos presentando algunos datos como los proporcionados por una encuesta realizada en 2019. Esta reveló que la mayor aceptación de las relaciones homosexuales se observó entre los practicantes del hinduimo (22 por ciento), mientras que entre los musulmanes y cristianos indios solo hubo una aceptación del 13 por ciento.

Para entonces, los estados de India que mostraron mayor aceptación de la comunidad LGBT fueron Uttar Pradesh, con 36 por ciento, seguidos de Tamil Nadu, con 30 por ciento, y Delhi 30 por ciento.

En el mismo año, el Tribunal Superior de Madras permitió que el término novia incluyera a las mujeres transgénero en la Ley del matrimonio hindú de 1955, y de hecho, permitió el matrimonio entre un hombre y una mujer transgénero.

Además, poco a poco los candidatos para cargos políticos han adaptado sus propuestas gubernamentales de tal forma que incluyan los derechos de la comunidad LGBT. Por ejemplo, en febrero de 2019, el gobierno de Maharashtra creó una “Junta de Bienestar Transgénero” para aumentar las oportunidades de formación académica y empleo de personas transgénero.

Hoy en día muchas personas homosexuales siguen a esperas de que los tribunales aprueben su unión matrimonial, y cómo no, de la eliminación del estigma hacia ellos y la comunidad LGBT en general. Puede que el avance sea lento, pero las expectativas siguen latentes.