La ketamina es una sustancia ampliamente utilizada como anestésico y analgésico para animales grandes como los perros, caballos y las ovejas. Su uso en humanos se limita a dosis bajas aplicadas en situaciones de emergencia, como el alivio del dolor en soldados heridos en batalla, o personas que sufren accidentes de tránsito.

El problema es que los pacientes pueden parecer despiertos e incluso moverse sin dolor, pero no procesan la información normalmente. Muchos testimonios sugieren que la experiencia es similar a sentir que la mente se ha separado del cuerpo.

Recientemente, un equipo de investigadores se interesó por estudiar dichos efectos, y parece haber encontrado dos fenómenos cerebrales involucrados. Tras registrar la actividad cerebral de ovejas, demostraron que el consumo de ketamina hace que el cerebro se apague, lo que impide procesar la información del mundo exterior y explica la sensación extracorpórea que muchos han reportado.

Actividad cerebral detenida por completo

Uno de los objetivos del estudio era comprender el efecto de los medicamentos en el cerebro de las personas con la enfermedad de Huntingon, una condición que impide su correcto funcionamiento.

Usaron la electroencefalografía (EEG) para medir los cambios inmediatos en las ondas cerebrales de modelos animales ante la administración de la ketamina. Escogieron ovejas ya que estas han sido confirmadas como un modelo preclínico adecuado de trastornos del sistema nervioso humano, como la enfermedad de Huntington.

A seis de las ovejas les aplicaron una dosis única más alta de 24 mg/kg de ketamina, una cantidad que se ubica en el límite superior del rango anestésico, así como una dosis más baja.

Los investigadores notaron la misma respuesta en ambas ocasiones, pero dos minutos después de recibir el medicamento, la actividad cerebral de cinco de estas seis ovejas se detuvo por completo, y una de ellas experimentó esto durante varios minutos.

“Esto no fue solo una reducción de la actividad cerebral. Después de la alta dosis de ketamina, los cerebros de estas ovejas se detuvieron por completo. Nunca lo habíamos visto antes”, dijo la profesora Jenny Morton del Departamento de Fisiología, Desarrollo y Neurociencia de la Universidad de Cambridge, quien dirigió la investigación.

Volviendo a la realidad de forma inusual

Pero lo más curioso fue que cuando la droga desapareció, las ovejas recuperaron la conciencia, pero de una forma inusual. La actividad cerebral cambiaba entre oscilaciones de alta y baja frecuencia, al principio de manera explosiva e irregular, pero poco a poco se fueron haciendo más regulares en cuestión de minutos.

“Unos minutos más tarde, sus cerebros volvían a funcionar normalmente, era como si acabaran de apagarse y encenderse”, explicó Morton. La experta indica que los patrones inusuales de actividad cerebral de las ovejas corresponden al momento en que los humanos con ketamina en su cuerpo sienten que su cerebro se ha desconectado de su cuerpo.

El agujero K en ovejas

Los investigadores interpretaron esta pausa en la la actividad cerebral como el “agujero k”, un estado de olvido que los que consumen con frecuencia la ketamina describen como una experiencia cercana a la muerte, seguida de un sentimiento de gran serenidad. Aunque están al tanto de que los que abusan de la sustancia suelen tomar dosis mucho más altas que las administradas a las ovejas durante los experimentos.

También sugieren que hay una cierta probabilidad de que tengan que tomarse dosis progresivamente más elevadas de la sustancia para obtener este mismo efecto, un comportamiento similar al de los adictos, lo cual puede ser bastante perjudicial. Hasta ahora, se cree que estos excesos pueden causar daño hepático, detener el corazón y causar la muerte.

Referencia:

Characteristic patterns of EEG oscillations in sheep (Ovis aries) induced by ketamine may explain the psychotropic effects seen in humans. https://www.nature.com/articles/s41598-020-66023-8