Desde hace varios años, los científicos han estado estudiando el impacto de los microplásticos en el ambiente y la salud de los seres humanos. Se ha puesto mucha atención sobre su presencia tanto en la superficie como el fondo de los océanos, y el riesgo que representa esto para los animales y los humanos.

Pero ahora un nuevo estudio deja de lado el tema de la contaminación oceánica y se enfoca en cómo circulan los microplásticos con el viento. Y es que sí, a medida que los plásticos que desechamos se descomponen en pedazos cada vez más pequeños, parte de ellos también van quedando en la atmósfera y pueden atravesar largas distancias.

Microplásticos en todas las muestras de polvo

Inicialmente, Janice Brahney, científica de la cuenca hidrográfica de la Universidad Estatal de Utah y autora principal del nuevo estudio, estaba estudiando cómo se transportan los nutrientes a través del polvo. Pero cuando vio en perlas de colores y fibras entre las partículas de polvo, decidió cambiar la temática de su investigación.

Ella y su equipo recolectaron muestras de polvo tanto en clima húmedo como en clima seco durante un año, y los llevaron al laboratorio, donde los contaron a mano bajo un microscopio, guiándose por los colores y texturas no naturales que lo caracterizan y distinguen los materiales orgánicos.

También usaron la espectroscopía infrarroja por transformada de Fourier para medir cómo las muestras tomadas absorbían y emitían luz infrarroja para diferenciar el plástico de otro material.

El equipo encontró microplásticos en casi todas las muestras que recolectaron, y cuatro por ciento de las partículas en el polvo eran de plástico, lo cual sugiere que podríamos estar respirándolo literalmente.

Encontraron alfombras, pintura, productos cosméticos, equipo de campamento, entre otros, pero la mayor cantidad provino de la ropa. Como indicamos en un artículo sobre el impacto ambiental de las lavadoras, la ropa arroja microfibras cuando se lavan y se secan, e incluso cuando la usamos.

La influencia del clima

Cuando estudiaron los patrones climáticos de los entornos en los que los habían recolectado, descubrieron que esto era en parte efecto de la contaminación de las ciudades cercanas. Esto forma parte de lo que llamaron el “ciclo del plástico”, que transporta restos de materiales sintéticos por todo el planeta, tal como ocurre en el “ciclo del polvo”.

En los climas húmedos, los microplásticos solían caer al suelo durante las tormentas, y estos también eran los más grandes; pero luego eran desplazados por los vientos de áreas pobladas. Los investigadores dijeron que los plásticos “húmedos” se originaron en ciudades cercanas.

En climas secos, los microplásticos que solían caer eran mas pequeños, pero más numerosos que los anteriores. Estos habían sido desplazados por corrientes de aire más altas en la atmósfera, lo cual sugiere que habían viajado largas distancias.

La diferenciación de partículas plásticas en función del clima ha supuesto un avance importante en el estudio de la influencia de las condiciones atmosféricas en su desplazamiento. Y aunque suene demasiado micro y minucioso para muchos, esto nos demuestra una vez más que no estamos aislados en el mundo. La contaminación es un problema global, y deben aplicarse soluciones globales para remediarlo. De lo contrario, todos se verán afectados.

Referencia:

Thousands of Tons of Microplastics Are Falling from the Sky. https://www.scientificamerican.com/article/thousands-of-tons-of-microplastics-are-falling-from-the-sky/

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