El VIH o virus de inmunodeficiencia humana es el causante de un problema de salud pública que afecta más de 40 millones de personas en todo el mundo. Esta enfermedad ataca el sistema inmunológico cuando infecta a un tipo de glóbulo blanco conocido como células T CD4 positivas (CD4 +). Estas son vitales en el ataque y erradicación de infecciones por lo que, cuando se ven afectadas, la capacidad del sistema inmunitario de defenderse se ve particularmente mermada.

En la actualidad, aunque no existen medios con los que curar o erradicar esta enfermedad, sí se han ubicado formas de controlarla. De forma que se llega a un estado en el que esta no afecta de más la vida de la persona ni continúa avanzando hasta convertirse en SIDA.

Para esto se trabaja con las terapias cART o combination antiretroviral therapy (terapia antirretroviral combinada). Gracias a estas, se puede atacar el virus para que no afecte más a las células T CD4 + y el organismo pueda seguir funcionando normalmente.

Ahora, una nueva investigación ha revelado que el virus tiene un mecanismo con el que incluso puede sortear la acción de la terapia cART para volver a invadir el organismo. Estos descubrimientos fueron realizados por el Centro Médico de la Universidad Rush junto con los NIH y publicados en PLOS Pathogens. La nueva teoría plantea que el VIH es capaz de migrar al sistema nervioso central y resguardarse en las células cerebrales para reiniciar después una colonización desde ellas.

Sobre el cerebro, el VIH y las terapias cART

Se sabe perfectamente que las terapias cART son altamente efectivas y han ayudado a millones de personas a tener una vida larga y sana. Sin embargo, aún no se tiene un conocimiento total sobre la enfermedad y sus aristas.

Por lo que tampoco se puede conocer todas las reacciones que la terapia cART genera en el organismo. Como un ejemplo de esto, se puede ver cómo a lo largo de los años los sujetos expuestos a estas terapias también han presentado problemas neurocognitivos como perdida de la memoria y problemas de pensamiento.

Podría que creerse que se tratan de incidentes no relacionados, pero ahora, sabiendo que el virus del VIH es capaz de ocultarse en las células neuronales y que, al parecer, ni la terapia cART puede anularlo completamente cuando se refugia en estas áreas. Debido a lo que su permanencia en este puede mostrarse dañina además de potencialmente infecciosa. Hasta ahora, se sabía que el virus se alojaba en el cerebro después de los ocho días de infección. No obstante, ha sido esta investigación la que ha comprobado la capacidad de este de “recolonizar” el cuerpo, desde el sistema nervioso central.

El cerebro puede infectar al resto del cuerpo

Para que el VIH pueda hacer su regreso al organismo, este virus hace uso de una célula cerebral vital conocida como astrocito. De esta hay miles de millones de copias y cada una de ellas colabora con el cumplimiento de diversas funciones vitales en el sistema nervioso central.

Gracias a la nueva investigación, se sabe que el VIH usa a los astrocitos como puente que le permiten llegar a las células T CD4 + que el sistema nervioso central envía a todo el cuerpo. De este modo, incluso bajo tratamientos con cART –aunque en porcentajes menores– el virus se abre paso e infecta a los órganos en la periferia del cerebro.

La necesidad de nuevas estrategias

Con este descubrimiento, los científicos consideran que es momento de repensar las terapias que se utilizan para combatir este virus. Ya que, sabiendo ahora que su alojamiento en las células cerebrales el potencialmente infeccioso, es necesario desarrollar estrategias que ataquen estas áreas determinadas y garanticen la neutralización del virus para evitar que este se extienda.

Por los momentos, su estudio fue realizado experimentalmente en ratones, por lo que harían falta más investigaciones para que se usara como base para el desarrollo de nuevos tratamientos. Sin embargo, su aporte no solo abre la puerta a estos estudios sino que demuestra la necesidad latente que hay por hacerlos.

Referencia:

HIV infects astrocytes in vivo and egresses from the brain to the periphery: https://doi.org/10.1371/journal.ppat.1008381