La obesidad es una epidemia que ya afecta a más de 650 millones de personas en todo el planeta. Esta se trata de una de las principales causas de muerte prevenible en todo el mundo.

Su desarrollo no solo implica un deterioro paulatino del organismo del individuo, sino que puede derivar en otras patologías peligrosas como diabetes tipo 2, complicaciones cardiacas y hasta más de 12 tipos distintos de cánceres mortales.

En la actualidad, los estudios para entender cómo contrarrestarla siguen en pie. Sin embargo, el realizado por el equipo del Centro de Investigación Biomédica Pennington en Baton Rouge se destaca por su innovador enfoque.

Los investigadores, que publicaron sus hallazgos en la revista digital EMBO Molecular Medicine, han planteado la posibilidad de utilizar la proteína mitocondrial BAM15 como un nuevo medicamento contra la obesidad. Según sus investigaciones y experimentos en ratones esta, como el desacoplador de energía que es, podría favorecer la pérdida de peso sin alterar el equilibrio del organismo.

¿Por qué hacer esta investigación?

La obesidad no es un problema nuevo y es más que claro que ya existen tratamientos para esta. De hecho, el mundo gasta más de 150 mil millones al año para poder tratar esta condición.

Aun así, solo un número bajo de medicamentos están aprobados por la FDA (Food and Drug Administration) para ser usados como parte de los tratamientos contra la obesidad. En la mayoría de los casos, estos están destinados a intentar limitar la ingesta de alimentos al regular el apetito o al disminuir la absorción de calorías. Inicialmente, estos fármacos sí muestran buenos resultados, pero ninguno se puede asociar actualmente con un proceso de pérdida de peso a largo plazo.

La clave de la eficacia de la proteína BAM15

Ahora, la proteína BAM15 manejada por el grupo de investigadores del Centro de Investigación Biomédica Pennington puede ofrecer una solución distinta. Un medicamento que utilice este compuesto haría que las mitocondrias, las plantas de energía de las células, sean menos eficientes, lo que se traduce en estas quemando más energía. A su vez, esto físicamente se interpreta como una capacidad menor para acumular peso y, a largo plazo, en una disminución significativa de este.

Los investigadores han podido probar esta teoría al comparar los dos grupos de ratones que se utilizaron para este experimento. Aquellos que habían sido tratados con el posible nuevo medicamento mostraron una tendencia a engordar mucho menor que la del grupo de control. Esto ya que el grupo experimental naturalmente comenzó a quemar más calorías que sus contrapartes.

Beneficios del uso de esta proteína

La proteína BAM15 tiene efectos positivos en la sangre, el tejido adioposo y el músculo esqueletal. / Crédito: Kathryn Pergola. El desacoplamiento mitocondrial mediado por BAM15 protege contra la obesidad y mejora el control glucémico. EMBO Molecular Medicine, 2020.

Además de estos resultados prometedores, otros beneficios del uso de la BAM15 se pudieron ubicar dentro del experimento. Por ejemplo, esta no solo se trata de un elemento que puede disminuir de forma notable el aumento de peso (y la consiguiente acumulación de grasa) sino que se trata de un factor que mejora el control glucémico.

En otras palabras, el utilizar la BAM15 también se tradujo en una disminución de los azúcares y la insulina en la sangre, lo que permite mantener a raya patologías como la diabetes tipo 2. Por si fuera poco, este proceso no interrumpe la homeostasis o equilibrio orgánico del cuerpo, por lo que no genera efectos adversos a largo plazo en el organismo.

Sumado a lo anterior, la BAM15 también se mostró como un elemento favorecedor para la aumentar la sensibilidad del músculo esquelético (cuando este pierde su sensibilización a la insulina el riesgo de padecer diabetes aumenta). Finalmente, esta proteína también disminuye la acumulación de grasa en sectores clave como el hígado, los riñones y la sangre. De este modo, se evitan los daños severos a los órganos por la obesidad y se mantienen lejos las enfermedades cardiacas que podrían derivar de estos.

Para el futuro

Los investigadores esperan que sus descubrimientos puedan actuar como la base para el desarrollo de nuevos medicamentos. Con su estudio ya hay una comprobación preclínica que ratifica la eficacia de la BAM15. Por lo que es momento de continuar las investigaciones a fin de determinar si esta puede comenzar a utilizarse como un medicamento eficaz contra la obesidad en humanos.

De hecho, el alcance de la proteína BAM15 podría ser incluso mayor. Esto ya que los científicos consideran que también podría ser útil para el tratamiento de otras patologías además de la obesidad. Como ejemplos podemos mencionar otros trastornos metabólicos (diabetes, enfermedad del hígado graso…) e incluso algunos tipos de cáncer.

El director ejecutivo del Centro de investigación Biomédica Pennington, John Kirwan, ha comentado lo siguiente al respecto:

“Detener la epidemia de obesidad requiere medicamentos nuevos y más efectivos. Esta investigación representa un paso muy prometedor en el proceso de descubrimiento. Esperamos que en un futuro no muy lejano, BAM15 o compuestos relacionados avancen al desarrollo de fármacos clínicos y se conviertan en un medio viable u opción de tratamiento para pacientes con obesidad”.

Como vemos el futuro de los tratamientos contra la obesidad podría estar en este compuesto. Sin embargo, aún son necesarias más pruebas que nos permitan conocer con seguridad todos los efectos de la BAM15 en el organismo humano.

Referencia:

BAM15‐mediated mitochondrial uncoupling protects against obesity and improves glycemic control: https://doi.org/10.15252/emmm.202012088