El estudio sobre la Carga Global de Morbilidad de la Organización Mundial de Salud encontró que en el periodo 1990 – 2016 el envejecimiento era responsable del 43 por ciento del aumento de la pérdida de años de vida ajustados en función de la discapacidad causada por la enfermedad renal crónica, una tendencia que probablemente continúe.

Algunos estudios han comprobado que una proporción importante de personas de edad conserva, incluso mejora, la función renal en lugar de disminuirla, lo que sugiere que la buena salud puede prevenir la disminución de la función renal relacionada con la edad. Sin embargo, se desconoce si la disminución de función renal en las personas mayores se debe a la senescencia natural o a enfermedades asociadas.

Examinando la función renal

Para abordar esta brecha de conocimiento, un equipo de investigadores de Noruega, Alemania e Islandia examinó el vínculo transversal entre la función renal, la edad y la salud en tres grandes cohortes europeas.

Los resultados del estudio revelaron que la función renal humana se deteriora con la edad, independientemente de la presencia de otras enfermedades.

Los investigadores concluyeron que la función renal se deteriora, no porque nos enfermamos, sino como parte del envejecimiento.

Para llegar a sus conclusiones, los investigadores examinaron la función renal a través de un metaanálisis de las mediciones de aclaramiento de un agente de contraste radiológico (iohexol), de un grupo de personas con edades entre 50 y 70 años, y dos grupos de personas con edades entre 70 a 95 años.

Los investigadores definieron a una persona sana como una persona sin enfermedades crónicas importantes ni factores de riesgo para la enfermedad renal crónica. Para determinar la función renal por edad según el estado de salud, el equipo utilizó un modelo aditivo generalizado.

Parte del envejecimiento

Los resultados revelaron una función renal media más alta en relación con el envejecimiento saludable frente al envejecimiento no saludable. Sin embargo, se demostró que las personas mayores sanas tenían percentiles menores de función renal en comparación con las personas de mediana edad, igualmente sanas. Esto implica que no existe un vínculo entre el envejecimiento saludable y la función renal preservada en la vejez.

Los investigadores examinaron el vínculo transversal entre la función renal, la edad y la salud en tres grandes cohortes europeas.

En referencia a estos resultados, el investigador Bjørn Odvar Eriksen, profesor del Departamento de Medicina Clínica de la Universidad de Tromsø en Noruega y autor principal del estudio, comentó:

“Lo que observamos es que lo que sucede en nuestros riñones cuando envejecemos es representativo de todas las otras cosas que suceden en nuestros cuerpos. La función renal se deteriora, no porque nos enfermamos, sino como parte del envejecimiento”.

Los investigadores explican que la pérdida de la función renal es algo que le sucede a todos los humanos y, por lo tanto, es una forma de determinar el envejecimiento en general.

Todavía existe una variación en cuanto a qué tan rápido sucede la pérdida de función renal, y aunque se han examinado muchos factores que pueden influir en el por qué algunas personas experimentan una mayor pérdida de la función renal que otros, aún no está claro lo que sustenta esta variación.

Referencia: GFR in Healthy Aging: an Individual Participant Data Meta-Analysis of Iohexol Clearance in European Population-Based Cohorts. Journal of the American Society of Nephrology, 2020. https://doi.org/10.1681/ASN.2020020151