A pesar de que en la actualidad vivimos en un mundo globalizado, realmente siguen siendo muchas las barreras que las sociedades construyen unas entre otras. Tras la idea de que las culturas diversas nos hacen intrínsecamente diferentes, el mundo se divide.

Ahora, el estudio científico reciente publicado en Journal of Personality por Daniel I. Lee, Gwendolyn Gardiner, Erica Baranski y David C. Funder junto con The International Situations Project ha llegado para cambiar nuestra percepción.

Los investigadores de la Universidad de California (UC) de Riverside han llevado a cabo el estudio comparativo internacional más extenso hasta los momentos. En este se han tomado en cuenta los ciudadanos de 62 países y se han retratado las situaciones de sus vidas cotidianas con la finalidad de descubrir las semejanzas y diferencias entre fronteras.

Definiendo las situaciones

Para esta investigación, se tomaron en cuenta las situaciones al definirlas como cualquier evento que experimentamos. Por esto, desde experiencias sencillas como ver una película hasta momentos más complejos como ir a una entrevista de trabajo pudieron ser tomados en cuenta para la investigación.

Tenemos mucho más en común de lo que creemos

Teniendo esta diferenciación clara, entonces se puede pasar a conocer los resultados del estudio que ha revelado que el mundo tiene mucho más en común de lo que se cree. Para poder hacer de estos resultados una medida confiable, se tomaron en cuenta los datos de más de 15.300 participantes. De estos más 10.700 eran mujeres, más de 4.400 eran hombres y exactamente 79 prefirieron no especificar su género.

Este estudio muestra principalmente las similitudes en los estilos de vida de las poblaciones jóvenes entre los 20 y 25 años. Cada uno de estos individuos respondió un test de 60 preguntas desarrollado por Funder, conocido como Riverside Situational Q-Sort. Luego de esto, se les solicitó a los participantes que relataran un evento que recordaran claramente del día anterior, así como los sentimientos, emociones y pensamientos que experimentaron durante este.

Una vez realizado todo este procedimiento, fue posible encontrar grandes similitudes en los relatos y las emociones declaradas por las personas, sin importar la nacionalidad de estas. Lee, el autor principal, ante esto declaró: “El mundo es un lugar mucho más similar y unificado de lo que alguna vez pensamos”.

Una diferenciación inesperada

Durante la investigación, también se pudo hacer una comparación nación por nación para descubrir cuáles tenían más similitudes y cuáles diferían con más fuerza entre ellas. En el primer lugar, con más elementos en común con el resto de los países del mundo, nos encontramos con Canadá, Australia, Estados Unidos y Chile.

Por su parte, las naciones que más coincidencias tuvieron entre sí fueron Estados Unidos y Australia. En el otro lado del espectro, los países más distintos entre sí fueron Malasia y Jordania, mientras que la nación que se diferenció más del resto del mundo fue Japón. Pero, en general, fue posible ubicar al menos un punto de concordancia entre todas las naciones.

Ahora, un elemento que sorprendió a los científicos es que era posible encontrar más variedad experiencial dentro de las propias fronteras de cada país. Los ciudadanos de Países Bajos fueron los que menos diferencias mostraron entre sí, mientras que los que más diversidad presentaron pertenecían a Singapur.

“La diferencia entre países es menor de lo esperado; y la diferencia dentro de los países es mucho mayor” fue lo que declaró Lee para resumir su particular hallazgo.

Una comunidad global

Los investigadores esperan que con este estudio el mundo pueda notar que son más los elementos que los unen que aquellos que los dividen. Sobre todo, consideran que este es un punto de vista necesario en una situación como la actual, en la que el planeta entero se encuentra aquejado por una misma amenaza. Tal vez, esta nueva información fomente la formación de una comunidad global, que nos permita comprendernos más y así organizarnos para presentar un frente unido contra el coronavirus.

La tendencia a recordar lo bueno

Un detalle que también salió a la luz durante el estudio tiene que ver con una pequeña incursión en los procesos de memoria de la población. Investigaciones pasadas apuntan a que el ser humano tiende a recordar con más fuerza situaciones pasadas que fueran negativas o traumáticas.

Según los reportes ofrecidos por ciudadanos de 62 países, la mayoría de las emociones y recuerdos declarados fueron positivos. Por lo que, podría surgir de acá una nueva necesidad de estudiar mejor los procesos de memoria, ya que estos parecen apuntar con más regularidad al recuerdo de experiencias gratificantes que de las negativas.

Referencia:

Situational Experience around the World: A Replication and Extension in 62 Countries: https://doi.org/10.1111/jopy.12558