Los malos hábitos de sueño han sido asociados en varias oportunidades con problemas de salud graves como sistema inmunitario debilitado, diabetes, enfermedades neurológicas e incluso afecciones cardíacas.

Por ejemplo, un estudio publicado el año pasado reveló que las personas que no dormían bien durante la noche tenían su presión arterial más elevada al día siguiente, lo cual podía aumentar el riesgo de problemas mayores.

Ahora los investigadores informan en la revista PLOS Biology que la interrupción del sueño estimula la acumulación de placa grasa en la pared de las arterias, una condición conocida como aterosclerosis, lo cual puede ocasionar una enfermedad cardíaca mortal.

Patrones de sueño interrumpido causan inflamación

Los investigadores tomaron los datos de 1,600 adultos de mediana edad y mayores del Estudio Multiétnico de Aterosclerosis, y los analizaron controlando factores como: edad, origen étnico, género, índice de masa corporal, trastornos del sueño, presión arterial y los comportamientos de alto riesgo, como fumar.

Luego rastrearon los resultados de los participantes a través del análisis de muestras de sangre, puntajes de calcio como referencia para la acumulación de placa, y la medición de su sueño. Para esto último aplicaron varios métodos entre los que se incluye la medición con un reloj de pulsera que midió señales eléctricas de ondas cerebrales durante una semana y una noche en un laboratorio de sueño.

Los investigadores notaron que los patrones de sueño interrumpido estaban claramente relacionados con concentraciones más altas de factores inflamatorios circulantes. Específicamente, concentraciones más altas de glóbulos blancos conocidos como monocitos y neutrófilos, los cuales juegan un papel clave en la aterosclerosis.

Entre los factores de riesgo establecidos para la enfermedad cardiovascular en humanos se encuentran dieta deficiente, falta de ejercicio, obesidad, presión arterial alta y tabaquismo. Pero con estos resultados se añade el sueño interrumpido, siendo estos los primeros datos “en asociar la inflamación y la aterosclerosis en humanos”, según el autor principal Raphael Vallat, investigador postdoctoral en el Centro Walker para la Ciencia del Sueño Humano.

“Al revelar este vínculo con la inflamación crónica, los hallazgos sugieren un intermediario perdido que está negociando el mal trato entre el sueño fragmentado y el endurecimiento de los vasos sanguíneos”, añadió.

Una enfermedad insidiosa

La aterosclerosis es una enfermedad de naturaleza insidiosa: por lo general inicia en la edad adulta temprana y su desarrollo pasa desapercibido hasta que la acumulación de placa bloquea repentinamente el flujo de sangre por las arterias e impide el suministro al corazón, pulmones, cerebro y/u otros órganos.

Por esta razón es necesario prestar especial atención a la higiene del sueño desde temprana hasta edad. Para saber si todo va bien con cómo dormimos, los investigadores recomiendan descartar las evaluaciones subjetivas y guiarse por rastreadores de sueño de grado clínico. De esta forma, podremos tener una idea más realista sobre nuestros hábitos de sueño y trabajar en mejorarlos antes de que sea tarde.

Referencia:

Broken sleep predicts hardened blood vessels. https://journals.plos.org/plosbiology/article?id=10.1371/journal.pbio.3000726

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