Ya hemos llegado a la mitad del año y la pandemia del coronavirus sigue aquejando al mundo. En la actualidad ya ha alcanzado a más de 6.7 millones de personas y ha causado la muerte de casi 400 mil.

Mientras tanto, la ciencia ha corrido aceleradamente para intentar comprender al virus (SARS-CoV-2), sus orígenes, su forma de atacar al organismo y –lo más importante– cómo evitar que lo siga haciendo. Por los momentos, existen más de 112 iniciativas para la creación de vacunas y también se han ubicado varios medicamentos preaprobados que podrían servir en el tratamiento del COVID-19.

Sin embargo, aún hay espacios en blanco por llenar y, desde su llegada, el coronavirus ha tenido al mundo al trote para tratar de alcanzarlo y sacarle alguna ventaja que nos permita contrarrestarlo.

A pesar de que esta falta de información ante una enfermedad nueva es totalmente común, la magnitud pandémica de esta ha hecho que el mundo esté ávido de respuestas. Por lo que, al no conseguirlas hasta está dispuesto a inventarlas.

Desde el momento en el que el SARS-CoV-2 comenzó a expandirse por el globo, no han sido pocas las teorías conspirativas y fake news que han surgido alrededor de este. Acá nos encargaremos de hacer un recuento por las 11 más locas y notorias noticias falsas que se han difundido sobre esta enfermedad que aqueja al mundo.

11 – El SARS-CoV-2 se escapó o se creó en un laboratorio en Wuhan

De entre todas las teorías que mencionaremos en este listado, esta es una de las que pueden ser más creíbles. En efecto, China posee un avanzado y novedoso laboratorio de virología de Nivel 4 (los más contagiosos virus se trabajan comúnmente en laboratorios de Nivel 3). Por lo que no ha pasado mucho tiempo hasta que los teóricos de la conspiración asociaran la inauguración del nuevo laboratorio con la aparición del virus en el mundo.

Asimismo, en la ciudad de Wuhan se encuentra un laboratorio de virología específicamente dedicado a estudiar la evolución de los coronavirus en murciélagos y su proceso evolutivo. Pronto, a través de un rastreo genético, fue posible notar que la cepa que ahora afecta al mundo no estaba relacionada con aquellas muestreadas y recolectadas por el Instituto de Virología de Wuhan, por lo que no era posible que hubiera “escapado” de allí.

Aun así, documentales como Epoch Times en los inicios de la pandemia colaboraron con esta visión. Ahora, a través de declaraciones como las dadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, esta teoría cobra fuerza en las mentes de las personas. De hecho, según una encuesta realizada por Pew Research, ya “casi 3 de cada 10 estadounidenses creen que el COVID-19 se fabricó en un laboratorio”.

No obstante, la verdad sea dicha, no se ha podido comprobar satisfactoriamente ninguno de los clamores, por lo que cualquier noticia relacionada con esto continúa entrando en el campo de las fake news.

10 – El ejército estadounidense introdujo el virus en China

En medio de un juego de culpas internacional, mientras Estados Unidos apuntaba a China como el culpable del “escape del virus” China apuntó su dedo a la nación norteamericana y acusó a sus soldados de “importar el virus” a su territorio durante los Juegos Mundiales Militares 2019, que se celebraron en la ciudad de Wuhan.

Todo comenzó con las declaraciones de Zhao Lijian, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China. A través de su cuenta en Twitter, este acusó a los militares estadounidenses de ser los portadores originales del COVID-19 y exigió a EE.UU. transparencia en sus datos. Meses más tarde, dichas declaraciones no han podido ser comprobadas tampoco y el propio Twitter ha colocado una etiqueta en estos para guiar a quienes las lean a espacios con “información fehaciente” y comprobada sobre el coronavirus. Asimismo, se ha visto a esta movida como una estrategia de propaganda por parte de China, por lo que gran parte del mundo la recibe con escepticismo.

9 – El coronavirus es un arma biológica

Por si la idea de que el coronavirus fue desarrollado en un laboratorio no fuera suficiente, algunos clamores indican que todo fue intencional. De hecho, nuevamente Trump hace presencia en la propagación de estos rumores al afirmar públicamente que considera que el COVID-19 se trata de un arma biológica creada por China.

Por más loca que pueda parecer la teoría, nuevamente según la encuesta de Pew Research el 23% de los estadounidenses cree el virus que se desarrolló intencionalmente, y solo el 6% opina que fue un accidente. Lo que muestra que este planteamiento también se ha arraigado con fuerza en Estados Unidos.

Según estas teorías, esto podría haberse creado para perjudicar el comercio y estabilidad de los países (siendo Estados Unidos un blanco principal) para que China pudiera tomar la delantera económica. Hasta los momentos, el paro generalizado en el que ha tenido que entrar al mundo ha dejado a muy pocos “ganadores” y ni China ha salido ilesa.

En cualquier caso, las evidencias científicas ya han dado suficientes motivos por los que mirar a esta teoría con escepticismo o simple incredulidad. Ya se ha probado que el origen del SARS-CoV-2 es zoonótico y que se desarrolló en los murciélagos salvajes de la zona, por lo que, con esto, no solo esta teoría, sino las 2 anteriores, pierden el poco de estabilidad que les permitía mantenerse en pie.

8 – Todo es un plan maestro de Bill Gates

El nuevo chivo expiatorio de las teorías conspirativas ha sido entonces Bill Gates. Según reporta New York Times, los anti-vaxxers (anti vacunación), miembros de QAnon tomaron como punto de partida se sus acusaciones una charla TED dada por el magnate en el 2015.

En su momento, este discutía la epidemia de ébola que se estaba gestando y advertía que era posible que se generara otra. Esto, 5 años más tarde, ha sido usado como “prueba” de que Gates sabía de antemano sobre el COVID-19 o que, incluso, podía haber estado directamente detrás de la ya desmentida creación de este.

Por otro lado, una nueva versión viene pone a Gates a la cabeza de un complot mundial para vacunar obligatoriamente a toda la población. Los anti-vaxxers han llevado esto más lejos y dicho que el motivo tras este complot es inyectar al todo el mundo con microchips de seguimiento y rastreo para poder controlarla.

Acá no hay mucho que decir, pareciera que el encierro y el consumo sostenido de películas de ciencia ficción ha hecho algunos creer que realmente estamos dentro de una.

7 – Y si no…. es obra del “Deep State”

Como las teorías nunca pueden faltar, si aquellas que se relacionan con Bill Gates no convencen, entonces están al servicio de quien las quiera aquellas que hablan sobre el “Deep State”. Este se trata del protagonista de otras teorías conspirativas que hablan de que en Estados Unidos existe una élite secreta que controla todo lo que ocurre en el país.

En este caso, se ha atacado directamente al Dr. Anthony Fauci, el jefe las acciones de respuesta ante la pandemia. Los teóricos conspirativos han mencionado que posiblemente este es un miembro secreto de la élite y que todo se trata de un plan para sabotear la candidatura de Trump para las elecciones de este 2020. La propia cara de incredulidad de Fauci cuando se le mencionó esto durante una entrevista podría darnos una idea de lo surreal que resulta esta teoría incluso para sus protagonistas.

6 – …o de las farmacéuticas… ¿verdad?

Nuevamente, en lo que parece una cacería de brujas moderna, no dejan de aparecer posibles “culpables” tras el brote de coronavirus en el mundo. En este caso, se habla de que el mundo de la farmacéutica podría estar tras la pandemia como una estrategia para vender más medicamentos a precios exorbitantes. Entonces, los conspiracioncitas ofrecen “soluciones alternas” fuera del sistema controlador que lo que busca es, según ellos, enfermarnos más para que sigamos comprando sus medicinas.

Alex Jones, el director de InfoWars ha aprovechado la pandemia para vender “píldoras milagrosas” supuestamente capaces de curar el COVID-19. Asimismo, el Dr. Mercola, un curandero antivacunación y antiOGM (organismos genéticamente modificados) ha llegado a ser expulsado por el propio Google por la cantidad de información y curas falsas que ofrecía como una forma de hacer frente al coronavirus. Por su parte, el portal NaturalNews también ha hecho fortuna vendiendo pastillas y “equipos de protección” contra el SARS-CoV-2. El origen del éxito de todas estas ventas está en originar desconfianza sobre lo único que no debería generarla, los datos científicos.

5 – ¿Sabes qué? Esto es culpa de las redes 5G

Por si era necesaria una teoría más alocada, nos encontramos con aquella que relaciona al coronavirus con las redes 5G. Se habla de que este último y su implementación en el mundo son los verdaderos causantes de la enfermedad.

Para este caso, ni siquiera existe una explicación que intente ser lógica, solo se habla de que como el 2020 era la época de la llegada del 5G y apareció el coronavirus entonces estos “obviamente” tienen que estar relacionados. Una simple diferenciación entre las ondas/fotones del espectro electromagnético de las redes y las proteínas y ácidos nucleicos de las partículas biológicas que causan las enfermedades pueden dejar más que claro que una actualización en los sistemas y redes de conexión nunca podrán afectar al organismo del modo en el que lo haría un virus.

Como un extra, se ha dicho incluso que las redes 5G han sido también el mecanismo de propagación del virus… Tal ha sido el miedo por esto que la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) ha tenido que aclarar que eso es físicamente imposible.

4 – Pero… Los OMG se ven sospechosos también

Como la imaginación no tiene límites, también se ha planteado la posibilidad de que sean los Organismos Modificados Genéticamente (OMG) el “verdadero origen” del problema del coronavirus. Se habla de que los alimentos transgénicos pueden causar desequilibrios en el ambiente que generen respuestas como la creación de este tipo de virus.

Incluso en marzo de este año el italiano Francesco Billota escribió para Il Manifesto un artículo que detallaba esta teoría. De nuevo esto no se ha comprobado y solo ha servido para alimentar miedos infundados en la población.

Por si fuera poco, los OMG podrían ser la respuesta que nos salve de la pandemia. Pues una vacuna eficiente podría tener versiones modificadas del virus SARS-CoV-2 que ayuden al organismo a hacer frente a los invasores.

3.- De los creadores de: “es una gripecita” llega: “Las tasas de mortalidad están infladas”

Toda esta teoría se ha originado tras un video de la “Dra. Annie Bukacek” una activista de extrema derecha antiaborto y antivacunación. Esta subió un video a YouTube declarando que certificados de defunción por COVID-19 se estaban “manipulando” y que las tasas de mortalidad se estaban inflando falsamente. Hasta la fecha no hay ni las mínima evidencia que respalde esto.

El motivo tras estos clamores es hacer creer a la población que el virus no es tan mortal para poder hacer que esta reasuma sus actividades productivas y económicas. La preocupante realidad es que probablemente los conteos actuales hasta se estén quedando cortos y dar un trato laxo a las medidas de distanciamiento puede ocasionar consecuencias graves tanto a corto como largo plazo para el mundo. Sobre todo ahora que existe la sospecha de que puede haber una segunda ola de contagios.

2 – Pensándolo mejor… El COVID-19 ni siquiera existe

No es broma. Realmente conspiracionistas como David Icke e Alex Jones de InfoWars (quien aun así vende pastillas “milagrosas” contra el coronavirus) declaran que los gobiernos del mundo están detrás de toda la crisis del coronavirus.

Denuncian que en realidad el virus ni siquiera existe y que la pandemia es todo un parapeto montado por las élites para “controlarnos y quitarnos nuestras libertades”. Estos clamores no solo son infundados sino extremadamente peligrosos.

Las personas que no crean en el virus no tomarán las medidas de precaución necesarias. Los incrédulos solo llegarán a ver su error cuando ellos mismos o un ser querido caigan ante la enfermedad y, para entonces, ya no habrá forma de cambiar la situación. Como consecuencia los focos de contagio nunca podrán estar controlados la enfermedad se expandirá más y muchas más vidas se perderán.

1 – Es más, ¡los virus no existen!

Como una extensión mucho más radical y preocupante del punto anterior, incluso se ha llegado a decir que los virus en realidad no existen. Se comenta que estos también se utilizan como “mecanismos de control” para mantener en orden a la población.

Una visita incluso breve a cualquier fuente científica puede desmentir esto inmediatamente. El problema está en aquellos que, a pesar de las evidencias, se niegan a creer pensando que hay más allá o una “intención oculta” tras las declaraciones de la comunidad científica.

Antes de creer una teoría conspirativa…

Como podemos ver, en total, con estas teorías siempre parece haber una mente maestra que quiere dominar o destruir al mundo y solo los conspiracioncitas y sus seguidores han sido lo “sufrientemente inteligentes” para ver más allá. El pensamiento crítico como tal no tiene nada de malo, sobre todo porque este es el que nos permite poder “filtrar” la información con la que nos bombardea el mundo y crearnos una percepción propia.

No obstante, las teorías conspirativas muchas veces llevan esto al extremo y pueden ser usadas para generar en las sociedades preocupaciones o descontentos por cosas que realmente no están pasando. Así el mecanismo que se supone que debe permitirnos pensar libremente (el pensamiento crítico) se usa para manipular las tendencias y pensamientos de la población.

La mejor forma de evitar esto es mantenernos alertas y tener la mente verdaderamente activa. No todo lo que está en la web viene de una fuente probada y antes de ser repetidores de información, es importante asegurarnos de que esta es cierta. Como una herramienta extra para protegernos contra las fake news y teorías conspirativas podemos aprovechar este manual de John Cook y Stephan Lewandowsky. El enfoque del escrito está enseñar al lector cómo identificar los contenidos falsos de quienes promueven el nagacionismo climático. Sin embargo, los consejos que plantea también pueden ser útiles en otras situaciones, como la de la actual pandemia.