Gwynne Shotwell es un nombre que en la actualidad no pasa desapercibido en ni el ámbito de la ingeniería y la aeronáutica espacial ni en el de los negocios. Esta mujer, a sus 56 años, se ha consolidado como otra de las caras y pilares de la reconocida empresa privada fabricante de cohetes, SpaceX.

Para este 2020, la revista Forbes ha llegado a darle el puesto número 55 entre las mujeres más poderosas e influyentes del mundo. Desde los inicios de la empresa, Shotwell ha estado allí para coordinar sus actividades. Asimismo, cuando el ascenso de esta compañía comenzó a dispararse en 2008, fue Shotwell quien asumió el control de las operaciones diarias de la compañía como presidenta y jefa de operaciones (COO), cargos que mantiene hasta la fecha.

Para estos momentos, esta ingeniera y mujer de negocios es la segunda al mando de todo SpaceX, viniendo justo después del propietario y fundador, Elon Musk. Por lo general, también ha sido ella la encargada de comunicarse con la prensa y los medios durante los grandes eventos de SpaceX para mantenerlos al tanto de las novedades. Debido a lo que tanto su rostro como su particular forma de hablar se han hecho conocidas en el medio.

Sus inicios

Nacida el 23 de noviembre de 1963, Gwynne Shotwell, en aquel momento apellidada Rowley, no tardó mucho tiempo en mostrar su afinidad por la ingeniería, incluso antes de que ella realmente supiera lo que esta era.

En su etapa de primaria, su madre le compró libros sobre el funcionamiento de motores de autos, ya que la pequeña Gwynne siempre tenía curiosidad por conocer estos detalles. Su adolescencia pasó con su mente destacándose en la escuela con As continuas y con su espíritu competitivo y ávido de desafíos brillando tanto en el equipo de básquetbol como en el de porristas de su escuela.

Para este momento, la curiosidad de Gwynne aún seguía muy activa. Por esto su madre decidió sugerirle que estudiara ingeniería y, como en aquel momento Gwynne no tenía muy claro lo que esta implicaba, también la llevó a un panel de la Sociedad de Mujeres Ingenieras que se daría en el Instituto de Tecnología de Illinois.

“Un momento decisivo” – el poder de un traje

En retrospectiva, Shotwell comenta que al principio no quería estar allí, ella era apenas una adolescente y estaba aburrida. Sin embargo, su visión del panel cambió por completo cuando notó la presencia de una mujer en un traje a la medida que formó parte del grupo de exponentes.

Esta era dueña de su propia empresa, tenía múltiples iniciativas encaminadas y… tenía un traje realmente hermoso. Shotwell comenta que tal vez ella no hubiera tomado la decisión de acercarse a hablar con la ingeniera, y luego la de estudiar ingeniería ella misma, si no hubiera sido por ese traje. Mencionarlo para ella fue una forma de conectar con la mujer sin abordar de inmediato un tema más intimidante como su prominente carrera, gracias a ese detalle, Shotwell ese día, en ese panel, tuvo el “momento decisivo” (como ella lo llama) en el que supo lo que querría hacer el resto de su vida.

Después de ese día, la futura COO de SpaceX se enfocó con más ahínco en sus clases y pronto inició sus estudios universitarios de los que logró sacar con honores su licenciatura en ciencias. En un principio, entró al mundo de la mecánica automotriz al trabajar con la Chrysler Corporation.

Sin embargo, rápidamente se dio cuenta de que ese mundo no era lo que ella buscaba. Su mente pedía retos que hicieran la diferencia y allí no los iba a conseguir. Con esto claro, decidió volver a la Universidad Northwestern (donde obtuvo su primer título) y trabajar en una maestría en ciencias especializadas en ingeniería mecánica y matemática aplicada. Una vez obtuvo este título, las nuevas oportunidades no se hicieron esperar.

El viaje a Los Ángeles

Un profesor de la facultad le suguirió que se mudara a Los Ángeles para desarrollar su carrera. Allí, en 1988, no tardó en comenzar a trabajar para el centro de la Corporación Aeroespacial “El Segundo”. Así fue como entró por primera vez al mundo de la aeronáutica y se mantuvo trabajando con esta durante la próxima década.

Shotwell comenta que con el tiempo que pasó allí pudo notar que los modos de operar de los negocios gubernamentales y los comerciales eran totalmente distintos. Fue acá cuando notó que deseaba comenzar a buscar nuevas alternativas que la acercaran más a este segundo campo. Eso y su deseo de trabajar un lugar en el que verdaderamente construyeran naves espaciales fueron los impulsos que la llevaron a renunciar a ese trabajo.

Nuevamente, la oportunidad tocó a tu puerta y ella estaba más que preparada para responder. En este caso, fue una pequeña compañía conocida como Microcosm. Shotwell no tardó en ganar una posición relativamente alta en la empresa lo que le permitió actuar no solo como coordinadora de proyectos de ingeniería, sino también como un “agente de ventas”, es decir, como el enlace que conseguía los tratos y alianzas para esta.

El gran salto – Una casualidad que lo cambió todo

Cuatro años más tarde, en el 2002, cuando SpaceX se estaba formando y Musk buscaba aliados para su emprendimiento, la casualidad los hizo encontrarse. Debido a un conocido en común, ambos se toparon en un almuerzo, que luego se convirtió en entrevista laboral y rápidamente en una nueva oferta de trabajo para Shotwell y en el dieciseisavo empleado de SpaceX para Musk.

Para ese momento, Shotwell pasó a ser la encargada de manejar las relaciones públicas y con los clientes. Luego de esta unión de visionarios, SpaceX (Space Exploration Technologies Corp.) comenzó a despegar, al principio con ciertos tropiezos, pero después logró volar tan alto que ninguna otra empresa privada ha podido alcanzarlo aún.

Hubo fallos… pero ella decidió verlos como aprendizajes

Para el 2006, SpaceX pensaba estar listo para hacer volar su primer cohete hasta el espacio. El vehículo elegido para esto fue el Falcon 1 de un solo motor. Como ya sabemos, este primer lanzamiento no salió bien y ocasionó que sus prospectos de llegar al espacio se retrasaran al menos un año más.

En el 2007 se hizo el segundo intento, pero los resultados, aunque menos desastrosos, siguieron sin ser prometedores. Casi un año entero más tarde, se realizó un nuevo intento que también falló, pero por un margen mucho menor y por un error que rápidamente fue ubicado por la compañía.

Por este motivo, tan solo un mes más tarde, en septiembre del 2008, SpaceX estaba listo para una cuarta ronda. Una que, como sabemos, finalmente fue exitosa e hizo historia en el ámbito de las empresas privadas, pues ninguna había alcanzado un logro como este antes. Shotwell comenta que este se alcanzó gracias a los fallos anteriores, ya que les dieron la experiencia suficiente como para aprender y finalmente hacerlo bien. Asimismo, asegura que el triunfo se sintió más dulce tras todo el trabajo e intentos que este implicó.

Ese mismo año, la NASA hizo un contrato con la empresa por 5 mil millones de dólares para que esta realizara 12 vuelos de carga a la Estación Espacial Internacional. Fue en este momento en el que la compañía comenzó a levantar el vuelo verdaderamente y cuando Shotwell asumió su puesto como presidenta y COO de SpaceX.

Cosechando éxitos

Luego de este gran momento, SpaceX no dejó de marcar hitos en su historia. Además de conseguir realizar exitosamente los vuelos de cargamento contratados por la NASA, también logró poner en órbita dos satélites comerciales –cuyos contratos consiguió Shotwell.

Asimismo, recientemente han marcado otro hito no solo para su historia, sino para la de Estados Unidos y la de los viajes espaciales. La compañía, este 30 de mayo del 2020, se convirtió en la primera empresa privada en alguna vez haber enviado un vuelo tripulado a la Estación Espacial Internacional. Tanto el cohete (el Falcon 9) como la cápsula en la que los astronautas llegaron a la estación (Crew Dragon) fueron obra de SpaceX.

Gwynne Shotwell junto al astronaura Robert Behnken, comandante de la misión Demo-2 de SpaceX y NASA, que se encuentra actualmente activa en la Estación Espacial Internacional.

Ahora, gracias a esto, otro contrato mil millonario con la NASA ha llegado a la empresa. En esta oportunidad, este es para que realicen 6 vuelos tripulados a la estación, quedando uno programado ya para finales de este año.

Para este abril, la empresa se valoraba en más de 27 mil millones de dólares. Ahora, con este nuevo impulso solo queda esperar que esta vuelva a aprovechar para expandirse a nuevas fronteras. Una meta que tanto Musk como Shotwell siempre han tenido clara.

¿La clave? Amar lo que haces

Shotwell ya lleva casi dos décadas trabajando en SpaceX y no parece tener intenciones de ir a otro lado. Para el 2018, durante una charla TED se le preguntó si se sentía cómoda trabajando con Musk.

A esto, ella respondió que no habría pasado 16 años trabajando en algo que le desagradara. De hecho, recalcó que le gustaba trabajar lado a lado con Musk porque este naturalmente los motivaba a dar lo mejor de sí mismos. El espírito ávido de retos de Shotwell finalmente había encontrado su lugar.

Abriendo puertas

Además de todas las labores de gestión que realiza Shotwell, siempre encuentra tiempo para dar charlas en universidades. Su meta es motivar a más mujeres a que estudien ingeniería y carreras afines, para que el campo de investigación comience a equilibrarse un poco.

Ya ha declarado estar consciente de que la diferencia se está comenzando a notar en los porcentajes participación, llegando más mujeres a cursar ingeniería. Sin embargo, declara que aún es necesario aspirar a más. Por ejemplo, en SpaceX ya la empresa cuenta con un 15% de participación de talentosas ingenieras, según sus propias palabras. No obstante, este número podría crecer incluso más a medida que más mujeres se vayan interesando en el estudio de esta carrera.

Además de esto, también colabora con fundaciones y colectas para crear fondos universitarios con los que ayudar a los jóvenes a continuar estudiando. Por ejemplo, la iniciativa del de la competencia estudiantil Frank J. Redd, basada en la presentación de conceptos de satélites pequeños, en tan solo 6 años ha logrado recaudar más de 350 mil dólares para colegiaturas.

A las futuras generaciones

Una de las frases más conocidas de Shotwell al aconsejar a las nuevas generaciones de ingenieros es:

“Si no estás mirando al futuro, o tratando de mejorar las tecnologías actuales, entonces te quedarás atrás”.

En un mundo tan acelerado y cambiante como el de la tecnología las mentes que triunfan son las que miran hacia adelante. Pero, además, aquellas que están preparadas para actuar cuando la oportunidad llama. Ante esto, Shotwell también ha comentado:

“No tienes control sobre si vas a ser la persona más inteligente de tu empresa o incluso la persona más inteligente de la habitación en un momento determinado (…) particularmente, en una empresa como SpaceX. Hay mucha gente inteligente aquí. Pero sí tienes control sobre qué tan preparado estás, qué tan duro trabajas y qué tipo de resultados obtienes”.

¿Y qué mejor testimonio de esto que la propia vida de éxitos de Shotwell? Todo con ella se trató de un asunto de captar la oportunidad y de la visión en el momento, además de la preparación, para responder ante ella.

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