Al obligarnos a vivir más cerca de algunas personas y más lejos de otras, la pandemia del coronavirus ha remodelado nuestras relaciones personales de una manera sin precedentes. Las rutinas diarias se alteraron completamente y la estructura que dimos por sentado se ha evaporado casi de la noche a la mañana.

Esta nueva realidad que en muchos incluye el desafío de trabajar en casa mientras se educa a los niños, combinada con el estrés financiero provocado por la incertidumbre económica, genera un entorno de alta presión que pone a prueba las relaciones de pareja y propicia un aumento del conflicto matrimonial.

Factores estresantes

Las reglas de distanciamiento social aplicadas durante la pandemia han visto a las parejas pasar largos períodos de tiempo juntas, mayormente en lugares cerrados, y hay evidencia de que no todas las parejas han podido hacer un buen manejo de esta situación.

Se sabe que luego de la flexibilización de las restricciones se registró un aumento sustancial del número de parejas casadas que solicitaron el divorcio en China, con un preocupante incremento de los incidentes de abuso doméstico.

Es previsible que en un contexto de confinamiento, aun teniendo la mejor voluntad del mundo, surjan discusiones, crisis y diferencias de opinión entre las parejas.

Los largos períodos de contacto cercano pueden actuar como un factor estresante que intensifica los comportamientos de relación negativa y la insatisfacción, particularmente para las parejas con vulnerabilidades personales existentes.

Los factores estresantes y las vulnerabilidades aumentan los comportamientos negativos (como la crítica y la insensibilidad) y, a su vez, aumentan los resultados negativos de la relación (insatisfacción y ruptura de la relación), lo que probablemente exacerba las vulnerabilidades personales y los comportamientos destructivos de las relaciones para algunas parejas.

Algunas parejas vulnerables pueden mantener estable su relación, siempre que el estrés del aislamiento social y otros factores estresantes relacionados con COVID-19 permanezcan bajos, o que haya apoyos para minimizar el estrés.

Una oportunidad de entendimiento

Sin embargo, estas mismas parejas pueden encontrar problemas si aumentan los factores estresantes (por ejemplo, una pareja pierde repentinamente su trabajo) o se eliminan los apoyos (como los de amigos o familiares).

Del mismo modo, las parejas de alto funcionamiento pueden hacer frente a los desafíos de la restricción social y otras dificultades de COVID-19. Pero, si los factores estresantes se vuelven demasiado fuertes, es probable que experimenten disminuciones en la satisfacción de la relación.

Los factores estresantes y las vulnerabilidades aumentan los comportamientos negativos y, a su vez, aumentan los resultados negativos de la relación.

En estos difíciles momentos la amistad es clave para que las parejas se mantengan juntas. La amistad es la base sobre la que se fundamentan las relaciones sentimentales, por lo que seguir siendo buenos amigos tendrá un efecto positivo.

La intimidad física también es, obviamente, importante. Se trata de un aspecto clave que puede aumentar las posibilidades de que una relación sentimental se prolongue en el tiempo.

Otra sugerencia a poner en práctica es intentar aceptar las diferencias sin ver esto como algo problemático. Las diferencias proporcionan una oportunidad de entendimiento, y en consecuencia, una ocasión para complementarse en base a ellas. Es importante aceptar que la pareja tiene una personalidad propia, y que nada es “a pedir de boca”.

En un contexto en el que las parejas se han visto obligadas a cohabitar juntas 24 horas al día por meses, aun teniendo la mejor voluntad del mundo, habrá discusiones, crisis y diferencias de opinión. Pero sus formas adaptativas de comunicarse y apoyarse mutuamente son cruciales para sobrellevar las presiones que la pandemia ha puesto en las parejas.

Desafortunadamente, un retorno a la normalidad no será la respuesta para todas las relaciones. Para algunas parejas, la reducción de las restricciones podría intensificar los conflictos de relación y la insatisfacción, especialmente si ambos miembros de la relación suelen responder al conflicto de manera destructiva.

Por lo tanto, la reducción de las restricciones sociales puede no tener el mismo resultado para todos. Depende en parte de las vulnerabilidades existentes de una pareja y de su forma de manejar los conflictos y apoyarse mutuamente.

Referencia: Vulnerability-Stress-Adaptation Model. Encyclopedia of Human Relationships, 2020. http://dx.doi.org/10.4135/9781412958479.n553