El coronavirus ya ha logrado afectar a más de 6.6 millones de personas en todo el mundo. Los fallecidos por su causa ya llegan casi a los 400 mil y el conteo no da señales que indiquen que se detendrá pronto.

Sin embargo, esto no implica que no haya personas luchando por lograr hacerlo parar. En la actualidad el mundo entero se apresura para encontrar una vacuna con la que frenar la dispersión del virus. Asimismo, en paralelo, la ciencia también se esfuerza por ubicar tratamientos que permitan a las personas superar la enfermedad con la menor cantidad de perjuicios posibles.

Tal parece que ahora este último campo ha logrado dar un gran salto con la revelación del reciente estudio publicado hoy en Science Immunology. Gracias a sus descubrimientos, una nueva forma de tratar a los casos severos del COVID-19 podría surgir y disminuir las muertes que se dan por esta enfermedad.

La clave: la proteína BTK

Se ha detectado que la proteína Bruton tirosina quinasa (BTK), involucrada en las respuestas inmunes del organismo, podría llegar a ser perjudicial para los casos graves de coronavirus. Esto debido a que, la inhibición de esta en los pacientes se tradujo en una mejoría de su condición y en un cese de los síntomas graves del COVID-19.

Por ahora, los estudios solo se han reflejado en un número bajo de pacientes. Pero ofrecen una perspectiva interesante para futuros tratamientos que ayuden a disminuir la mortalidad por el coronavirus.

Acalabrutinib – Una respuesta inesperada

La gran revelación vino del acalabrutinib, un medicamento ya aprobado para tratar el cáncer de sangre o leucemia. Este se trata justamente de un inhibidor de la proteína BTK, por lo que se cree que podría tener un efecto beneficioso en los pacientes con COVID-19.

Bajo esta premisa, variadas instituciones y clínicas estadounidenses se unieron para realizar esta investigación. En esta participó tanto el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) como el Centro para la Investigación del Cáncer del Instituto Nacional del Cáncer (NCI). Asimismo, el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed del Departamento de Defensa de EE.UU, más otros hospitales distribuidos en el territorio nacional también ofrecieron su colaboración. La investigación involucró a menos de 20 pacientes, pero los resultados iniciales prometen la posibilidad de realizar más investigaciones en el futuro.

Evitando las tormentas de citoquinas

Nuevamente llegamos a ellas, esta denominación se da cuando el organismo tiene una “respuesta exagerada” ante una amenaza externa y produce inflamaciones que terminan siendo perjudiciales para la salud. Todo esto a través de las conocidas citoquinas, que son controladas a través de la proteína BTK. Por lo que, en teoría, lograr inhibir esta podría tener un efecto directo en la disminución de las tormentas de citoquinas y en sus consecuentes daños al organismo.

Resultados diversos

De los 11 pacientes que estuvieron en cuidados intensivos sin ventilador, 8 lograron recuperarse luego de iniciar el tratamiento con el medicamento para la leucemia. Por su parte, los otros 8 que estaban en respiradores no mostraron recuperaciones tan veloces.

Solo 4 de este grupo salieron de cuidados intensivos y de estos la mitad únicamente fue dada de alta. Asimismo, dos de los que permanecieron en la unidad fallecieron. Sin embargo, los investigadores recalcan que estos casos más severos también convivían con otras condiciones subyacentes que complicaron su cuadro sintomático.

Aun así, fue posible observar una clara disminución en la hiperinflamación que aparece en el COVID-19 grave por la hiperactividad de la citoquina interleucina-6 (IL-6). Sumado a esto, también se vio que el conteo de linfocitos (un tipo de glóbulo blanco) aumentó tras el uso del acalabrutinib. Mientras más alto este valor, fue menor el número de complicaciones que presentaron los pacientes.

Apenas es el primer paso

A pesar de estos resultados prometedores, no se puede pensar que el uso de acalabrutinib pueda iniciarse de inmediato. De hecho, primero es necesario  que se realicen ensayos clínicos aleatorizados y controlados. Ya que solo de este modo se podrá conocer el verdadero efecto del medicamento en una población de muestra que haga los resultados extrapolables al resto del mundo.

Afortunadamente, dicho estudio no se ha hecho esperar. De hecho, los resultados de esta investigación ya se están usando como base para la construcción del ensayo clínico CALAVI (acalabrutinib) que cuenta con el patrocinio de AstraZeneca. Luego de este, podremos tener una mejor idea del efecto de este medicamento en la salud de los pacientes con casos graves de coronavirus.

Referencia:

Inhibition of Bruton Tyrosine Kinase in Patients with Severe COVID-19: DOI: 10.1126/sciimmunol.abd0110