Aunque sea una actividad indispensable para los seres humanos, lavar la ropa es un gran contribuyente de los problemas ambientales que experimentamos desde hace algunos años, y no precisamente por el despilfarro de agua.

Cada vez que lavamos nuestra ropa, miles de pequeñas microfibras de la tela llegan a los ríos, el mar y los océanos contaminándolos. Y durante mucho tiempo se ha sospechado que estas microfibras podrían causar más daño que las microperlas, que ya fueron prohibidas en productos de consumo del Reino Unido y los Estados Unidos.

Ahora una investigación ha revelado nueva evidencia de dicho impacto: casi 13,000 toneladas de microfibras se lanzan a los ecosistemas marinos europeos cada año, lo cual equivale a dos camiones de basura todos los días. Pero también ha encontrado que aplicar un pequeño cambio en nuestros hábitos de lavandería podría reducir el daño hasta en un 30 por ciento.

Ciclos de lavado fríos y rápidos

Partiendo del informe de AISE publicado en 2013 que sugirió que se llevan a cabo 35,6 mil millones de cargas de lavado en 23 países europeos cada año, los investigadores estimaron que el continente libera 12,709 toneladas de microfibras desde las lavadoras a los ríos, el mar y el océano anualmente.

Señalaron también que se liberan en promedio 114 mg de microfibras por kilogramo de tela en cada carga de lavado durante un ciclo de lavado estándar. Pero estas cifras pueden reducir en un 30 por ciento estipulando un ciclo de lavado doméstico de 30 minutos a 15 grados centígrados (°C) en comparación con ciclo estándar de 85 minutos a 40°C.

Se liberan grandes cantidades de fibras naturales

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Las microfibras naturales son más abundantes que las sintéticas, lo cual es positivo ya que se biodegradan más rápido.

El equipo examinó la estructura y composición de las microfibras liberadas de la ropa aplicando métodos de prueba típicos de la ciencia forense, como técnicas espectroscópicas y de microscopía.

Entonces caracterizaron las fibras para conocer en qué proporción se liberaba cada una en las cargas de lavado, y encontraron que 96 por ciento de ellas eran fibras naturales, provenientes del algodón, la lana y la viscosa, mientras que las fibras sintéticas, como el nylon, el poliéster y el acrílico, representaban solo el 4 por ciento.

Este es un punto positivo si tomamos en cuenta que las primeras, al ser naturales de origen vegetal y animal, se biodegradan mucho más rápido que las sintéticas. Sin embargo, aún queda la preocupación de las microfibras a base de petróleo que permanecen en los ecosistemas acuáticos por más tiempo.

El tipo de lavadora influye

Los investigadores también notaron que el tipo de lavadora influye en la cantidad de microfibras que libera la ropa durante cada lavado. En América del Norte, tradicionalmente se usan lavadoras de volumen elevado, que llevan un promedio de agua de lavado de 64 litros.

Sin embargo, los fabricantes han estado implementando cambios, dirigiendo el mercado hacia máquinas de mayor eficiencia a menor gasto de agua. Las más eficaces pueden usar hasta 50 por ciento menos de agua y energía por cada carga.

Durante el estudio, los investigadores notaron que los beneficios también abarcaban la liberación de microfibras. Las lavadoras de alta eficiencia liberaron menos microfibras que las máquinas de carga superior tradicionales. Podemos citar la reducción del 70 por ciento en microfibras de los tejidos de vellón de poliéster y una reducción del 37 por ciento de los provenientes de las camisetas de poliéster, lo cual se atribuye a una menor relación de agua a tela.

Es por ello que los investigadores aconsejan a los consumidores llenar sus lavadoras sin llegar a excesos. La forma correcta de hacerlo para reducir el impacto sería llenar alrededor de tres cuartos.

Entre otros hallazgos, mencionan en su documento publicado en PLOS ONE que la ropa nueva libera más microfibras que la ropa vieja, al menos durante los primeros ocho lavados. Y que los suavizantes de telas no tienen un impacto directo en la liberación de microfibra cuando se prueban en condiciones de lavado europeas y norteamericanas.

En conclusión, los fabricantes de electrodomésticos deberían tomar en cuenta estos aspectos en el diseño de sus equipos e introducir sistemas de filtrado que reduzcan la liberación de microfibras. Mientras tanto, los usuarios pueden empezar a aplicar la principal recomendación: lavados rápidos y en frío.

Referencia:

Microfiber release from real soiled consumer laundry and the impact of fabric care products and washing conditions. https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0233332

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