Los viajes al espacio nos han fascinado desde siempre. Incluso antes de que fueran una realidad, ya la humanidad soñaba con la posibilidad de surcar las estrellas. Ahora, los avances científicos y tecnológicos nos permiten estudiarlas. Incluso, en países como Rusia, China y Estados Unidos, han logrado que los humanos puedan llegar a explorar aunque sea una pequeña parte del vasto universo que nos rodea.

El logro de NASA y SpaceX, al enviar un cohete tripulado al espacio –por primera vez en 9 años para la primera, y por primera vez en su historia para la segunda– ha marcado un hito en el registro de los viajes tripulados estadounidenses. Con el éxito de esta misión, no solo la agencia espacial de Estados Unidos recupera su posibilidad de enviar astronautas a misiones desde su propio territorio, sino que SpaceX abre las puertas a un tipo de viajes espaciales que antes solo podríamos haber soñado.

Ahora, la empresa piensa ofrecer viajes orbitales a aquellas personas que deseen vivir la aventura de conocer el espacio. Esto mientras continúa trabajando en labores de investigación de la mano con la NASA. El lanzamiento fue una confirmación de que SpaceX estaba lista para dar inicio a la siguiente fase, pero, ¿lo estaremos nosotros?

¿La “nueva era” está aquí?

Desde el momento en el que el lanzamiento de SpaceX y la NASA tuvo éxito, esta última se encargó de aclarar que sus negocios con SpaceX no eran exclusivos. De hecho, esperan que esta empresa pueda ahora adquirir nuevos contratos y expandir sus líneas de negocios para robustecer su base en la naciente industria privada de aeronáutica espacial.

SpaceX no ha perdido tiempo y, de hecho, ya tiene un par de contratos para viajes privados al espacio. Asimismo, otras empresas como Boeing pronto podrían entrar en la competencia cuando sean capaces de comprobar que su vehículo, Starliner, también es capaz de transportar humanos de forma segura al espacio.

Con esto, podría decirse que una etapa de crecimiento en la industria espacial podría haber encontrado la base desde la cual impulsarse. Sin embargo, en el área específica del turismo en el espacio, la historia podría tardar un poco más en desarrollarse –a pesar de todo lo anterior.

NASA abrió oportunidades inesperadas en el mercado ya existente

En efecto, las colaboraciones que la NASA ha establecido con SpaceX, Boeing, Orbital Sciences (ahora de Northrop Grumman) y afines ha permitido que la industria privada de exploración espacial crezca. En particular, la primera de estas iniciativas se ha destacado por sus propuestas de equipos reusables que permitan disminuir el costo individual de cada viaje espacial.

Por este motivo, SpaceX ha podido realizar variadas misiones para la NASA y ha conseguido algunos contratos con terceros para llevar satélites privados a su órbita. Efectivamente, se ha observado un crecimiento paulatino en esta área. Pero, la clave en ella es que esta ya existía, ahora ha recibido mejoras con la participación del sector privado, pero, en realidad, no forma parte de la “nueva era” de la que se habla.

Por otro lado, el mercado del turismo espacial no ha crecido

Representación de Starship, el vehículo espacial de SpaceX.

Ahora, cuando pensamos en turismo espacial, el primer nombre que se viene a nuestra cabeza es SpaceX, y tal vez también el de su atrasado rival, Boeing. Esta última aún no ha completado sus fases de preparación, motivo por el cual aún no cuenta con contratos futuros para viajes turísticos al espacio.

Por su parte, SpaceX ha hecho alianzas con Axiom Space para una visita a la Estación Espacial Internacional y con Space Adventures para un paseo de tres o cuatro días por la órbita de la Tierra.

Otras empresas que ofrecen viajes suborbitales como Virgin Galactic y Blue Origin ya tienen un mercado más o menos fijo para sus “paseos espaciales”. Sin embargo, al no salir como tal de la órbita de la Tierra estos son mucho más cortos y menos costosos.

Planes futuros como el de Blue Origin o el de SpaceX de llegar a la Luna podrían hacer de las empresas privadas las primeras en llegar a esta en 45 años, desde la misión del Apolo 11. No obstante, los altos precios individuales de esto, podrían hacer que sus proyecciones no sean sostenibles en el tiempo –por lo que no podrían hacer de estos viajes una base de sus modelos de negocio ni una fuente fiable de ganancias.

Algunas posibilidades de crecimiento

Aun así el hecho de que ahora se hayan diseñado métodos más económicos con los que viajar el espacio marca la pauta a una tendencia a hacer más asequibles estos viajes. No obstante, eso no indica que estos pronto vayan a estar al alcance del bolsillo común. De hecho, lo más probable es que su mercado inicial sean los millonarios de cada país, siempre que estos estén interesados en incursionar en esta particular aventura.

Por su parte, la posibilidad de enviar astronautas al espacio podría ser de ayuda para países como Arabia Saudita o Chile que, a pesar de tener a los profesionales preparados y entrenados, no cuentan con la maquinaria para enviarlos al espacio. La capacidad de contratar los servicios de SpaceX podría cambiar eso –aunque, nuevamente, esto no colaboraría con el sector de turismo espacial como tal.

Algunos inconvenientes

Así como existen puntos a favor del nacimiento de esta “nueva era”, también existen detalles que nos hacen ver que esta posiblemente no haya llegado del todo. Por ejemplo, para el lanzamiento de la misión Demo-2 de SpaceX y NASA se contaba con el apoyo del gobierno Estados Unidos.

Como resultado, se presentaron todas las facilidades y cuidados posibles para que el lanzamiento fuera exitoso. Ahora, no está comprobado que estas mismas condiciones se vayan a dar para intentos totalmente privados –por lo que su realización se complicaría.

Por su parte, aunque sí hay millonarios dispuestos a conocer el espacio, no todos se encuentran en Estados Unidos y, aunque de forma más sutil, el nacionalismo de los viajes espaciales sigue siendo un punto importante. Debido a lo que, tal vez no todos los grupos extranjeros estén dispuestos a invertir en una iniciativa que no sea autóctona.

Sumado a esto, habrá colaboraciones que el propio gobierno de los Estados Unidos probablemente no permitiría, como la realización de viajes para astronautas de particulares de China o Irán. Por lo que, nuevamente, se encoge la cantidad de clientes potenciales que podrían interesarse en esta iniciativa.

Tal vez el mercado aún no está listo

Hasta el momento, hemos visto cómo las empresas compiten por estar a la cabeza en este naciente mercado. No obstante, no hemos llegado a ver que a la par aumente la demanda del público por este tipo de servicios.

Lo exclusivo de estos, más la cantidad de preparativos que conllevan y la falta de áreas claras de desarrollo, además de las posibles restricciones internacionales, hacen que nos encontremos ante un cuadro a medio pintar. En este, las tecnologías ya han logrado definirse con bastante nitidez, mientras que, el mercado que las utilizaría es aún apenas un bosquejo. Tal vez en un futuro podamos definir mejor los beneficios de una industria espacial sostenible. Pero, por ahora, pareciera que el mundo no sabe qué hacer exactamente con esta nueva herramienta que se le ha presentado.