No cabe duda de que este Mes del Orgullo será muy importante por el contexto que atravesamos, no solo por la pandemia de COVID-19, sino por las actuales protestas antirracistas que están teniendo lugar en Estados Unidos, pero cuyo mensaje se ha regado por todo el mundo. Junio es un mes especial para la comunidad LGBT, dado que se conmemoran las protestas de Stonewall en 1969, que terminaron dándole una importante visibilidad a la comunidad.

Resulta interesante leer sobre Stonewall para comprender la importancia que tienen las protestas para visibilizar las historias de personas que son víctimas de discriminación, acoso y violencia, sobre todo en un contexto como el planteamos en el párrafo anterior.

Stonewall Inn, donde comenzó todo

Stonewall Inn era uno de los tantos bares gays de Nueva York, ubicado en Greenwich Village, uno de los barrios más artísticos de la ciudad que colinda con Broadway.

Primero lo primero. Explicado de una forma muy resumida, cuando nos referimos a Stonewall hablamos del club que la policía de Nueva York allanó el 28 de junio de 1969, provocando fuertes protestas que le dieron voz a la comunidad LGBT. Pero yendo más allá de esta definición, intentaremos repasar el contexto de esas protestas, los hechos que ocurrieron ese día y su impacto histórico.

Stonewall Inn era un club gay ubicado en Greenwich Village, un barrio de Nueva York bastante artístico –una de sus calles cercanas es Broadway, así que la escena teatral estaba bastante presente–. Estamos hablando de la década de los sesenta, aún la homosexualidad era ilegal en 49 de 50 estados de Estados Unidos –solo era legal en Illinois desde 1961–, por lo que todo que tuviese que ver con la comunidad gay tenía un sabor a clandestinidad.

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Eso incluía la falta de expendios de licor en los clubes frecuentados por miembros de la comunidad, que estaban usualmente manejados por miembros de la mafia que pagaban a la policía para evitar que los allanaran. Esto por supuesto creaba un ambiente de abuso entre los miembros de la mafia y los empleados de los bares, siendo víctimas de chantajes en diversas ocasiones, además de altos precios en las bebidas que se consumían dentro del local.

A pesar de los esfuerzos de la mafia por mantener los clubes en pie, la policía siempre terminaba haciendo redadas en estos bares, entre ellos Stonewall. Hasta que en la noche del 28 de junio de 1969 la policía hizo un allanamiento que no salió como esperaba, pues fueron recibidos con botellas y golpes de los clientes y trabajadores del bar, hartos de ser el blanco de la policía por muchos años.

Una redada fue la gota que colmó el vaso de la discriminación contra homosexuales.

En ese momento, la gente comenzó a salir del bar para armar barricadas, mientras que los nueve oficiales de la policía se encerraron en el local para protegerse. Mientras llegaban los refuerzos policiales, los ahora manifestantes comenzaron a incendiar el club, aunque los policías lograron escapar y más tarde dispersar a la manifestación, más personas volvieron por más, iniciando un ciclo de 6 días de protestas a las afueras de Stonewall, hasta el 1 de julio.

No hace mucho tiempo era ilegal ser homosexual en EE.UU.

Es gracioso que el mundo tenga la imagen de libertad y de sueño americano que vende Estados Unidos, cuando no hace mucho estaban reprobados en derechos civiles. A mediados del siglo XX aún existía la Separación racial y era ilegal ser homosexual. No fue sino hasta 1964 que se firmó la Ley de Derechos Civiles que ponía –solo sobre papel– a las personas de color al mismo nivel de derechos que los blancos. Y como ya comentamos antes, solo un estado permitía la homosexualidad y tan solo en 2003 –léase bien, 2003– se hizo legal en todos los estados. Sí, the land of the free.

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¿Qué tipos de cargos enfrentaba un homosexual ante la ley en Estados Unidos? Al ser la homosexualidad considerada un delito dentro de la ley de sodomía estadounidense, la policía podía imponerle una multa de alto costo e incluso llevarlo a la cárcel. Algunos de estos cargos abarcaban entre 1 a 20 años de prisión.

Si a un hombre se le detenía por estar vestido de mujer podían condenarlo por “vestimenta inapropiada para el género” y un bar gay podía ser allanado por “solicitud de relaciones homosexuales”.

Cuando el hartazgo se hace protesta

Las protestas de Stonewall se prolongaron por 6 días y tuvieron una repercusión crucial en la comunidad LGBT.

Por años, la comunidad homosexual vivía y se crecía en la clandestinidad, siendo víctima de abusos y discriminación por parte de la policía. Nueva York, que siempre ha sido una ciudad multicultural y abierta a la diversidad, albergó estos clubes que de cierta forma se convirtieron en el hogar de una comunidad marginada por la ley y la sociedad.

Sin embargo, cansados de esta situación, la redada que se cernió sobre Stonewall en 1969 fue la gota que derramó el vaso de la homofobia. Pero, ¿por qué Stonewall y no otros clubes también de renombre y más prestigio?

En palabras del periodista Dick Leitsch, el primero en describir lo que sucedió en Stonewall, explica que fue la naturaleza propia de este club la que hizo que explotara el conflicto:

“Este club era más que un bar para bailar, más que un punto de reunión para gays. Satisfacía ampliamente a un grupo de personas que no eran bienvenidas o no podían pagar otros lugares de reunión social de homosexuales”.

Brutalidad policial vs. el arcoíris

Una de las características por las cuales se reconocen estas protestas es por su carga violenta. A pesar de haber sido una respuesta vandálica por parte de los manifestantes, hay que preguntarse si les parece una actitud exagerada hacia una institución que por años persiguió, maltrató y abusó de una comunidad que no le hacía daño a nadie por el simple hecho de su existencia.

Lo que sucede con estos casos es que cuando surgen protestas de este estilo es que tras años de maltrato hay un punto en el que se cruza una línea que es la que hace el verdadero cambio. Aunque el vandalismo es condenable en todos los sentidos, ¿realmente podemos juzgar que uno de estos manifestantes golpee con su bolso en la cabeza a un oficial de esos que tanto fustigó a su comunidad? Es la ley de la acción y reacción.

La brutalidad policial y el abuso de poder fueron de las mayores quejas de la comunidad LGBT hacia la policía.

Si ya la comunidad estaba marginada por la ley, ¿por qué simplemente no podían disfrutar entre su comunidad sino le hacían daño a nadie? ¿Acaso la idea era silenciarlos por completo? Eso fue lo que terminó generando tanta indignación y fue lo que puso en el mapa la necesidad de igualdad de derechos de la comunidad LGBT.

¿Se hizo la diferencia?

Depende de dónde se le mire. Tal como mencionamos en nuestro artículo sobre la visibilidad del racismo en redes sociales, puede que algunas cosas cambien –como el estatus legal– y puede que otras no –como la discriminación–. En ocasiones este tipo de logros suelen ser un arma de doble filo, puesto que en papel un detractor puede decirte que has logrado todo lo que has querido, pero ese final feliz no ocurre en el 90% de los casos.

¿Realmente el pueblo es el que tiene el poder? Foto: Daria Fane en protesta estudiantil de NYU . 1970.

Primero porque el mundo es un lugar muy amplio que no puede cubrirse en su totalidad con estos logros. Aun cuando en la mayoría de los países ya no es ilegal ser homosexual, en algunos sigue siendo penado por la ley, y en aquellos donde no es ilegal, aún no está permitido el matrimonio entre personas del mismo sexo. Todavía quedan victorias por ganar.

En segundo lugar, aunque ante la ley un policía no puede arrestar a nadie por su orientación sexual, la discriminación aún existe. Y este es quizás el peor castigo de todos, el que la gente rechace a otro por ser diferente. Esto ocurre especialmente con la comunidad LGBT, con las personas de color, las mujeres y los inmigrantes, por ello aún tenemos titulares llenos de homofobia, racismo, machismo y xenofobia.

¿Entonces no se logra nada con estas protestas? Por supuesto que se logra, y mucho. Si Stonewall no hubiese pasado, quizás hubiese tomado más tiempo para que se erradicara la criminalización de la homosexualidad. Gracias a este hecho, se plantó la semilla de la liberación del movimiento gay, lo que también tuvo un efecto imán con otras comunidades marginadas por su sexo, raza o género.

Específicamente, con Stonewall nació el Frente de Liberación Gay, el primer grupo activista en pro de la igualdad de derechos para la comunidad LGBT. Un año más tarde se celebró el primer desfile del Orgullo Gay que hoy en día tiene representación en cientos de ciudades del mundo, además de crearse conciencia en otras latitudes para la aceptación de las personas LGBT en la sociedad y el matrimonio igualitario, que hoy por hoy está permitido en más de 30 países –que, aunque suene a un número bajo, ha sido un trabajo arduo de muchos años–.

Stonewall es el primer monumento histórico nacional de Estados Unidos que tiene que ver con el movimiento LGBT.

En 2016, el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama nombró a Stonewall como un monumento histórico nacional, el primero en celebrar la historia homosexual en el país.

Teniendo el contexto actual, este tipo de protestas da visibilidad a conflictos que comunidades llevan soportando por años y es nuestro deber como ciudadanos no quedarnos callados ante estas justicias y apoyar las historias que personas buscan hacer visibles para convertirnos en verdaderos agentes de cambio.

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