En varias oportunidades hemos hablado de las diferencias de riesgo que se observan entre hombres y mujeres con respecto a varias enfermedades. Por ejemplo, en la actual pandemia los hombres parecen ser más propensos a infectarse y morir por COVID-19, principalmente por presentar enfermedades crónicas con más frecuencia que las mujeres.

Este tipo de observaciones son de gran importancia para identificar los factores de riesgo que influyen en el desarrollo de una enfermedad, e incluso en sus tendencias cuando aparecen brotes. Aunque es necesario destacar que estas diferencias pueden variar dependiendo de las regiones en las que se encuentren los individuos.

Sin embargo, un estudio reciente publicado en la prestigiosa revista The Lancet revela que el riesgo de las mujeres de padecer enfermedades cardiovasculares y de morir por ellas es menor que el de los hombres de la misma edad, independientemente del lugar del mundo en que vivan.

Menor riesgo y actitud preventiva

El estudio incluyó más de 160,000 hombres y mujeres distribuidos en 27 países a los que se les hizo seguimiento durante más de 10 años. Sus datos revelaron que estas últimas tenían un patrón de riesgo más favorable frente a enfermedades cardiovasculares en comparación con los primeros, especialmente si no eran fumadoras.

Los investigadores también notaron que las mujeres además de bajo riesgo cardiovascular, también solían tener la presión arterial más baja y niveles de grasa en la sangre más saludables.

Además notaron que, en comparación con los hombres, las mujeres sin antecedentes de enfermedad cardiovascular, ECV, y con buena salud, eran más propensas a tomar medicamentos preventivos, su presión arterial estaba bien controlada y evitaban fumar.

¿Diferencias en el tratamiento intensivo?

Los investigadores aprovecharon la oportunidad para determinar si es cierto que las mujeres con ECV reciben un tratamiento menos intensivo que los hombres ya que, de ser cierto, esto tendría una influencia muy negativa en su recuperación. Sin embargo, no encontraron evidencia de ello.

“Nuestra interpretación es que no parece haber discriminación contra las mujeres. Más bien, las mujeres tienen cambios menos marcados en las arterias coronarias, lo que significa que no necesitan un tratamiento tan intensivo”, dice nnika Rosengren, profesora de medicina en la Academia Sahlgrenska, Universidad de Gotemburgo y coautora del estudio.

En cambio, los hombres que experimentaban infarto de miocardio, por ejemplo, recibieron tratamiento invasivo, como dilatación con balón (angioplastia coronaria) o cirugía de derivación coronaria, con mayor frecuencia que las mujeres. Pero las mujeres tenían menor riesgo de un nuevo infarto de miocardio.

Este es el primer estudio que documenta las diferencias en los factores de riesgo, tratamiento, proporciones afectadas por ataque cardíaco (infarto de miocardio recurrente) y accidente cerebrovascular entre hombres y mujeres.

Referencia:

Variations between women and men in risk factors, treatments, cardiovascular disease incidence, and death in 27 high-income, middle-income, and low-income countries (PURE): a prospective cohort study. https://www.thelancet.com/pdfs/journals/lancet/PIIS0140-6736(20)30543-2.pdf

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