Nuestra curiosidad por el espacio parece nunca terminar. Algo que se justifica muy bien si nos detenemos un momento a pensar sobre todos aquellos secretos que aún no conocemos de este.

En este ámbito, aún es mucho lo que hay por explorar y las áreas de investigación son vastas, únicamente limitadas por nuestra capacidad de hallarlas y luego, con ayuda de la tecnología, de llegar hasta ellas.

En esta oportunidad, el descubrimiento de los científicos Matija Ćuk, David A. Minton, Jennifer L. L. Pouplin y Carlisle Wishard nos ha llevado a desentrañar un secreto de uno de los planetas que más ha despertado nuestra curidosidad en este sistema solar, Marte.

Según una investigación presentada en la 236ª Reunión de la Sociedad Astronómica Americana y aceptada por The Astrophysical Journal Letters, Marte, en algún momento de su historia pudo haber tenido un anillo como los de Saturno –y, ahora, hay nueva evidencia que lo comprueba–.

¿El anillo de Marte?

Gracias a los planteamientos de este estudio, es posible imaginar cómo hace miles de millones de años el gigante rojo que ha sido el protagonista de muchas aventuras de ciencia ficción podría haber estado rodeado por un anillo de escombros.

Ya para el 2017, otras teorías se levantaron sobre la posibilidad de que Marte poseyera su propio anillo de escombros. Para esta teoría, se habló de la órbita de su luna más grande, Phobos, y de cómo esta se acerca al planeta cada vez más. Según los planteamientos de entonces, hace miles de millones de años Phobos pudo haber descendido lo suficiente como para chocar con las “mareas” gravitacionales de Marte y ser destruida. De los escombros, pudo formarse la Phobos más pequeña que conocemos ahora y, por un tiempo, el anillo de escombros que tanto nos intriga.

Esta, en realidad no es una posibilidad tan descabellada, aunque –por la costumbre– en un inicio puede parecer difícil hacernos a la idea. Pero, la realidad es que más de la mitad de los planetas de este sistema solar cuentan con anillos propios. No solo podemos mencionar a Saturno acá, sino a Urano, Neptuno y Júpiter también. Por si fuera poco, otros enanos como Haumea también cuentan con su propio anillo, al igual que los centauros Quirón y Chariklo.

Entonces, ¿sería posible para Marte haber tenido un anillo? Sí, y la ciencia ha dado un paso más para comprobarlo.

¿Hay un ciclo?

Una parte importante del planteamiento de los científicos en el 2017 se sustenta en el comportamiento actual de la luna Phobos. Ya que esta se encuentra cada vez más cerca del planeta rojo, su órbita de 7 horas y 39 minutos se hace cada vez más corta mientras se acerca a Marte 1,8 centímetros por año. Sí, puede sonar como una distancia irrisoria, pero con los procesos milenarios que ocurren en el espacio, esta es suficiente como para hacer la diferencia a largo plazo.

De hecho, los investigadores consideran que, dentro de unos 100 millones de años, Phobos volverá a estar lo suficientemente cerca de Roche –el punto donde la marea gravitacional hace efecto sobre los cuerpos que se acercan a Marte–. Esto nos da a entender que existe la posibilidad de que la formación del anillo del planeta marciano no se debiera a una eventualidad, sino a un ciclo constante de este. Incluso, parte de lo afirmado entonces por los investigadores es que este fenómeno de choque, descomposición de la luna Phobos y reconstrucción de esta pudo haber ocurrido ya hasta dos veces.

La órbita de Deimos: la pista oculta a plena vista

A pesar de que dicho planteamiento fue muy interesante en su momento, la falta de otras evidencias llevó a que no se lo tomara demasiado en cuenta. Ahora, nuevos investigadores, al ver las cosas desde una perspectiva más fresca, han descubierto un secreto que pudo haberse ocultado a simple vista.

Pero, este no vino de la luna mayor, Phobos, sino de su contraparte más pequeña y más alejada de Marte, Deimos. Este satélite natural ha mostrado tener una órbita ligeramente inclinada con respecto al ecuador de Marte. En un principio, por lo leve de la curvatura (solo de 1,8 grados), no se le prestó mucha atención, pero, ahora se sospecha que el fenómeno gravitacional que la causó pudo hacer tenido que ver con el mítico anillo de escombros de Marte.

Una historia que se remonta 3.500 millones de años en el pasado

Según las proyecciones del nuevo equipo de investigadores que presentaron recientemente su propuesta, la formación del más reciente anillo de Marte debió haber ocurrido hace aproximadamente unos 3.500 millones. Esta estimación nace de sus proyecciones al pasado en las que ven las condiciones apropiadas para que Deimos fuera afectada por la onda gravitacional de un nuevo anillo de escombros y una Phobos que, en su momento, debió tener 20 veces su masa actual.

En resumen, esto habría sido suficiente para que ambas entraran en una resonancia orbital 1:3 y Deimos se viera forzada a modificar levemente su curso. Luego, cuando el anillo finalmente desapareció, tanto Deimos como Phobos comenzaron a acercarse nuevamente a Marte. Las proyecciones de estos investigadores también indican que es posible que Phobos haya colisionado con el planeta rojo en dos oportunidades, mientras que la leve variación de Deimos no le ha permitido acercarse lo suficiente como para pasar por este proceso.

Nuevas investigaciones están en camino

Esta nueva evidencia ha renovado la curiosidad de los científicos. Por este motivo, agencia espacial japonesa, JAXA, ya ha planeado enviar, en el 2024, una sonda a Phobos. Esta tendrá como misión recoger muestras que luego serán traídas a la Tierra para analizarlas y determinar su edad.

Si las proyecciones del planteamiento de los científicos son ciertas, la Phobos actual debió completar su formación hace unos 200 millones de años. Por lo que, si los registros de las muestras coinciden con estas fechas, se habrá comprobado que Marte alguna vez estuvo adornado por un anillo de escombros.

Referencia:

Evidence for a Past Martian Ring from the Orbital Inclination of Deimos: https://arxiv.org/abs/2006.00645