Al hablar de contaminación del aire, muchos pensarán de inmediato en daños en el sistema respiratorio y la piel, pero tristemente puede tener efectos nocivos que van mucho más allá de estos.

En oportunidades previas hemos reseñado estudios que han encontrado vínculos entre la prevalencia de enfermedades de trastornos de salud mental como la depresión con la contaminación del aire, incluso en la población infantil. Un estudio también sugirió que esta también podría influir en el número de suicidios.

Y la evidencia aumenta mientras el mundo sigue expuesto a niveles peligrosos de partículas en la atmósfera. Por ejemplo, un nuevo artículo publicado en la revista Chemical & Engineering News, de la American Chemical Society, revela un vínculo entre la contaminación del aire y la demencia, el autismo y otras enfermedades neurológicas.

El aire contaminado causa inflamación

El aire está colmado de gases, metales, contaminantes orgánicos y otros materiales derivados de las emisiones del combustible de los vehículos, plantas de energía y fábricas, todas estas sustancias que pueden penetrar profundamente en los pulmones.

La inhalación de estas sustancias causa inflamación, la conocida respuesta del organismo como lucha para sanar ante una infección o lesión. Y aunque saludable, si se perpetúa (por ejemplo, como resultado de la exposición prolongada a un aire contaminado), la inflamación crónica puede causar daños a los tejidos sanos.

Autismo, Alzheimer y Parkinson

Los científicos creen que las partículas dañinas presentes en el aire contaminado no solo pueden causar daño pulmonar, sino también afectar al cerebro, ya sea de manera directa o indirecta.

En sus estudios post mortem en ratones expuestos a aire contaminado, los investigadores observaron anomalías cerebrales parecidas a las de los niños con autismo.

En sus experimentos expusieron a ratones jóvenes a aire contaminado y observaron que sus comportamientos sociales se alteraban de una manera similar a como ocurre en los niños autistas.

También hicieron análisis post mortem en los animales, y descubrieron que efectivamente sus cerebros presentaban inflamación y otras anomalías que se parecían a los cambios observados hasta ahora en niños con autismo.

Esta inflamación también fue relacionada con un aumento en la producción de placas amiloides, que como indicamos en un artículo publicado recientemente, parecen fomentar el progreso de enfermedades neurológicas como el Alzheimer.

Los investigadores sospechan que las principales incidentes en este vínculos son las partículas de hierro en el aire contaminado, ya que estudios previos han demostrado que causan muerte celular tanto en el Alzheimer como el Parkinson.

Por supuesto, hace falta mucha investigación para comprender mejor los mecanismos detrás de esta relación nociva. Sin embargo, los científicos hacen énfasis en que los estudios deben ir acompañados de cambios de políticas mejor enfocadas para reducir de manera efectiva los niveles de contaminación en todo el mundo.

Referencia:

How air pollution messes with our minds. https://cen.acs.org/biological-chemistry/neuroscience/air-pollution-messes-minds/98/i21

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