La pandemia COVID-19, causada por el coronavirus SARS-CoV-2, se ha extendido a nivel mundial y ha causado una pérdida masiva de vidas y un profundo daño económico. Para el 2 de junio de 2020, se tiene registro de más de 6.400.00 casos confirmados y 378.000 muertes en todo el mundo.

En la actualidad, se carece de estrategias de tratamiento para los pacientes críticamente enfermos con COVID-19, y sólo se dispone de pruebas limitadas de una batería de agentes antivirales, antibióticos y antiinflamatorios y de una terapia de apoyo agresiva.

Un enfoque centenario

Se están llevando a cabo múltiples ensayos clínicos, entre ellos el replanteamiento del remdesivir, un antiviral investigado para tratar el Ébola, y la hidroxicloroquina, un antimalárico utilizado para tratar el lupus y la artritis reumatoide, pero la eficacia de estos medicamentos no ha podido ser comprobada, y por el contrario, hay evidencia de potenciales efectos adversos para la salud.

Los investigadores concluyeron que el enfoque terapéutico puede ser considerado como una opción de tratamiento segura para pacientes con enfermedad grave por COVID-19.

Este complejo escenario refleja la urgente necesidad de contar nuevas terapias para mejorar los resultados de pacientes COVID-19 críticamente enfermos. En atención este requerimiento, un equipo de investigadores del Hospital Methodist de Houston recurrió a un enfoque terapéutico centenario: la terapia de plasma convaleciente.

En este enfoque terapéutico se recopila el plasma sanguíneo de un paciente recuperado de la enfermedad y se transfunde a un paciente sintomático. La transferencia de plasma convaleciente es un concepto antiguo que se ha utilizado desde al menos 1918, cuando se empleó para luchar contra la pandemia de gripe española.

Evaluando eficacia y seguridad

En el contexto de la pandemia actual, una de las principales ventajas de este enfoque de tratamiento es que puede probarse y usarse en este momento, mientras que el desarrollo, aprobación, producción y distribución de vacunas y medicamentos antivirales pueden tardar meses o años.

El plasma de una persona que se ha recuperado de COVID-19 contiene anticuerpos producidos por el sistema inmunitario que podrían usarse para combatir el virus. La transfusión de este plasma rico en anticuerpos en un paciente que lucha contra el virus, tiene el potencial de transferir los beneficios de estos anticuerpos, posiblemente salvándole la vida.

La transferencia de plasma convaleciente es un concepto antiguo que se ha utilizado desde al menos 1918 cuando se empleó para luchar contra la pandemia de gripe española.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) clasifica este tratamiento experimental como un nuevo protocolo de investigación de medicamentos de emergencia, por lo que los investigadores del Methodist de Houston, lanzaron un ensayo para evaluar la terapia de plasma convaleciente en pacientes con COVID-19 en estado crítico.

Los primeros resultados de este ensayo han sido publicados, y muestran que 19 de los 25 pacientes con COVID-19 en estado crítico que recibieron la transfusión plasma convaleciente mejoraron con el tratamiento y 11 fueron dados de alta del hospital.

Los investigadores no registraron efectos adversos atribuibles a la transfusión de plasma, por lo que concluyeron que el enfoque terapéutico puede ser considerado como una opción de tratamiento segura para pacientes con enfermedad grave por COVID-19.

Referencia: Treatment of COVID-19 Patients with Convalescent Plasma. The American Journal of Pathology, 2020. http://dx.doi.org/10.1016/j.ajpath.2020.05.014