La humanidad ha estado lidiando con el coronavirus desde hace ya seis meses, un período en el que muchos se han sentido confundidos por las discrepancias en las medidas preventivas recomendadas por las agencias de salud y las autoridades.

Una de ellas es respecto al uso de mascarillas faciales, que han sido descartadas y recomendadas en varias oportunidades. Al principio del brote, en países europeos y Estados Unidos no se instó a la población a cubrir su boca y nariz ya que los expertos dijeron que esto no ofrecía protección suficiente contra el virus. En su lugar, hicieron énfasis en el lavado de manos, evitar tocar la cara y la distancia física.

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Pero observaciones pocas semanas después, cuando los casos se habían disparado de manera alarmante en estas regiones, sugirieron que el uso de mascarillas parecía reducir la cantidad de contagios, como ocurrió en países asiáticos donde sí se implementó desde el principio.

Pues bien, un nuevo estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) arroja evidencia importante sobre este tema. Medidas como el distanciamiento social, las máscaras faciales y la protección ocular parecen reducir la propagación de COVID-19, tanto en entornos de atención médica como en la comunidad en general.

Distancia social y protección ocular son efectivas como protección

Los investigadores hicieron una revisión de 44 estudios sobre COVID-19, SARS y MERS, en los que participaron más de 25,000 personas en 16 países. Siete estaban basados en COVID-19, 26 involucraron SARS y 11 involucraron MERS.

La selección incluyó estudios sobre los efectos del distanciamiento social, las máscaras faciales y la protección ocular (como protectores faciales, gafas y anteojos) en la transmisión de los coronavirus.

Descubrieron que aplicando el distanciamiento social, las posibilidades de infección o transmisión de estos coronavirus fue de aproximadamente el 3 por ciento, siempre que las personas mantuvieran una distancia de al menos tres pies respecto a los demás. Por si fuera poco, por cada 3 pies adicionales este riesgo se reducía a la mitad, mientras que si la distancia era menor, la probabilidad de contagio aumentaba a 13 por ciento.

Para la protección ocular, la posibilidad de infección o transmisión fue del 6 por ciento cuando se tiene algún tipo de protección de este tipo y del 16 por ciento sin protección.

Las mascarillas faciales reducen la probabilidad de contagio en 80 por ciento

Los resultados fueron similares en cuanto a las mascarillas faciales. Según el informe, la probabilidad de infección o transmisión con coronavirus usando una mascarilla era del 3 por ciento, mientras que no tenerla aumentaba el riesgo a 17 por ciento.

A esto se suma que los estudios realizados en entornos de atención médica también mostraron que los respiradores N95 fueron 96 por ciento efectivos para proteger a los trabajadores presentes.

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Pero también otros tipos de máscaras, como las máscaras quirúrgicas, fueron 77 por ciento efectivas como protección frente a un coronavirus. De igual forma, las máscaras y revestimientos faciales de tela se relacionaron con un menor riesgo de contagio de COVID-19 en la población en general.

Ningún método protege por completo

El tema de las mascarillas en particular ha llamado la atención considerando que en momentos cruciales del brote se indicó que su uso solo se recomendaba a las personas infectadas. Sin embargo, este resultado implica una reducción del riesgo en más del 80 por ciento, es decir, muchas personas pudieron haber evitado el contagio al haberlas utilizado.

“Aunque el distanciamiento, las máscaras faciales y la protección ocular fueron altamente protectoras, ninguna hizo a las personas totalmente impermeables a la infección COVID-19”, autor principal del estudio, el Dr. Derek Chu, científico clínico en el Departamento de Métodos de Investigación de Salud, Evidencia e Impacto.

Los investigadores señalan que los hallazgos referentes a las mascarillas faiales y la protección ocular se basan en estudios observacionales, por lo que las pruebas son muy limitadas. Y en general, ninguna de estas prácticas proporcionó una protección total frente al COVID-19, por lo que las medidas de higiene siguen siendo la base preventiva más efectiva contra la enfermedad.

Referencia:

Evidence supports physical distancing, masks, and eye protection to help prevent COVID-19. https://www.eurekalert.org/pub_releases/2020-06/mu-esp060120.php

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