El coronavirus es sin duda alguna el tema del momento. Los más de 6 millones de individuos contagiados y las más de 360 mil muertes mantienen al mundo en alerta máxima.

Buscando comprender un poco más a este virus y la forma en la que interactúa en el cuerpo, ha sido posible notar que los organismos debilitados suelen ser más propensos a padecer las variantes más severas de esta enfermedad.

Debido a esto, parte de la labor de la ciencia ha sido determinar exactamente cuáles son estas para diferenciar a los individuos de alto riesgo que podrían requerir precauciones o cuidados adicionales. Para este caso, la colaboración entre el Barts Health NHS Trust y la Universidad Queen Mary de Londres es la que ha permitido hacer un nuevo e interesante hallazgo.

Los investigadores, han estudiado la relación entre el cáncer de la sangre o leucemia y la evolución del coronavirus en pacientes con ambas patologías. El estudio se llevó a cabo con la participación de 35 individuos y sus resultados se publicaron en la revista British Journal of Hematology.

Lo que se creía

Debido a las experiencias anteriores con individuos de sistemas inmunitarios debilitados y el COVID-19, los científicos estaban convencidos de que estudiarían los efectos negativos de la leucemia y sus tratamientos en la superación del coronavirus.

De hecho, se esperaba que una de las dos condiciones o ambas se agravaran a causa de la otra. Asimismo, se planteaba la posibilidad de que recuperación fuera más larga y las consecuencias a largo plazo más notorias en pacientes con ambas patologías. No obstante, los resultados no apuntaron a este tipo de relación autodestructiva.

Una grata equivocación

Para poder ver los efectos del COVID-19 en estos 35 individuos, a todos se los siguió por al menos 14 días luego de haber sido diagnosticados con la enfermedad. En tan solo este breve periodo el 60% de recuperó satisfactoriamente. En este porcentaje, se ubicaron todos aquellos que, además de la leucemia y el recién adquirido coronavirus, no tuvieran otras complicaciones de salud subyacentes.

El cáncer de sangre no fue un factor influyente

Gracias a estos resultados, y a la medición de otras variables como la edad de los pacientes y sus condiciones de salud aledañas, se pudo notar que la leucemia no fue directamente influyente en la recuperación de los pacientes y el desarrollo de casos más severos de COVID-19.

En realidad, este puesto protagónico se lo lleva la edad. Ya que, nuevamente se pudo comprobar que aquellos pacientes menores de 70 años tenían más oportunidad de recuperarse satisfactoriamente sin demasiadas consecuencias a largo plazo.

Por otra parte, los pacientes que fallecieron durante el estudio tuvieron en común otras enfermedades subyacentes ya estudiadas como problemas cardiacos, renales o diabetes. Debido a lo cual, se confirmó que estos elementos sin son factores de riesgo para los individuos. Mientras que, por lo que parece, la leucemia y el coronavirus se relacionan a través de una mutua apatía.

Los tratamientos no mostraron un efecto negativo sobre el COVID-19

Sumado a este descubrimiento, también fue posible determinar que los tratamientos para la leucemia, que bajan las defensas de los pacientes, tampoco fueron influyentes sobre los cuadros sintomáticos del coronavirus. Debido a lo que, incluso si estos se encuentran bajo tratamiento y contraen el COVID-19, si son menores de 70 años y no tienen condiciones adyacentes, las probabilidades de recuperación son altas.

Los resultados aún deben corroborarse en pruebas más extensas

Aun así, el reducido tamaño de la muestra hace imposible generalizar los resultados a estas alturas. Los científicos opinan que este ha sido un buen primer paso, pero será imperante replicar los resultados de la investigación a escala nacional e internacional para que se puedan extrapolar a la sociedad.

Referencia:

Clinical Outcome of Coronavirus Disease 2019 in Haemato‐oncology Patients: https://doi.org/10.1111/bjh.16852

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