Aunque es diminuta, la mosca de la fruta (Drosophila) ha sido un organismo de gran utilidad para la ciencia desde hace mucho tiempo, no solo para el estudio de su especie como tal, sino también para enfoques un poco más generales.

Recientemente los científicos de la UCL publicaron un artículo en la revista Scientific Reports en el que informa sus hallazgos al realizar una serie de experimentos con moscas de la fruta: genes reguladores involucrados con una audición saludable. Y según indican, esto podría conducir a tratamientos para la pérdida auditiva relacionada con la edad en los seres humanos.

Las moscas también sufre pérdida auditiva por la edad

La mosca de la fruta posee un oído muy similar a nivel molecular con los de los humanos, lo que la convierte en un modelo de estudio poderoso para los estudios científicos difíciles de realizar en humanos.

Hasta ahora, no se había hecho ningún estudio que evaluara la audición de las moscas de la fruta a lo largo de su vida. Por ello, los investigadores de la UCL Ear Institute aprovecharon la oportunidad para estudiar los cambios en su capacidad auditiva a lo largo de su vida útil, aproximadamente 70 días, a fin de determinar si, al igual que en los humanos, la audición disminuye con la edad.

Aplicando técnicas biomecánicas, neurofisiológicas y conductuales avanzadas descubrieron que las casi todas las medidas de audición sensible que comienzan a disminuir después de los 50 días de edad. De modo que las moscas de la fruta, con sus orejas antenales, también pueden sufrir pérdida funcional debido a la edad.

Genes que mantienen la salud auditiva

Confirmado esto, los investigadores se enfocaron en determinar si había algún gen ‘variable por edad’ en el Órgano Johnston, que vendría siendo el oído interno de las moscas, involucrado con la salud mantenida en los oídos de estos insectos durante los 50 días.

Identificaron un nuevo conjunto de genes reguladores de la transcripción: genes de homeostasis. Estos fueron definidos como actuadores genéticos encargados de controlar la actividad que mantiene al oído sensible.

“Nuestros descubrimientos gemelos de que las moscas de la fruta experimentan una pérdida auditiva relacionada con la edad y que su salud auditiva previa está controlada por un conjunto particular de genes, es un avance significativo “, dijo el profesor Joerg Albert, autor principal del estudio.

“El hecho de que estos genes se conserven en humanos también ayudará a centrar la investigación clínica futura en humanos y de ese modo acelerar el descubrimiento de nuevas estrategias farmacológicas o terapéuticas genéticas”.

A nivel mundial, cerca de 1,23 billones de personas mayores de 65 años experimentan alguna deficiencia auditiva, y se cree que hay más de 150 genes candidatos que pueden influir en su aparición. Hasta ahora no había habido consenso sobre su uso para el desarrollo de métodos preventivos o tratamientos efectivos. Pero tal como indica el autor, la identificación de este grupo supone un avance importante que podría abrir nuevas puertas en este objetivo.

Referencia:

Homeostatic maintenance and age-related functional decline in the Drosophila ear. https://www.nature.com/articles/s41598-020-64498-z