Ya sabemos que el cigarrillo como tal representa un riesgo para la salud, no solo de quienes lo fuman, sino también para los no fumadores que por cualquier razón estén expuestos al humo y los residuos.

A pesar de ello, muchas personas siguen fumando en espacios cerrados, incluso aunque los dueños del recinto no sean fumadores. Esto ha llamado la atención de los investigadores de la Universidad Estatal de San Diego, quienes se dedicaron a estudiar con detalle qué efecto pueden tener estos eventos en la limpieza de los hogares.

El estudio, que se publicará en la revista Preventive Medicine Reports, revela que el hábito del tabaquismo puede dejar una huella muy profunda en los objetos que estuvieron expuestos al humo del cigarrillo. Esta puede mantenerse durante décadas si no se limpian o se tiran los mismos, y alcanzar cantidades superiores incluso que las de un apartamento nuevo lleno de fumadores.

Residuos incluso en hogares de no fumadores

Los investigadores examinaron las superficies en 220 apartamentos de viviendas asequibles en complejos ubicados en la comunidad de City Heights de San Diego y las ciudades de Chula Vista, National City y El Cajon. Tomaron muestras de estas y las analizaron en un laboratorio de salud ambiental de Hoh, y los resultados fueron bastante inquietantes.

En todos los hogares estudiados, fueran de fumadores o no fumadores, se detectó humo de tercera mano acumulado en las superficies. Pero lo más resaltante es que el 10 por ciento de los hogares de personas que no fumaban tenían niveles de nicotina más altos que el promedio encontrado en los hogares de fumadores activos.

“Cuando alguien deja de fumar o se mueve, no tira un sofá o la alfombra, porque no piensa en los residuos de humo, pero después de décadas de fumar, estos residuos pueden ser 50 veces más altos que en un departamento nuevo con fumadores “, dijo Georg Matt, autor principal del estudio.

“Cuando se fuma, los químicos del humo del tabaco se acumulan con el tiempo y crean estos depósitos que se llenan lentamente y también se vacían lentamente. Algunos de estos depósitos nunca se agotan porque los químicos aún son pegajosos”.

El problema de comprar cosas usadas

En su estudio, Matt siguió a personas cuyos hogares tenían niveles más altos de nicotina, comparables con los de los casinos. “Cuando entras, es posible que no notes ningún olor porque los compuestos volátiles que causan el olor han desaparecido”, dijo, pero esto no implica que estés realmente a salvo.

Y es que muchos creen que con solo eliminar el olor a tabaco basta, pero no es así. Existen dispositivos como filtros de aire o quita olores que pueden ayudar en esta tarea, pero la raíz del problema, la presencia de los residuos, sigue allí.

Esto nos lleva a una situación que a muy pocos les pasaría por la mente a la hora de comprar una casa o artículos de segunda mano. Los dueños de una casa podrían pintar las paredes o reemplazar las alfombras antes de vender una casa, pero los residuos del humo de cigarrillo seguirán en las encimeras, paredes y la superficie de los armarios. Esto es algo que se debe tomar en cuenta a la hora de adquirir una propiedad.

“Cuando compra muebles usados ​​o un automóvil usado, debe preguntar si los propietarios anteriores fumaron”, dijo Matt. “Del mismo modo, cuando considere alquilar, pregunte si los inquilinos anteriores fumaron”.

Las restricciones sobre tabaquismo deben tomar en cuenta esto

Por supuesto, en el pasado no había restricciones respecto a fumar en interiores, pero desde hace algunos años se implementó esta prohibición en muchas propiedades de unidades múltiples.

Y si bien esto permite reducir la exposición al humo y sus efectos nocivos dentro del hogar en gran medida, estos resultados indican que la permanencia de los residuos había pasado desapercibida. Las prohibiciones actuales no protegen a los residentes de estos lugares de la acumulación de residuos tóxicos de cigarrillo en sus sillones, muebles, mesas, puertas y gabinetes .

El gran problema es que esto implica un factor de riesgo importante para enfermedades cardiovasculares, sufrir daño del ADN, y reducción del funcionamiento del sistema inmunitario y respiratorio. Estudios previos ya habían corroborado que el humo del tabaco puede estimular estos problemas, especialmente en niños.

Referencia:

Persistent tobacco smoke residue in multiunit housing: Legacy of permissive indoor smoking policies and challenges in the implementation of smoking bans. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2211335520300486?via%3Dihub

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