A medida que la pandemia de la enfermedad COVID-19, causada por la infección del coronavirus SARS-CoV-2, sigue avanzando por todo el mundo, los profesionales de las unidades de cuidados intensivos (UCI), los administradores de hospitales, así como gobiernos, encargados de formular políticas e investigadores, deben prepararse para un aumento repentino de pacientes críticos.

Aunque la mayor parte de las personas infectadas por el coronavirus solo desarrolla una enfermedad leve de la que logra recuperarse en pocos días, otra parte desarrolla síntomas que requieren hospitalización, y se tiene registro de que entre el 23 y el 32 por ciento de ellos avanza a un estado crítico difícil de manejar.

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Control de infecciones

Si bien estas tasas de incidencia son difíciles de interpretar y pueden sobreestimarse debido a las diferencias en la disponibilidad de pruebas de diagnóstico, recursos de vigilancia y manejo ambulatorio de pacientes con enfermedades leves, parece que muchos de los pacientes que presentan este estado crítico no sobreviven.

Expertos hacen un llamado para fortalecer la investigación de infección secundaria en pacientes con COVID-19 sin que ello suponga una amenaza para la seguridad del personal de laboratorio.

Este difícil escenario supone que las UCI enfrentan múltiples desafíos incluyendo limitaciones de recursos, protección de trabajadores de la salud, adaptación de servicios a una situación de pandemia en rápida evolución y control de infecciones.

A la fecha (1 de junio), en todo el mundo se han reportado más de 6.200.000 casos confirmado con más de 370.000 muertes. La edad, la puntuación de la evaluación de falla orgánica secuencial y el dímero D son los principales factores pronósticos de los pacientes con COVID-19. Pero la presencia de infección secundaria o coinfección bacteriana y / o fúngica es otro factor importante que afecta la mortalidad, y ha recibido una atención inadecuada.

Lograr servicios sostenibles

Las infecciones bacterianas y fúngicas son complicaciones comunes de la neumonía viral, especialmente en pacientes críticos. Estas infecciones conducen a una mayor necesidad de cuidados intensivos y una mayor mortalidad. No obstante, en pacientes con COVID-19 estas infecciones han sido investigadas e informadas de manera inadecuada.

Entre los cientos de artículos publicados con datos clínicos, solo unos pocos han informado una infección secundaria, lo que contrasta con informes post mortem en los que se reporta la presencia de al menos una infección secundaria en alrededor del 50 por ciento de los pacientes que no sobrevivieron a la enfermedad coronavírica.

En pacientes con COVID-19 en estado crítico, la presencia de infección secundaria bacteriana y / o fúngica es un factor importante que afecta la mortalidad, y ha recibido una atención inadecuada.

La mayoría de los protocolos actuales de control de infecciones apuntan a prevenir la transmisión y la infección cruzada por SARS-CoV-2, sin la prevención de infección secundaria bacteriana o fúngica. Hasta ahora, muchos enfoques de diagnóstico y prevención para abordar las complicaciones en pacientes con COVID-19 se han esbozado en guías clínicas provenientes de China. Sin embargo, se ha prestado poca atención a las infecciones bacterianas y fúngicas secundarias.

Aunque puede ser difícil distinguir la infección bacteriana o fúngica y la neumonía viral existente en función de la apariencia clínica y radiológica, el examen microbiológico puede agregar un gran valor a los diagnósticos, especialmente el cultivo de esputo.

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Los datos clínicos con respecto a las infecciones bacterianas y fúngicas son valiosos para guiar el tratamiento basado en la evidencia de COVID-19. Por lo tanto, expertos hacen un llamado para fortalecer la investigación de infección secundaria en pacientes con COVID-19 sin que ello suponga una amenaza para la seguridad del personal de laboratorio.

Del mismo modo, con el fin de lograr servicios sostenibles en las UCI, es necesario (1) preparar e implementar protocolos rápidos de identificación y aislamiento, y un aumento en la capacidad de la cama de la UCI; (2) proporcionar una fuerza laboral sostenible con un enfoque en el control de infecciones; (3) asegurar suministros adecuados para equipar las UCI y proteger a los trabajadores de la salud; y (4) mantener un manejo clínico de calidad, así como una comunicación efectiva.

Referencia:

Bacterial and fungal infections in COVID-19 patients: A matter of concern. Infection Control & Hospital Epidemiology. https://doi.org/10.1017/ice.2020.156

Preparing your intensive care unit for the COVID-19 pandemic: practical considerations and strategies. Critical Care, 2020. https://doi.org/10.1186/s13054-020-02916-4

Intensive care management of coronavirus disease 2019 (COVID-19): challenges and recommendations. The Lancet Respiratory Medicine, 2020. https://doi.org/10.1016/S2213-2600(20)30161-2

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