La dificultad continuada para iniciar el sueño, o insomnio, es un mal que afecta a la población del mundo. Actualmente, al menos dos tercios de todo el planeta se ven afectados por este trastorno.

De hecho, se ha convertido en el segundo problema de salud mental más común en todo el mundo. Por si fuera poco, también se convierte en un disparador para el desarrollo de otros trastornos mentales severos como la depresión.

No han sido pocos los intentos que ha hecho la humanidad para intentar lidiar con este problema y solucionarlo de una vez por todas. Ahora, la investigación publicada en Psychotherapy and Psychosomatics nos da una mirada fresca a nuevas posibles soluciones pata esta condición.

Lo que se ha hecho hasta ahora

En general, se conoce que una de las formas más utilizadas para combatir el insomnio es la medicación. La mayoría de las píldoras para dormir pueden inducir a nuestro organismo a un estado sedativo que le permite conciliar el sueño. Pero la calidad del descanso reportada nunca es la misma y el uso excesivo de las pastillas puede generar dependencia a estas.

Por este motivo, existen ya otras alternativas como la terapia cognitiva conductual para el insomnio (CBTi, por sus siglas en inglés) y su versión a través de internet (ICBTI). Por lo general, ofrece buenos resultados, pero estos no son regulares para todos los individuos. Debido a lo cual no se puede considerar como una solución generalizada.

La inclusión ahora de un factor nuevo a la mesa podría ser la que haga la diferencia en este ámbito. Es esto lo que evalúa el estudio antes mencionado al medir el aumento en la efectividad de las terapias cognitivas al sumarles el tratamiento cronobiológico.

Un acercamiento cronobiológico al insomnio

En resumen, la cronobiología se refiere a la disciplina que estudia los fenómenos periódicos físicos de los organismos vivos. Es decir, se encarga de comprender la forma en la que estos se organizan temporalmente, los patrones que siguen, los mecanismos que participan en esto y la forma en la que se regulan.

Específicamente para aquellos que tienen que ver con los ciclos del sueño los puntos más resaltantes en los que la cronobiología hace hincapié son:

  • La actividad física
  • La posición
  • La temperatura corporal
  • La luz ambiental

Todos estos son mecanismos que se encuentran relacionados específicamente con el ciclo circadiano, el regulador de los ritmos circadianos de nuestro organismo. Estos últimos son entonces los verdaderamente responsables por los cambios físicos, mentales y conductuales que se dan diariamente, siguiendo un ciclo y un patrón, lo que incluye nuestros horarios de sueño y vigilia.

Siendo capaces de primero monitorear estos elementos y luego comenzar a regularlos, la teoría de los investigadores es que paulatinamente nuestros ciclos de sueño podrían adaptarse más a lo que requerimos. Lo que se convertiría en una poderosa herramienta contra el insomnio.

Iniciando despacio

La investigación se llevó a cabo durante meses con la participación voluntaria de personas que declaraban tener problemas de insomnio. En las primeras cinco semanas no hubo diferencias notorias entre los grupos de prueba y de control.

Los primeros tenían un tratamiento CBTi mezclado con distintos reguladores cronobiológicos. Por su parte, los segundos solo recibieron las terapias CBTi más un placebo. En estos primeros periodos el aumento de ambos grupos en la incidencia del sueño fue de 6.69%.

No obstante, luego de la semana seis los porcentajes comenzaron a cambiar. Para la semana diez, el grupo control había mantenido su porcentaje mientras que el de prueba había aumentado la mejoría de su sueño un 12.89%.

Beneficios adicionales

Por si fuera poco, aquellos que estuvieron en el grupo de prueba, a las diez semanas experimentaron otras mejoras adicionales al aumento en la calidad del sueño. Por ejemplo, la latencia al inicio de este disminuyó un 23.60%, lo que les permitió conciliarlo más rápido. Sumado a esto, la vigilia después del inicio del sueño también bajó en un notorio 64%. Lo que implicó que quienes formaron parte de este grupo tenían más de la mitad de las posibilidades de disfrutar de un sueño ininterrumpido.

Referencia:

Combined Internet-Based Cognitive-Behavioral and Chronobiological Intervention for Insomnia: A Randomized Controlled Trial: https://doi.org/10.1159/000503570

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