COVID-19 ha resultado ser una enfermedad bastante sorprendente, cuya concepción ha cambiado drásticamente desde que se empezaron a registrar los primeros casos en Wuhan, China.

Desde entonces, hemos aprendido que algunas personas son más vulnerables que otras, siendo los grupos de mayor riesgo aquellos con enfermedades crónicas y las personas de tercera edad.

Entonces podríamos esperar que estos sean un poco más cuidadosos en estos tiempos. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en The Journals of Gerontology: Series B revela que los hombres mayores pueden tener mayor riesgo de contraer el enfermedad porque se preocupan menos por contraerlo o morir por él en comparación con las mujeres de la misma edad, o personas de ambos sexos menores.

Cuestionario para adultos jóvenes y adultos mayores

Los investigadores aplicaron un cuestionario en línea que evaluaba las percepciones de COVID-19 y los cambios de conducta asociados a la llegada de la enfermedad. Los participantes 18 y 35 años (146 individuos) o entre 65 y 81 años (156 individuos), tenían entre vivían en los Estados Unidos, en su mayoría caucásicos y con al menos algo de educación universitaria.

Las preguntas indagaban en la gravedad percibida de la situación, así como la presencia de preocupaciones como la posibilidad de contraer el virus, la muerte como resultado de la infección, el contagio de un miembro de la familia, las restricciones a causa de la pandemia, el colapso de los hospitales, la recesión económica, la reducción de los ingresos personales o familiares, y la escasez de comida o medicamentos.

El cuestionario también tomaba en cuenta cambios en el comportamiento guiados a reducir el riesgo de infección, como lavars las manos con frecuencia, usar mascarilla, distanciamiento social, cuidar la alimentación o compras de comida o medicamentos adicionales.

Y analizando toda la información recolectada, descubrieron que la mayoría de los participantes estuvieron al menos moderadamente preocupados por COVID-19. Lo curioso es que solo un individuo, un hombre mayor, “tenía absolutamente ninguna preocupación”.

De hecho, en comparación con todos los demás participantes, los hombres mayores estaban menos preocupados por la nueva infección, e incluso habían aplicado menos cambios de comportamiento para evitar contagios. Estos tenían menos probabilidad de usar mascarilla, dejar de tocarse la cara o haber comprado más comida de lo normal.

La preocupación por COVID-19 motivó cambios de comportamiento

Mientras que 80 por ciento de los participantes mostró cambios de comportamiento, dirigidos a evitar el contagio: lavarse las manos con más frecuencia, preocupación por la limpieza, dejar de saludar con apretón de manos y evitar lugares públicos. Más del 60 por ciento de los participantes informó que ya no estaban socializando con otros.

Los investigadores también notaron que la preocupación fue un detonante de estos cambios de conducta. Los participantes más preocupados por COVID-19 también fueron los más propensos a implementar dichos cambios.

Se trata de resultados bastante preocupantes, ya que, como han constatado varios estudios, los adultos mayores tienen más riesgo enfermar gravemente por el nuevo coronavirus, un riesgo que aumenta si son hombres.

Incentivar la preocupación no es la solución

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Motivar la preocupación en los hombres mayores no es la solución. En su lugar, puede funcionar informarlos sobre los riesgos particulares respecto al COVID-19.

Sin embargo, Sarah Barber, investigadora de gerontología y psicología en la Universidad Estatal de Georgia, explica que esto no es tan sorprendente ya que los adultos mayores “exhiben menos preocupación y menos síntomas de trastorno de estrés postraumático después de desastres naturales y ataques terroristas”.

Es probable que la experiencia les permita adoptar mejores estrategias de afrontamiento y regular mejor sus respuestas emocionales en comparación con los más jóvenes.

“En circunstancias normales”, dijo Barber, “no preocuparse tanto es algo bueno. La vida cotidiana es probablemente más feliz si nos preocupamos menos. Sin embargo, en lo que respecta a COVID-19, esperábamos que cantidades menores de preocupación se tradujeran en menos protección cambios en el comportamiento de COVID-19”.

Pero la solución no necesariamente sea tratar de motivar la preocupación en los hombres mayores. Una alternativa mejor podría ser ayudarlos a comprender mejor el riesgo que corren si no toman las medidas preventivas correspondientes. En definitiva, informarlos para estimular un comportamiento responsable durante la pandemia.

Referencia:

COVID-19 Worries and Behavior Changes in Older and Younger Men and Women. https://academic.oup.com/psychsocgerontology/advance-article/doi/10.1093/geronb/gbaa068/5840530

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