La pandemia del coronavirus nos tomó a todos por sorpresa al inicio del año. Algunas naciones hicieron movimientos rápidos para hacer frente a la amenaza invisible que se les avecinaba. Otras… no tanto.

Países como Estados Unidos se tomaron su tiempo para imponer controles estrictos a pesar de que los viajes para y desde China –el entonces epicentro de la pandemia–, sí se frenaron con relativa rapidez. Al final, el COVID-19 contó con una ventana de tres semanas para llegar al país desde China y de meses para aparecer desde Europa.

Como consecuencia, en la actualidad esta nación es por mucho la más afectada en el mundo. Sus casos reportados ya han alcanzado los 1.7 millones y las muertes registradas pasaron la penosa barrera de 100 mil el pasado jueves.

Variados comentarios de naciones como China y de propios ciudadanos estadounidenses han intentado colocar el virus en el territorio hasta incluso antes de que este fuera detectado. Sin embargo, la reciente investigación federal realizada al respecto, tal como lo ha declarado la CDC (Center for Disease Control and Prevention), no ha arrojado evidencias que sustenten estas teorías.

Durante el 2019, el coronavirus no estuvo en territorio estadounidense

Se ha hablado de que reportes de síntomas similares a los del COVID-19 se pudieron ver en estadounidenses desde noviembre del 2019. Sin embargo, no es posible hacer un rastreo de la cepa del SARS-CoV-2 a estas épocas.

Según el CDC, dichos reportes pueden ser confusiones con la gripe estacional. Una que, además de ser común en esas épocas, presenta cuadros sintomáticos iniciales que fácilmente se pueden confundir con los del coronavirus.

El virus fue más rápido que la reacción

Con estos detalles se plantea la imposibilidad de que el virus llegara a Estados Unidos antes de mediados de enero. Buscando otras seguridades, preguntas como qué hubiera pasado si los controles de viajes a países europeos hubieran sido tan fuertes como los que se impusieron para China.

¿Podría haber sido diferente?

Lastimosamente, la CDC no ha podido ofrecer una respuesta. De hecho, han comentado que su estudio no tiene esos alcances. Pero, a simple vista, es posible notar que las acciones tomadas por el gobierno y lo que demoraron hicieron posible que el coronavirus llegara primero y se alojara en la sociedad estadounidense.

El Dr. Jay Butler, del CDC comentó al respecto que: “Es importante reconocer que las prohibiciones de viaje estaban destinadas a retrasar la introducción del virus” pero que también se sabía que el coronavirus “sería bastante improbable que se mantuviera completamente fuera de los Estados Unidos” a pesar de las medidas adoptadas.

Por lo que, la única seguridad que parece poder dejarnos este estudio es que el coronavirus no llegó a EE.UU. sino hasta el 2020. Para tener respuestas más profundas o de otras áreas, será necesario que se conduzcan más investigaciones.

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