Autoridades de todo el mundo han recurrido a modelos epidemiológicos como una herramienta de ayuda para guiar y mejorar la comprensión de las políticas de mitigación de las restricciones implementadas por la intrépida propagación de la enfermedad coronavírica COVID-19.

Bajo esta perspectiva, un equipo de investigadores de la Universidad de Toronto y la Universidad de Guelph desarrolló un modelo epidemiológico con la finalidad de explorar el efecto de la flexibilización de las medidas de distanciamiento físico sobre la transmisión de COVID-19 en la población de Ontario, Canadá.

Una rápida propagación

El modelo predijo que si las medidas de distanciamiento físico se flexibilizan demasiado o muy rápido, la provincia podría ver a los hospitales abrumados con pacientes con COVID-19, así como un crecimiento exponencial de los contagios y las muertes.

Los hallazgos sugieren que si los habitantes de Ontario aumentan sus contactos a niveles normales en las próximas semanas, el virus se propagará rápidamente y dará lugar a una cantidad de casos que excedería la capacidad hospitalaria, específicamente las salas de cuidados intensivos (UCI).

Los investigadores señalan que para relajar el distanciamiento físico de forma segura se debe aumentar las pruebas de COVID-19 y rastrear los contactos de pacientes infectados para instarlos a autoaislarse.

Después de incluir pacientes confirmados que ocupaban camas en la UCI en Ontario entre el 19 de marzo y el 3 de mayo, así como las muertes por COVID-19 entre pacientes hospitalizados, Los investigadores descubrieron que si Ontario no hubiera impuesto medidas estrictas de distanciamiento físico a mediados de marzo, la provincia habría visto muchas más muertes, hasta cinco veces más.

El modelo proyectó que sin la implementación del distanciamiento social las muertes entre pacientes hospitalizados alcanzarían 12,7 fallecimientos por cada 100.000, en comparación con 2,5 muertes por cada 100.000 con la aplicación del distanciamiento físico.

Capacidad hospitalaria

El equipo también observó cuánto tiempo tomaría superar la capacidad de la UCI bajo medidas de distanciamiento físico relajado sin pasos compensatorios. Bajo el supuesto de que las medidas de distanciamiento físico se redujeran en un 70 por ciento, los hospitales estarían abrumados en solo 35 días.

El modelo predijo que una flexibilización apresurada del distanciamiento físico podría inducir un resurgimiento exponencial de los brotes de contagio de la COVID-19.

Incluso si las restricciones actuales permanecen vigentes hasta mediados de junio, abandonar completamente las medidas de distanciamiento conduciría a un sistema de atención médica abrumado en solo 41 días.

El aumento de los contactos a algo más del 50 por ciento de los niveles previos a la pandemia conduciría a un aumento en las hospitalizaciones y muertes en los próximos meses, suponiendo que no se implementen otras medidas para controlar la propagación del virus.

Sobre la base de estos resultados, los investigadores apuntan que la única forma de relajar el distanciamiento físico de manera segura es contar con una capacidad mejorada de realización de pruebas de COVID-19 y rastrear los contactos de los pacientes infectados para instarlos a autoaislarse, lo que debería aplicarse hasta que se cuente con una vacuna o tratamiento efectivo.

Referencia: Risk for COVID-19 Resurgence Related to Duration and Effectiveness of Physical Distancing in Ontario, Canada. Annals of Internal Medicine, 2020. https://doi.org/10.7326/M20-2945

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