A pesar de los irracionales tabúes que aún se asocian al tema, la menstruación es un proceso fisiológico natural que experimentan las mujeres sanas en etapa reproductiva, y aunque todas lo experimentan regularmente, no todas están bien informados sobre la necesidad de garantizar la higiene.

Las mujeres en etapa reproductiva deben prestar especial atención a la higiene personal durante la menstruación, ya que en este periodo de tiempo, aumenta la vulnerabilidad de contraer infecciones que pueden generar serias complicaciones e incluso amenazar la vida.

Graves riesgos para la salud

La falta de conciencia y algunas desfasadas creencias socioculturales que conciben la menstruación como una “fase sucia” en la vida de las mujeres, privan del acceso a un adecuado manejo de la higiene menstrual, lo que puede conducir a muchos problemas, incluyendo infecciones fúngicas o bacterianas del tracto reproductivo y del tracto urinario.

En el año 2012, el Programa Conjunto de Monitoreo de la Organización Mundial de la Salud y la UNICEF desarrollaron una definición unificada y funcional del manejo de la higiene menstrual, definiéndola como “el uso de un material de gestión menstrual limpio para absorber o recolectar la sangre, el cual se pueda cambiar privadamente con tanta frecuencia como sea necesario durante la menstruación, con acceso adecuado a agua y jabón para lavar el cuerpo, y tener acceso a instalaciones para desechar los materiales usados”.

El uso de productos higiénicos para hacer un manejo adecuado de la menstruación son las mejores formas de evitar riesgos para la salud.

La pobreza es una de las principales razones que obligan a las mujeres a recurrir al uso de absorbentes menstruales antihigiénicos. En países de bajos ingresos se ha informado que las mujeres en entornos rurales usan cosas como barro, trapos viejos, pasteles de estiércol de vaca secos, cáscara de madera e incluso cenizas para contener sangrado menstrual. Esto no solo representa un peligro para la salud, sino que también impide la actividad cotidiana de las mujeres que las usan.

Existen graves riesgos para la salud si no se toman medidas sanitarias adecuadas durante la menstruación. Se estima que alrededor del 70 por ciento de las infecciones reproductivas en las mujeres son causadas por una mala higiene menstrual.

Un manejo adecuado

Los productos para contener sangre menstrual contaminados son caldo de cultivo para varias bacterias como Salmonella, Staphylococcus y E. coli, las cuales pueden multiplicarse rápidamente en el tracto reproductivo a partir del cuello uterino y de allí expandirse hacia arriba, pudiendo ingresar al torrente sanguíneo directamente desde la membrana mucosa, que es altamente permeable, lo que puede conducir a sepsis y complicaciones graves.

Estas bacterias peligrosas también pueden invadir el tracto genital y pueden causar infección del tracto reproductivo. No cambiar las toallas sanitarias con frecuencia puede contribuir a la retención de humedad y acelerar el crecimiento de microorganismos nocivos.

El uso de un producto contaminado puede alterar el pH de la región vaginal. Esto provoca un cambio en la microflora del área, lo que aumenta el riesgo de vaginosis bacteriana. Los síntomas comunes exhibidos por las mujeres que sufren esta infección son picazón genital, dolor de espalda, dolor abdominal, pústulas sobre los genitales y secreción genital anormal que puede estar acompañada de mal olor.

La mala higiene personal durante la menstruación aumenta la vulnerabilidad de una mujer de contraer infecciones que pueden generar serias complicaciones.

La infección del tracto urinario es la forma más común de infección que está presente en las mujeres que practican una mala higiene menstrual, y representa uno de los riesgos para la salud más graves asociados a una higiene deficiente. Cuando las bacterias dañinas invaden el tracto urinario, pueden irritar la región mucosa y causar infección, y si no se trata, puede convertirse en una complicación grave.

El lavado inadecuado de los genitales externos, el lavado con solo agua, el lavado de los genitales de atrás hacia adelante y el uso de productos antihigiénicos son las razones más comunes de la infección urinaria durante la menstruación.

Pero la mala higiene menstrual también se asocia frecuentemente a infecciones por hongos. La candidiasis, causada por el microbio Candida albicans, es la infección por levaduras más frecuente y puede causar infección en el tracto reproductivo y el tracto urinario. Se estima que hasta el 75 por ciento de todas las mujeres en etapa reproductiva contrae esta infección en algún momento de sus vidas.

Asegurar la higiene durante la menstruación no es una tarea difícil. Con un poco de esfuerzo, es fácil mantener una buena limpieza. En última instancia, la difusión de la conciencia menstrual y el uso de productos higiénicos para hacer un manejo adecuado de la menstruación son las mejores formas de evitar riesgos para la salud.

Referencias:

A Systematic Review of the Health and Social Effects of Menstrual Hygiene Management. Plos One, 2013. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0062004

Menstrual Hygiene, Management, and Waste Disposal: Practices and Challenges Faced by Girls/Women of Developing Countries. Envorimental and Public Health, 2018. https://doi.org/10.1155/2018/1730964

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