La sociedad ha desarrollado mil y un tratamientos con los que enfrentar el envejecimiento de la piel y tratar de prolongar el proceso. De este modo, las personas pueden disfrutar durante más años de un cutis saludable y la buena apariencia que viene con él.

Los cuidados y tratamientos para esto abarcan desde medidas naturales como mejorar la nutrición, mantenernos hidratados y protegernos del sol hasta intervenciones más directas como la cirugía facial y todo tipo de tratamientos rejuvenecedores.

Entre ellos, uno que los cirujanos plásticos han adoptado como un método común es el de células madre. Con este, a pesar de que no existían suficientes bases científicas al momento, fue posible observar mejoras notorias en el cutis de quienes recibían el tratamiento.

Esto hizo que el mundo de la ciencia se interesara por identificar claramente los procesos que ocurrían detrás de este tratamiento. Buscando explicarlos, y también el porqué de su efectividad, este nuevo estudio se publicó en la edición de junio de la revista médica Plastic and Reconstructive Surgery, propiedad de la Sociedad Estadounidense de Cirujanos Plásticos (ASPS, según sus siglas en inglés).

Las células madre combaten en fotoenvejecimiento

Lo primero que fue posible identificar es que estas células eran capaces de atacar principalmente los problemas de envejecimiento derivados de la exposición al sol. Irremediablemente, la piel de las personas está expuesta al cronoenvejecimiento –que se da con el paso de los años. Ahora, casi en igual medida, también lo está al fotoenvejecimiento –producido por una exposición excesiva al sol.

Curiosamente, el cronoenvejecimiento no es el protagonista de los procesos entrópicos que se desencadenan en nuestra piel. De hecho, al menos tres cuartas partes del envejecimiento en esta se desarrollan a causa de factores externos y no a nuestra propia biología.

Entre dichos factores, el sol es uno de los protagonistas. Entre las consecuencias que este puede traernos está la resequedad de la piel, pérdida de elasticidad y brillo de esta, además de la permanencia de un color apagado con irregularidades que identificamos como manchas cutáneas. Adicionalmente, las arrugas suelen comenzar a manifestarse más temprano y a venir acompañadas con un cambio de textura de la piel en el que esta se ve y se siente más rugosa.

Por si fuera poco, un fotoenvejecimiento grave incluso puede dar pie a problemas como la queratosis actínica. Esta, básicamente, consiste en lesiones de la piel que pueden ser síntomas de problemas pre-cancerígenos.

Para evitar que la piel llegue a estos extremos, existen muchos tratamientos que le ponen un alto al fotoenvejecimiento. Ahora, la más reciente investigación ha demostrado que las células madre podrían ser la alternativa más eficiente para estos fines.

¿Cómo las células madre ayudan a la piel?

Para poder explicar la acción de las células madre, es necesario que nos vayamos a niveles microscópicos para así poder apreciar los procedimientos que se dan en la piel. Una vez las células madre son administradas subcutáneamente mediante una inyección, en pocas semanas es posible observar su acción en la superficie de esta.

Básicamente, las células madre se mueven por las capas internas de la piel e interactúan con un elemento conocido como elastina. Gracias a este la piel tiene tanto su elasticidad como su brillo.

El sol suele dañar las cadenas por las que este se interconecta, lo que trae como consecuencia que la piel se endurezca y se creen arrugas. Las células madre atacan estas cadenas interrumpidas al eliminar las elastinas dañadas y promover la generación de nuevos lotes que suplanten a las suprimidas. De esta forma, en el transcurso de pocas semanas una nueva capa de elastinas se encuentra bajo la piel, devolviéndole a esta un poco de su “juventud”.

Un efecto profundo

Sumado a esto, el estudio también permitió ver que los depósitos de elastinas más internos de la piel, al ser afectados por el fotoenvejecimiento, podían verse “enredados, degradados y disfuncionales”. Las células madres mostraron ser capaces de llegar hasta las áreas más profundas y reemplazar estos elementos por nuevas fibras de elastinas totalmente nuevas.

Como una prueba del proceso, se pudieron notar cambios en los marcadores moleculares de quienes participaron en la investigación. En estos, fue fácil leer cambios que fomentaban la absorción de las elastinas anormales o dañadas y el desarrollo de nuevos lotes de estas con las que llenar los espacios que quedaran desatendidos.

En general, los científicos han concluido que las células madre pueden ser altamente efectivas contra el envejecimiento de la piel y que su aplicación se traduce en un verdadero y notorio mejoramiento de la salud de esta. Como una advertencia, le recuerdan al público que estos tratamientos se deben aplicar solo con profesionales. Por lo que buscar “alternativas” a estos puede resultar en un perjuicio para la salud de los pacientes.

Referencia:

Photoaged Skin Therapy with Adipose-Derived Stem Cells: doi: 10.1097/PRS.0000000000006867

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