Aunque muchos comerciantes que buscan incrementar sus ventas pregonan los beneficios para la salud cardiaca del consumo de almendras, los resultados de un reciente estudio realizado por un equipo de investigadores del King´s College de Londres muestran que reemplazar la ingesta de galletas y patatas fritas con almendras puede mejorar la función endotelial, un indicador clave de la salud vascular, y disminuye el llamado colesterol malo.

El equipo de investigación confirmó que el consumo total de almendras estaba relacionado con puntuaciones más altas en la calidad de la dieta, una mejor ingesta de nutrientes y un perfil mejorado de factores de riesgo intermedios de enfermedad cardiovascular (ECV).

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Menor riesgo de enfermedad

Las almendras se caracterizan por ser alimentos ricos en nutrientes, proteínas, ácidos grasos insaturados, fibra dietética y micronutrientes, además de tener un atributo de baja carga glucémica que se ha relacionado con un menor riesgo de enfermedad cardiometabólica, y ser una fuente de bioactivos beneficiosos no nutrientes, como los compuestos polifenólicos.

Los hallazgos del estudio sugieren que reemplazar los bocadillos típicos por almendras tiene el potencial de reducir el riesgo relativo de enfermedad cardiovascular.

Las almendras se pueden consumir enteras, picadas, en rodajas, molidas, tostadas, crudas, blanqueadas, saladas, recubiertas con chocolate, endulzadas, o como un aceite, mantequilla o pasta, siendo los granos enteros la forma más eficiente de consumo.

A pesar de esta amplia variedad de formas de consumo, se sabe muy poco sobre la ingesta de almendras a nivel de población.

A fin de examinar las asociaciones entre el consumo de almendras enteras y la calidad de la dieta, la ingesta de nutrientes, así como los marcadores de riesgo para la ECV, el equipo de investigación analizó los registros alimenticios de 6.802 adultos que participaron en la Encuesta Nacional de Dieta y Nutrición del Reino Unido en el periodo 2008 – 2017.

Parte de una dieta saludable

Para ello, el equipo realizó un ensayo aleatorizado el cual incluyó a participantes que tenían un riesgo de enfermedad cardiovascular superior al promedio, quienes consumieron almendras o un refrigerio de control con calorías equivalentes. Transcurridas 6 semanas, los investigadores compararon los marcadores de salud cardiometabólicos entre los dos grupos.

Los hallazgos del estudio sugieren que reemplazar los bocadillos típicos por almendras tiene el potencial de reducir el riesgo relativo de enfermedad cardiovascular.

Los datos revelaron que los adultos que comen almendras tienen una dieta más saludable, ya que tienen una mayor ingesta informada de proteínas, grasas totales, vitamina C, fibra, potasio y otros suplementos saludables. También tenían una menor ingesta de ácidos grasos trans, carbohidratos totales, azúcar y sodio.

Adicionalmente, los investigadores observaron que los comedores de almendras tenían una circunferencia de cintura más baja por 2,1 centímetros y un IMC más bajo por 8 kg / m2.

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Pero el hallazgo más resaltante del estudio fue la evidencia de una mejora en la función endotelial y en los niveles de colesterol LDL (colesterol malo), lo que sugiere que reemplazar los bocadillos típicos por almendras, 20 por ciento de la ingesta total de calorías, tiene el potencial de reducir el riesgo relativo de enfermedad cardiovascular en un 32 por ciento.

Dado que el consumo de almendras se asoció con una mejor calidad de la dieta y factores de riesgo de enfermedad cardiovascular más bajos, los autores del estudio sugieren que debe fomentarse consumo habitual de almendras como parte de una dieta saludable.

Referencia: Whole almond consumption is associated with better diet quality and cardiovascular disease risk factors in the UK adult population: National Diet and Nutrition Survey (NDNS) 2008–2017. European Journal of Nutrition, 2020. https://doi.org/10.1007/s00394-020-02270-9

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