Varias investigaciones han sugierido que el microbioma intestinal humano tiene una fuerte influencia sobre la salud, y por supuesto, sobre el sistema inmunitario. ¿Pero cuántos se imaginarían que este también podría influir también en procesos neurológicos?

Un nuevo estudio publicado en Nature Communications revela que las personas con angioma cavernoso, una enfermedad genética rara que causa sangrado en el cerebro, tienen microbiomas intestinales diferentes a los de la personas sin la enfermedad.

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Microbioma intestinal diferente al de la población general

El angioma cavernoso es una enfermedad muy rara en la que la presencia de anomalías en los vasos sanguíneos del cerebro puede causar accidentes cerebrovasculares, convulsiones y complicaciones neurológicas graves.

Es causada por una mutación genética, pero los investigadores sospechaban que el microbioma intestinal podía influir en su aparición. De hecho, un estudio previo realizado en animales en el que participó el autor principal Issam Awad, profesor de neurocirugía John Harper Seeley y director de cirugía neurovascular en UChicago Medicine, mostró que las células que recubren los vasos sanguíneos del cerebro reaccionaron a las bacterias intestinales.

En vista de ello, surgió interés por determinar si este efecto se repetía en los seres humanos. Por lo que los investigadores tomaron muestras de heces de 120 pacientes con angioma cavernoso a fin de examinar las bacterias intestinales.

Cuando compararon los resultados con los de las muestras de la población general, descubrieron cantidades significativamente mayores de bacterias gramnegativas y menos bacterias grampositivas en las de pacientes con angioma cavernoso.

Además, identificaron una combinación de tres especies bacterianas comunes en el grupo de pacientes con la enfermedad, las cuales podrían servir de criterio para distinguirlos de los pacientes de control sin lesiones.

“Los pacientes con angioma cavernoso de todos los diferentes sitios de recolección tenían el mismo microbioma distintivo, independientemente de si habían heredado la mutación o tenían una lesión esporádica, e independientemente del número de lesiones que tenían”, dijo Awad.

Desequilibio bacteriano

La comparación también reveló que los pacientes con angioma cavernoso tenían una red desequilibrada de bacterias mucho más desordenada que la red bacteriana de la población general.

Este desequilibrio bacteriano produce moléculas de lipopolisacárido (LPS) que viajan través del torrente sanguíneo y se adhieren al revestimiento de los vasos sanguíneos del cerebro, estimulando el desarrollo de la lesión. Por ende, los autores consideran que el microbioma es más una causa de la enfermedad que una consecuencia de la misma.
Además, son las moléculas producidas por este desequilibrio bacteriano las que hacen que se formen lesiones en el cerebro de estos pacientes.

Los investigadores también analizaron muestras de sangre de pacientes con la enfermedad hemorrágica y descubrieron que estos tenían biomarcadores sanguíneos y moléculas inflamatorias relacionadas con LPS significativamente diferentes a los del grupo de control.

El amplio alcance de la afección es motivo de preocupación, por lo que también se están considerando formas de prevenirla o tratarla. Estudios previos revelaron que los alimentos con emulsionantes causaban más sangrado, probablemente debido a la forma en que alteran la red bacteriana intestinal, y se recomienda evitarlos.

Asimismo, tratar de inmediato infecciones causadas por bacterias gramnegativas (como infecciones del tracto urinario o prostatitis) en pacientes con angioma cavernoso, para evitar más posibles lesiones cerebrales.

Referencia:

Permissive microbiome characterizes human subjects with a neurovascular disease cavernous angioma. https://www.nature.com/articles/s41467-020-16436-w

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