Las primeras imágenes que empezaron a correr por Internet sobre las acciones tomadas en los aeropuertos y diferentes partes del mundo para detectar casos de COVID-19 mostraban a los funcionarios haciendo mediciones de temperatura a las personas.

Se implementaron sistemas automatizados de detección conocidos como cámaras infrarrojas, las cuales perciben las emisiones infrarrojas emitidas por los cuerpos en cuestión y a partir de ello determinan su temperatura.

De esta forma, las personas sospechosas de tener la infección, como las que tienen fiebre, pueden ser evaluadas por un médico o alentadas a quedarse en casa, para así reducir la propagación.

Sin embargo, un artículo reciente publicado en The Conversation plantea que estas cámaras térmicas están lejos de ser una herramienta perfecta en esta emergencia, y a continuación explicaremos por qué.

¿Por qué no los métodos tradicionales?

Los termómetros de orales, de oído y rectales son eficaces para detectar fiebre, pero poco prácticos para mediciones masivas.

Las herramientas más precisas para medir la temperatura en humanos son aquellas se utilizan para evaluar la fiebre en pacientes hospitalizados, como los termómetros de boca, oído y rectales.

El problema con ello es que estas deben ser manipuladas por personas capacitadas, y además deben limpiarse bien para poder usarse en otras personas. Estos dos factores son un gran inconveniente durante un pandemia, ya que sugieren un retraso importante en un momento en que las mediciones deben ser rápidas. Es por ello que no se usan ampliamente como herramienta de detección masiva.

¿Por qué se usan las cámaras térmicas?

Por esta razón, durante la emergencia pandémica de COVID-19 se han estado implementado cámaras térmicas infrarrojas para identificar individuos con fiebre en diferentes partes del mundo.

Las mediciones son casi instantáneas, no requieren contacto con el individuo (lo cual reduce el riesgo de contagio) y los datos pueden verse a distancia. Además, los encargados pueden hacer uso de ellos con un entrenamiento mínimo.

Poca evidencia de su utilidad a nivel clínico

Sin embargo, no se trata de una solución de detección mágica. Existe poca evidencia clínica de que la eficacia de las cámaras térmicas en materia de detección de fiebre, y los autores del artículo destacan que, hasta ahora, no ha habido un ensayo clínico independiente de gran escala y en múltiples entornos que evalúe la precisión de estos dispositivos.

Y a pesar de su uso generalizado durante la pandemia, esta ausencia de evidencia es un punto flojo porque existe cierta confianza en la capacidad de estos sistemas para proteger áreas de alto riesgo, y no se están considerando sus limitaciones.

Falta de precisión

Y es que a pesar de que nos encontramos en una emergencia, la precisión es importante. Si las cámaras térmicas detectan de manera incorrecta la temperatura, muchas personas que no tienen fiebre podrían ir al médico y los sistemas de salud se verían afectados por evaluaciones secundarias necesarias.

La peor parte es que si no se detectan los casos que realmente tienen fiebre, pueden crear una falsa sensación de seguridad y, sin saberlo, muchas personas podrían crear nuevas cadenas de propagación.

Limitaciones biológicas

Pero los autores indican que la limitación más crucial de esta tecnología es la biológica, ya que la piel de la cara no tiene una sola temperatura, y por lo tanto, no refleja uniformemente la temperatura corporal de un individuo.

Por ejemplo, una persona que ingresa a un edificio en un día frío, mantendrá una temperatura inusualmente baja en su frente durante minutos. Y si justo en este período es analizada por una cámara térmica, la detección será incorrecta.

Los estudios hasta ahora sugieren que la región de la cara que mejor refleja la temperatura central es la esquina interna del ojo, pero para medir esta área se debe estar muy cerca y directamente frente a la cámara.

Factores ambientales

Pero incluso si el dispositivo pudiera medir esta región, también hay otros factores importantes como la temperatura ambiente, el flujo de aire, el uso de anteojos, el fondo de la imagen y la humedad de la piel.

Aunque no debemos pasar por alto que la Organización Internacional de Normalización (ISO) publicó en 2017 pautas sobre cómo hacer mediciones más precisas con cámaras térmicas tomando en cuenta estos factores. Entre ellas, “solo medir a una sola persona a la vez, mantener cerca al sujeto y la cámara y garantizar que cada persona haga una pausa mientras mira directamente a la cámara”, escriben en The Conversation.

Problemas de privacidad

Y otro problema latente respecto al uso de estos sistemas automatizados es que muchos incluyen características de reconocimiento facial para facilitar la identificación de cualquier persona en riesgo.

Esto puede ser útil en ciertos contextos, pero no existe garantía de que las organizaciones involucradas cuenten con mecanismos de seguridad suficientes como para recopilar y almacenar este tipo de información de manera prudente.

Así tenemos un sistema de detección de fiebre que puede ser muy útil, pero que es necesario investigar mucho más para dar garantía de su eficacia. De esta forma, podrían tomarse mejores decisiones tanto para esta como para otras pandemias.

Referencia:

Are thermal cameras a magic bullet for COVID-19 fever detection? There’s not enough evidence to know. https://theconversation.com/are-thermal-cameras-a-magic-bullet-for-covid-19-fever-detection-theres-not-enough-evidence-to-know-139377

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