La ansiedad es un estado emocional que todos podemos experimentar de vez en cuando. En el momento en el que esta se presenta, podemos sentirnos preocupados en extremo, temerosos, estresados o tensos. Mientras esta sea una respuesta a situaciones estresantes puntuales, entonces hablamos de una reacción normal.

Sin embargo, si la ansiedad se mantiene de forma constante, entonces estamos hablando de un trastorno que requiere ayuda psicológica. Muchas investigaciones sobre este tema se han realizado en los países más desarrollados. Pero, son pocos los datos que se tienen sobre este trastorno en naciones con bajos recursos.

Para comenzar a tener más luz en esta área, la Universidad de Zimbabwe, la London School of Hygiene & Tropical Medicine y el King’s College London han trabajado conjuntamente en un estudio de la población zimbabuense.

En este, participaron solo 329 individuos ya que, para la investigación, solo contaron a los individuos que habían sido evaluados por tener no solo síntomas de ansiedad, sino por presentar indicios de una depresión mayor.

Una muestra ansiosa

La investigación se publicó recientemente en la revista EClinicalMedicine de The Lancet. Sus resultados arrojaron que al menos tres cuartas partes del grupo que participaba en la investigación sufría de ansiedad. Para estos casos, se evaluó que los sentimientos de miedo, preocupación o estrés se sostuvieran por más de 2 semanas para considerarlos un trastorno.

En cualquier país es posible desarrollar ansiedad. Sin embargo, aquellos con menores recursos suelen presentar más desafíos para que su población viva tranquila, lo que puede ser un disparador constante de ansiedad.

Situaciones problemáticas o traumáticas para el individuos como la pobreza, el abuso (sexual o doméstico) la muerte repentina de miembros de la familia y amigos, además de la convivencia con enfermedades infeccionas graves como el VIH, el cólera, la malaria (y hasta el COVID-19), más la falta de suficientes insumos o espacios de salud con las que atenderlos pueden fácilmente disparar cuadros ansiosos en las personas.

Depresión y ansiedad

Ahora, un trastorno de ansiedad constante no se suele presentar solo. La llegada de este, si no se trata a tiempo, puede ser el primer paso para el desarrollo de trastornos depresivos graves.

Dentro de la investigación, más de un tercio de las mujeres y de los hombres reportaron que los síntomas depresivos y los estados de ánimo bajos se mantuvieron incluso 6 meses después del primer control.

Haciendo las necesarias clasificaciones por género, edad y nivel socioeconómico, los investigadores determinaron que un factor común para el desarrollo y mantenimiento de la depresión era justamente la ansiedad. De hecho, se pudo observar que ese 66,6% que reportó tener ansiedad, se mostró 2.8 veces más propenso a mantener los síntomas depresivos luego del transcurso de 6 meses.

Para poder determinar la presencia de la ansiedad se utilizó el estándar de Generalized Anxiety Disorder (GAD-7). Asimismo, para detectar los síntomas depresivos se trabajó con el Patient Health Questionnaire (PHQ-9). Según los resultados de estos, la mitad de los pacientes recibió apoyo a través de educación psicosocial y el resto recibió la atención de la iniciativa “Friendship Bench” o “Banco de la amistad”.

“Friendship Bench” – El banco de la amistad

Debido a los bajos recursos de estos países, estos se han dedicado a investigar la posibilidad de implementar políticas de cuidado de la salud mental de sus ciudadanos que sean de bajo costo. De esta forma, se vuelven asequibles para toda la población y sostenibles para el gobierno.

Ha sido de estas necesidades que ha surgido la iniciativa “Friendship Bench”, con ella abuelas voluntarias de la comunidad se sientan en bancos de madera y conversan con la población que se siente afectada. En primera instancia, el proceso de conversación les permite drenar sus preocupaciones y luego recibir orientación de parte de las abuelas que les permita capacitarse mejor para hacer frente a las situaciones que afecten su estado anímico.

Por otra parte, las personas también pueden recibir más directamente orientación sobre los síntomas que experimentan y las situaciones que posiblemente podrían estarlas originando. Así, al ofrecer al individuo un panorama más completo sobre su situación, podría contar con más recursos para hacerle frente sin sentirse tan afectado.

El siguiente paso

Claramente, iniciativas como esta no son llevadas a cabo por profesionales y no están diseñadas para atacar los casos graves de ansiedad o depresión. Por lo que es imperante que se desarrollen políticas destinadas a ayudar a los ciudadanos a lidiar con estos estados mentales que pueden ser altamente comunes en su población.

A largo plazo, el “Banco de la Amistad” puede no ser suficiente para contrarrestar una depresión a largo plazo, por ejemplo. La propuesta de los científicos es continuar con los estudios para poder adaptar herramientas a la situación social y cultural de forma que se puedan aplicar en el contexto y facilitar a los ciudadanos para que puedan hacer frente a la ansiedad y a los estados depresivos. Aun es mucho lo que se debe investigar, pero estos son los primeros pasos en la dirección correcta.

Referencia:

The effect of co-morbid anxiety on remission from depression for people participating in a randomised controlled trial of the Friendship Bench intervention in Zimbabwe: https://doi.org/10.1016/j.eclinm.2020.100333