Recientemente, se ha sugerido la posibilidad de que la falta de vitamina D puede incrementar la susceptibilidad a la enfermedad coronavírica COVID-19. Aunque la afirmación logró acaparar la atención de los medios de comunicación y tener presencia notable en las redes sociales, el estudio no presenta evidencia concluyente que la respalde.

En este sentido, los autores de una nueva revisión señalan que no hay pruebas científicas suficientes que demuestren que la vitamina D puede ser beneficiosa para prevenir o tratar la COVID-19, y advierten contra la ingesta de altas dosis de suplementos de vitamina D.

La vitamina D y la vulnerabilidad al coronavirus

Es sabido que los beneficios de la vitamina D no se limitan a la salud ósea y que tiene un rol en la modulación de la respuesta de los glóbulos blancos, impidiendo que liberen demasiadas citoquinas inflamatorias, un fenómeno conocido como “tormenta de citoquinas” que es particularmente sensible en la forma más severa de la enfermedad coronavírica.

A principios de mayo, un estudio epidemiológico comparó los datos de casos confirmados y la mortalidad de COVID-19 con los niveles de vitamina D y llegó a la conclusión de que existe una relación significativa entre la vitamina D y la vulnerabilidad a la enfermedad producida por el coronavirus SARS-CoV-2.

La vitamina D se produce en la piel durante la exposición a la luz solar, pero se puede obtener a través de alimentos como el salmón, las yemas de huevo y la leche fortificada.

No obstante, las conclusiones del estudio no provenían de un ensayo clínico real en el que la vitamina D se hubiera comparado con un placebo. Además, los autores tampoco midieron los niveles de vitamina D en pacientes con COVID-19, sino que analizaron datos de otros pacientes y utilizaron otros parámetros de salud para determinar los niveles esperados de vitamina D.

Sobre la base de estas limitaciones, un equipo de científicos que involucró a investigadores de las universidades de Surrey, Manchester, Birmingham, Newcastle y otras instituciones europeas y norteamericanas, revisó nuevamente la literatura sobre el uso de la vitamina D en el tratamiento de infecciones respiratorias.

Falta evidencia

Si bien el análisis encontró una relación entre los niveles de vitamina D y una mejor respuesta inmune a las infecciones agudas de las vías respiratorias, no encontró evidencia de la eficacia de la suplementación con altas dosis de vitamina D en la prevención o el tratamiento de la COVID-19, por lo que los investigadores advirtieron contra la administración excesiva de suplementos de la vitamina, sin supervisión médica, debido a riesgos para la salud.

En este sentido, la investigadora Sue Lanham-New, profesora en el Departamento de Ciencias de la Nutrición de la Universidad de Surrey y autora principal del estudio, explicó:

“Un nivel adecuado de vitamina D en el cuerpo es crucial para nuestra salud en general; su deficiencia puede conducir al raquitismo o al desarrollo de osteoporosis, pero demasiado puede conducir a un aumento en los niveles de calcio en la sangre que podría ser particularmente dañino”.

Los investigadores advirtieron contra la administración excesiva de suplementos de vitamina D, sin supervisión médica, debido a riesgos para la salud.

Los científicos concluyeron que las afirmaciones sobre el beneficio de la vitamina en el tratamiento de la enfermedad coronavírica no están respaldadas por estudios adecuados en humanos y se basan en los hallazgos de estudios que no examinaron específicamente esta área.

Eso no quiere decir que la deficiencia de vitamina D sea algo que debe tomarse a la ligera. Sin embargo, tampoco significa que abordar las deficiencias de vitamina D o incrementar su ingesta a través de suplementos tenga algún efecto sobre el nuevo coronavirus.

La vitamina D es única entre los micronutrientes, ya que se produce en la piel durante la exposición a la luz solar, y aunque las medidas de autoaislamiento han disminuido la capacidad de salir al aire libre, la vitamina se puede obtener a través de alimentos como el salmón, las yemas de huevo y la leche fortificada.

En última instancia, los investigadores señalan que una buena nutrición y un estilo de vida saludable tienen un efecto positivo en el sistema inmunológico, lo que ayuda a las personas a resistir las infecciones. La vitamina D es sin duda uno de los muchos nutrientes que el cuerpo necesita para mantenerse saludable, por lo que debería recibir nuestra atención, pero no como una “bala mágica” para vencer a COVID-19, ya que la evidencia científica al respecto es muy escasa en este momento.

Referencias:

The Possible Role of Vitamin D in Suppressing Cytokine Storm and Associated Mortality in COVID-19 Patients. MedRxiv, 2020. https://doi.org/10.1101/2020.04.08.20058578

Vitamin D and SARS-CoV-2 virus/COVID-19 disease. BMJ Nutrition, Prevention & Health. 2020. http://dx.doi.org/10.1136/bmjnph-2020-000089