La placenta es un órgano que se desarrolla en el útero durante el embarazo. Entre otras funciones, esta estructura proporciona oxígeno y nutrientes al feto en desarrollo y elimina los productos de desecho de la sangre del bebé.

El estudio de la placenta de una mujer le permite a un patólogo seguir una hoja de ruta retroactiva del embarazo de una mujer para saber qué le sucedió al bebé en el útero o qué podría sucederle tanto a la madre como al bebé después del nacimiento.

Alemania registra más de 900 nuevos casos de coronavirus en 24 horas

Una nueva complicación

Preocupados por el impacto que la infección del coronavirus podría tener en mujeres embarazadas y sus bebés, un equipo de investigadores de la Universidad Northwestern de Chicago examinó las placentas de 16 mujeres que dieron positivo para COVID-19.

Estos exámenes patológicos, que fueron realizados directamente después del nacimiento, mostraron evidencia de lesión en las placentas en las cuales se observó un flujo sanguíneo anormal entre las madres y sus bebés en el útero, lo que apunta a una nueva complicación de COVID-19.

Si bien los bebés nacieron a término y con pesos normales, por lo que el coronavirus pareciera no estar induciendo resultados negativos en los bebés, el estudio encontró evidencia de lesión en las placentas.

Para llegar a sus conclusiones, el equipo de investigación identificó mujeres embarazadas con COVID-19 que dieron a luz entre el 18 de marzo y el 5 de mayo de 2020, cuyas placentas fueron examinadas y comparadas con controles históricos de mujeres con evaluación placentaria por un historial de melanoma.

De las 16 mujeres que formaron parte en el estudio, cuatro pacientes ingresaron con síntomas parecidos a la gripe tres a cinco semanas antes del parto y dieron positivo para el coronavirus. Las pacientes restantes dieron positivo cuando llegaron a dar a luz. Cinco nunca desarrollaron síntomas, y las restantes fueron sintomáticas al momento del parto.

Seguimiento clínico

El equipo comenzó a examinar placentas de las madres con COVID-19 a principios de abril. Catorce de los bebés en el estudio nacieron a término y con pesos normales, uno nació prematuro y el otro presentó aborto espontáneo en el segundo trimestre.

Los análisis placentarios realizados mostraron dos anormalidades comunes: flujo sanguíneo insuficiente de la madre al feto con vasos sanguíneos anormales, llamado malperfusión vascular materna (MVM), y coágulos sanguíneos en la placenta, llamados trombos intervellosos.

Los investigadores encontraron evidencia de lesión en las placentas, lo que apunta a una nueva complicación asociada a COVID-19.

En general, los casos de MVM se asocian con una presión arterial más alta de lo normal, por lo que la condición se observa mayormente en mujeres con preeclampsia o hipertensión. Curiosamente, solo una de las 15 pacientes era hipertensa.

Tendremos que esperar al menos un año para que la vacuna contra el coronavirus esté disponible

En referencia a estos resultados, el doctor Jeffrey Goldstein profesor de patología en la Facultad de Medicina de la Universidad Northwestern y coautor del estudio, comentó:

“Si bien la mayoría de estos bebés nacieron a término después de embarazos normales, por lo que no esperaría encontrar nada malo con las placentas, nuestro estudio encontró evidencia que sugiere que este virus parece estar provocando un tipo de lesión en la placenta”.

Los autores del estudio señalan que estos hallazgos, aunque preliminares, podrían ayudar a determinar el seguimiento clínico de las mujeres embarazadas durante la pandemia.

Referencia: Placental Pathology in COVID-19. American Journal of Clinical Pathology, 2020. https://doi.org/10.1093/ajcp/aqaa089

Más en TekCrispy