Un estudio reciente aseguró que la vida de las personas se ha hecho mucho más estresante en las últimas dos décadas, y seguro muchos estarán de acuerdo con ello. El gran problema con ello es que el estrés, cuando se vuelve crónico, afecta gravemente la salud y calidad de vida de las personas, y por lo general está acompañado de otras condiciones perjudiciales, como la ansiedad y la depresión.

El Instituto Nacional de Salud Mental de EE. UU. dice que aproximadamente el 31 por ciento de los estadounidense experimentarán un trastorno de ansiedad en algún momento de sus vidas. Además ha observado que las adolescentes y las mujeres adultas tienden a experimentarlo con mucha más frecuencia que los hombres.

Asimismo, la ansiedad suele presentarse junto con la depresión. Según la Asociación de Ansiedad y Depresión de América, casi la mitad de las personas diagnosticadas con depresión también tienen un trastorno de ansiedad, lo cual es una proporción significativa.

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Y con la llegada de la pandemia, estos trastornos se han expandido en personas de todo el mundo, no solo por el riesgo de contraer una enfermedad nueva, sino por las restricciones que han debido aplicarse para evitarlo y las consecuencias de ello.

“Con estas preocupaciones, la experiencia en este momento es, ‘No tengo mucho control sobre lo que está sucediendo a mi alrededor'”, dice Carolyn M. Mazure, psicóloga de Yale Medicine y directora de Women’s Health Research en Yale.

Y en efecto, la falta de control sobre lo que pasa puede provocar estrés, ansiedad y depresión, pero los expertos indican que reconocerlos bien puede llevarnos al tratamiento correcto. Por lo que dedicaremos los siguiente párrafos a diferenciar estos términos.

¿Qué es estrés?

El estrés es una respuesta física ante una situación amenazante. Empezamos a liberar una serie de sustancias químicas que abruman la corteza prefrontal, la parte racional y más evolucionada del cerebro.

Entonces neurotransmisores, como la dopamina y la noradrenalina, activan la amígdala, una parte más primitiva del cerebro que se encarga de prepararnos para una respuesta de lucha o huida.

Estas señales nerviosas y hormonales también hacen que las glándulas suprarrenales liberen las hormonas adrenalina y cortisol, esta última relacionada con el estrés. Así nuestro corazón empieza a latir más rápido y nuestra respiración se hace cada vez más superficial, lo cual dificulta nuestra reflexión, lógica medida y la verificación de impulsos típica de la corteza prefrontal.

Lo que pasa cuando el estrés se hace crónico

Pero como indicamos en un artículo previo, esta respuesta, por primitiva que parezca, nos fue de gran utilidad en el pasado en situaciones muy amenazantes. Pero en la actualidad hemos encontrado otros estresores que, aunque menores, están amenazando la salud mental colectiva.

“En la sociedad contemporánea, los individuos están estresados ​​por largos períodos de tiempo”, dice Mazure. “En esta situación, el estrés ya no cumple su función biológica inicial de alertarnos; su función se corrompe cuando es crónica o prolongada y no se puede apagar”.

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El estrés constante puede dar lugar a afecciones físicas que en un principio pueden ser leves, pero con potencial de empeorar y disminuir la calidad de vida. Por ejemplo, dolores de cabeza, estreñimiento, diarrea, dolor en el pecho, insomnio e incluso rechinar los dientes.

A largo plazo, el estrés constante puede aumentar el riesgo de hipertensión arterial, enfermedades cardíacas, diabetes y obesidad. Además se ha relacionado con el desarrollo de enfermedades autoinmunes y sistemas inmunitarios debilitados, haciendo nuestro cuerpo vulnerable a resfriados y otras infecciones.

¿Cómo tratar el estrés?

La psicóloga ofrece tres recomendaciones para interrumpir y reducir el estrés, fácilmente aplicables en nuestra agitada vida cotidiana: ejercicio y buen alimentación, rutinas y hacer algo que nos llene.

Hacer ejercicio y mantener una dieta balanceada

Mazure destaca que hacer tiempo para caminar, correr, andar en bicicleta o hacer aeróbicos o yoga, junto con la adición de frutas, verduras y granos integrales en una dieta diaria, son dos pasos importantes para reducir el estrés.

Establecer una rutina

El estrés puede hacernos sentir que todo está fuera de nuestro control, por lo que una opción útil para sentirnos mejor es establecer una rutina que incluya por supuesto las recomendaciones del paso anterior. Esto puede ayudarnos a sentirnos más seguros y con control sobre lo que hacemos.

Hacer cosas con significado para nosotros

Los humanos necesitamos sentir que tenemos un propósito, por lo que hacer algo que nos llene, que tenga un significado personal para nosotros, que nos recuerde lo que nos importa, es un paso importante en el manejo el estrés.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es bastante similar al estrés a nivel físico y biológico, pero los neurotransmisores y las hormonas aumentan a tal punto que nuestras mentes quedan atrapadas en preocupaciones repetitivas o bucles de pensamiento estimulados por el pánico.

Entonces la ansiedad puede definirse como una sensación en la que nuestra determinación y fuerza interna se ven superadas por un estresante externo, como perder un trabajo o una casa, o eventos traumáticos del pasado.

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“Piense en la ansiedad como una reacción normal ante una situación en la que las personas se sienten presionadas y, hasta cierto punto, temerosas porque hay un factor desconocido o un peligro percibido”, dice Michelle Alejandra Silva, PsyD, profesora asistente de psiquiatría en la Facultad de Medicina de Yale y director del Sistema Latino de Salud Mental de Connecticut.

“Pero se vuelve clínicamente preocupante cuando el sentimiento persiste incluso cuando la amenaza no existe y cuando comienza a interferir con el funcionamiento y las relaciones cotidianas”.

A pesar de su similitud con el estrés, la ansiedad requiere de otros métodos para abordarla de manera efectiva, como la práctica de meditación, autocompasión y muchas veces ayuda profesional.

Practicar la atención plena

La ansiedad se caracteriza por pensamientos repetitivos relacionados con algo que ocurrió en el pasado, o bien con preocupaciones sobre el futuro. Por lo que practicar actividades que requieran atención plena puede ayudarnos a permanecer en el presente, como escribir un diario, colorear o practicar la meditación.

Practicar la autocompasión

Silva nos recomienda trabajar en aceptar los sentimientos incómodos en lugar de juzgarnos a nosotros mismos por estar experimentándolos. A final de cuentas, todos pasamos por situaciones similares hasta cierto punto.

Buscar ayuda profesional

A pesar del estigma que hay sobre acudir a un profesional de salud mental, Silva resalta que esta opción puede ayudar a dar con una variedad de tratamientos, incluida la terapia individual o grupal, y en algunos casos, medicación.

¿Qué es la depresión?

Cuando la ansiedad se agrava o se prolonga, puede dar lugar a la depresión. Este es un trastorno bastante variado, pero los expertos indican que todos los casos convergen en un tema común: la incapacidad de disfrutar la vida.

Las personas con depresión pueden perder la capacidad de funcionar en todas las áreas de la vida, como el trabajo y las relaciones, y de hecho, la Organización Mundial de la Salud la clasifica como la principal causa de discapacidad en todo el mundo. Por si fuera poco, cuando esta radica en pensamientos y planes suicidas, puede convertirse en un trastorno mortal, por lo que es digno de atención.

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Entre sus características podemos mencionar tristeza persistente, desesperanza, reducción de capacidades cognitivas y ansiedad. Además, la depresión también puede dar lugar a pérdida o aumento de peso, falta de sueño, dolor físico y hablar o moverse más lentamente de lo normal.

El problema es que, en comparación con la ansiedad y el estrés, la depresión aún es un misterio para la ciencia. Es un trastorno tan variado que resulta difícil determinar con certeza si una persona está deprimida, el tipo de depresión o sus causas, lo cual muchas veces conduce a tratamientos poco efectivos.

Sin embargo, los expertos recomiendan hacer ejercicio y mantener la conexión con otros para abordarla, aunque muchas veces sean necesarios medicamentos.

Referencia:

Stress, anxiety or depression? Treatment starts with the right diagnosis. https://medicalxpress.com/news/2020-05-stress-anxiety-depression-treatment-diagnosis.html

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