La memoria es una herramienta vital para nuestro correcto funcionamiento. A través de ella aprendemos de nuevas experiencias y somos capaces de transmitir el conocimiento a las futuras generaciones. Las que, a su vez, son capaces de retenerlo gracias a esta misma herramienta.

Sin embargo, existe otro tipo de memoria menos longitudinal conocida como memoria de trabajo o a corto plazo. Esta también es de gran utilidad para nuestro funcionamiento general. Gracias a esta, podemos almacenar información momentánea que nos podrá ayudar a solucionar situaciones inmediatas.

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La reciente investigación que se publicó este 25 de mayo en la revista JNeurosci estudia este tema al tratar de comprender la relación entre la memoria a corto plazo y la actividad cognitiva de los individuos jóvenes. Para esto, han aprovechado los datos de más de 11 mil niños, de entre 9 y 11 años, del estudio de Desarrollo Cognitivo del Cerebro Adolescente (DCCA) que en la actualidad se mantiene en curso en los Estados Unidos.

El núcleo cognitivo

La memoria de trabajo, o memoria a corto plazo, es una herramienta que utilizamos de forma cotidiana. Y esta, al ser tan adaptable, se convierte en un elemento capaz de mutar con el tiempo. Sin embargo, siempre será manejada por las mismas áreas del cerebro.

En este caso, las que se encuentran designadas para este tipo de actividades son aquellas que se encuentran en la región frontoparietal del cerebro. Al estudiar los más de 11 casos de niños sometidos a pruebas cognitivas de memoria de corto plazo y mediciones de la actividad cerebral, fue posible notar una relación clara entre ambos elementos.

¿La actividad cerebral revela la calidad de la memoria?

En resumen, aquellos niños que mostraron una actividad cerebral más marcada en la región frontoparietal destacaron en las actividades propuestas por el equipo para medir la capacidad de su memoria trabajo.

Cada vez que se involucraba al niño en una actividad que involucrara esta, la actividad frontoparietal mostraría unos patrones únicos relacionados con esta tarea. Mientras más extensa fuera la manifestación de estos, mejor sería el desempeño del niño y, claramente, mejor sería su capacidad de recordar a corto plazo.

¿La memoria mejora la capacidad de resolución de problemas cognitivos?

Por su parte, aquellos niños que mostraron habilidades más marcadas para recordar, se desenseñaron más exitosamente en las tareas cognitivas, de lenguaje y de resolución de problemas que el equipo les presentó. Debido a lo que, también se puede apreciar una relación entre la capacidad de recordar a corto plazo y la habilidad de los niños de resolver problemas inmediatos.

Más conocimiento en el horizonte

El estudio no tomó en cuenta la relación de la actividad con la memoria a largo plazo ni con los recuerdos que esta genera. Por lo que, sería necesario hacer más investigaciones sobre este ámbito. De manera que se pueda comprender la forma en la que estos dos procesos se relacionan. Además de que se pueda determinar si tienen mecanismos similares a los que intervienen con la memoria de trabajo.

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Adicionalmente, dentro de 10 años los científicos planean llevar a cabo una nueva investigación con los niños que en ese momento tendrán ya entre 19 y 21 años. Volverán a hacer las mediciones de la actividad frontoparietal y su relación con el desempeño general de los participantes.

Con esto, podrán averiguar si la firme neuronal única ha mutado con el tiempo, cómo lo ha hecho y, aún más importante, cómo ha afectado esto el desarrollo cognitivo del individuo. Gracias a estos datos, se podrán hacer proyecciones que relacionen a la actividad cerebral y a la memoria a corto plazo con elementos como el éxito académico y el desempeño en otras áreas de la vida.

Referencia:

Behavioral and neural signatures of working memory in childhood: https://www.jneurosci.org/content/early/2020/05/19/JNEUROSCI.2841-19.2020

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