La pandemia del coronavirus nos tiene a todos al filo de nuestros asientos. Desde casa, hemos observado como la enfermedad se ha extendido por el mundo y causa estragos en numerosos países.

Ya conocemos de sobra las medidas de prevención y todos los medios de comunicación existentes (tradicionales y de la nueva era) se han dado a la tarea de mantenerlas siempre presentes. El mundo, de una forma u otra, se ha unido para luchar contra esta enfermedad y, desde nuestro hogar, también ponemos nuestro grano de arena al respetar las medidas.

Coronavirus deja sin empleo a más de 3 millones de estadounidenses

Además del uso de material protector, la higiene frecuente de las manos y el distanciamiento social, una de las medidas que ha sido más rotunda y efectiva ha sido la cuarentena. Con esta, nos aislamos todo lo posible en nuestros hogares y, así, evitamos colaborar con la cadena de contagios del virus.

En teoría, esta estrategia es infalible: si nos quedamos en casa, no podremos contagiarnos ni contagiar a otros con el virus. Fácil, ¿no? Pero, este plan tiene un fallo significativo y es que no toma en cuenta las consecuencias que tendrá este en nuestra salud mental.

Un encierro más prolongado de lo esperado

En un principio, se planteó que la cuarentena solo durara unas pocas semanas o cuando mucho un mes. Sin embargo, el avance del coronavirus no se pudo contener ni con estos tiempos de encierro y los plazos debieron extenderse más.

Incluso, algunos lo han hecho de forma indefinida, lo que ha producido una sensación de inestabilidad y preocupación generalizada. Ahora, el psiquiatra Luis Gutiérrez Rojas del Hospital Universitario San Cecilio de Granada durante la conferencia web “Salud Mental: abordaje desde Primaria y Mindfulness” de Lundbeck Academy ha abordado esta situación y ha mencionado la posibilidad de que estos estados mentales alterados se extiendan como secuelas post-pandemia y post-encierro.

La ansiedad puede ser normal, bajo ciertas condiciones

En la actualidad, estando todos encerrados y preocupados por lo que deparará el futuro debido a la intervención del COVID-19 es normal sentirnos estresados De hecho, esta se trata de una reacción perfectamente normal a situaciones fuera de lo común o estresantes. Siempre y cuando estos pensamientos de preocupación no se hagan constantes o sostenidos, no habrá de qué preocuparse.

Compras sin contacto, la alternativa más segura durante crisis por coronavirus

Entonces, ¿cuándo habría que comenzar a preocuparse?

Con lo que mencionamos con anterioridad, ya tenemos una idea de la principal diferencia entre un episodio normal de preocupación y un cuadro de ansiedad. Sin embargo, para que todo esté más claro, nos pasearemos por los problemas más comunes que Gutiérrez Rojas comentó que se volverían más frecuentes al finalizar el encierro y qué síntomas ayudan a identificarlos.

Ansiedad

En primer lugar, la ansiedad que no es sana o normal, es conocida como trastorno de ansiedad generalizada. Cuando este se hace presente, los sentimiento de preocupación, inconformidad e incapacidad son constantes y hacen presencia de forma diaria. Asimismo, muchas veces se presentan casos de somatización en los que el estrés comienza a generar dolencias corporales.

Ataques de pánico

Por otro lado, los trastornos de pánico son un derivado de los de ansiedad, pero difieren en un punto esencial a la hora de manifestarse. Mientras que la ansiedad generalizada se trata de un sentimiento sostenido, los ataques de pánico que vienen con este trastorno son agudos pero breves. Durante estos, la persona puede experimentar desvanecimientos, palpitaciones, mareos o vértigos además de tener pensamientos constantes sobre estar en peligro mortal (o de contagio, en este caso).

Agorafobia

Otro derivado de los trastornos de ansiedad que se podría volver muy común es la agorafobia, o el miedo a los lugares públicos. Debido al encierro sostenido y a la preocupación de ser contagiados, el volver a espacios llenos de gente podría convertirse en una idea aterradora para algunos individuos.

Aquellos que desarrollen la agorafobia se podrán encontrar con ataques de pánico y sentimientos de impotencia o vergüenza cuando estén en sitios concurridos. En general, la emoción que la caracteriza es el miedo agudo (la fobia).

Aprovecha el tiempo libre de la cuarentena para mejorar tu inglés con iTalki

Depresión

La depresión podría ser otro de los estados mentales recurrentes para muchos durante la cuarentena. En esta, la protagonista suele ser la tristeza, pero también viene acompañada de otros síntomas como falta de apetito y de energía, alteraciones en los patrones del sueño, problemas de concentración, baja autoestima y un sentimiento continuo de desesperanza.

La depresión puede ser clínica o persistente, entre otras clasificaciones. La primera tiende a ser más intensa y a sumergir al individuo en estados anímicos más profundos. Por otro lado, la segunda suele ser más leve pero de una duración mayor, por lo que puede aquejar a la persona durante años. Ambas son condiciones que requieren de un tratamiento profesional para ayudar al individuo a salir adelante, sobre todo si este experimenta pensamientos suicidas o de dañarse a sí mismo de otro modo.

Proteger la salud mental de la población

Todos somos vulnerables ante la posibilidad de sufrir alguno de estos trastornos si no estamos conscientes de nuestra salud mental y tomamos medidas para cuidarla. Sin embargo, para esto también existen “poblaciones de riesgo” que podrían necesitar ayuda extra para sobrellevar la situación de la pandemia.

En primer lugar, los niños pequeños y los adolescentes podrían necesitar el apoyo extra de toda su familia. Para poder volver al mundo exterior con una mentalidad estable y confiada, será necesario que las figuras de referencia de estos promuevan esto sencilla y positivamente.

Asimismo, las personas con condiciones mentales preexistentes podrían sufrir recaídas durante la pandemia por el aislamiento y, en ocasiones, por dejar también de lado sus tratamientos. Estos grupos requieren y merecen apoyo durante la cuarentena y también en el periodo de reinserción en la normalidad para que puedan volver a acoplarse natural y sanamente a esta.

Director de 'Top Gun: Maverick' asegura que la cinta estará lista a tiempo

Sumado a esto, aquellos que sobrevivan al virus de primera mano, los familiares de estos o quienes lo hayan combatido en la primera línea podrían tener riesgo de desarrollar estrés post-traumático debido a la enfermedad. A estos grupos también se les deberá prestar especial atención y apoyo para que puedan trabajar la experiencia traumática, aceptarla, asimilarla y comenzar a dar pasos para superarla.

El poder del mindfulness para sobrellevar la cuarentena

Mientras el encierro se mantiene, existen herramientas que podemos aplicar para intentar estar más tranquilos y no dejar que la preocupación nos domine. En este caso, Gutiérrez Rojas ha aprovechado en su conferencia para hacer una referencia especial al mindfulness. Esta es la práctica que nos pide posicionar nuestros pensamientos y percepciones en el presente para sentir todo lo que nos rodea y lo que pasa por nuestra mente, sin juzgarlo.

Para estas alturas, se sabe que esta técnica puede ser altamente efectiva para mantener a raya estados mentales como el estrés, la ansiedad y la depresión. Además, también se ha demostrado que no es necesario dedicar mucho tiempo a ella.

De hecho, con tan solo realizarla entre 5 y 10 minutos por día, se podrán empezar a ver beneficios en el estado anímico y mentalidad. Pero, en caso de que se presenten con persistencia las condiciones antes mencionadas o sus derivados, lo mejor será siempre buscar ayuda profesional. Recuerda, estamos todos separados, pero no estás solo, busca ayuda si la necesitas.

Más en TekCrispy