Para muchas personas que lidian con la pandemia de COVID-19 estar confinados en casa puede ser difícil de sobrellevar. Pero para aquellos que tienen trastornos alimenticios, lidiar con las restricciones impuestas por la pandemia del coronavirus puede ser francamente complicado.

Según la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, una persona con trastorno alimenticio experimentará trastornos graves en sus hábitos alimenticios, los cuales además la forma en que piensan y sienten acerca de comer y alimentarse.

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Condiciones de salud mental

Las personas con trastornos alimenticios tienden a gastar una cantidad desproporcionada de tiempo y energía pensando en la comida y cuánto pesan. Los tres principales son la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón, aunque hay muchos otros tipos de trastornos y tendencias alimentarias desordenadas que no siempre encajan en categorías específicas.

Los trastornos alimentarios son condiciones de salud mental que suelen estar acompañadas por otros trastornos como ansiedad, trastorno de pánico, trastorno obsesivo compulsivo o trastornos por consumo de drogas y alcohol, aunque este no es siempre el caso.

Las personas con bulimia nerviosa o trastorno por atracón estar en casa las 24 horas del día, los siete días de la semana, no brinda posibilidad de distanciarse de la comida.

La cuarentena, el autoaislamiento y el distanciamiento social pueden causar ansiedad, depresión y soledad, todos los cuales son desencadenantes comunes de los trastornos alimenticios. En respuesta, las personas con estas condiciones pueden comer en exceso, purgarse, tomar laxantes o hacer ejercicio en exceso.

La situación actual ha afectado la capacidad de las personas para seguir su rutina habitual, por lo que las personas con trastornos alimenticios que están en terapia no pueden asistir a las citas debido a las restricciones, y pueden encontrar las sesiones virtuales poco atractivas o menos efectivas.

Las personas que viven solas pueden sentir que no tienen apoyo, mientras que las que viven con su familia pueden tener dificultades por sentirse vigiladas, controladas o presionadas para comer ciertos alimentos.

Particularmente vulnerables

Muchos pacientes tienen comportamientos alimenticios rígidos e inflexibles con una gama muy pequeña de alimentos que pueden comer, los cuales suelen relacionados con la marca. En un momento de inseguridad alimentaria con los estantes de los supermercados presentando inestabilidad, las marcas pueden no estar disponibles, lo que da como resultado menos opciones y un mayor riesgo de pérdida de peso precipitada.

Las personas de muy bajo peso con anorexia nerviosa pueden ser particularmente vulnerables a COVID-19 debido a la demacración y su salud física comprometida, aunque no está claro el grado en que esto se aplica a las personas menos comprometidas físicamente.

Las personas con trastornos alimenticios tienden a gastar una cantidad desproporcionada de tiempo y energía pensando en la comida y cuánto pesan.

Muchas personas con bulimia nerviosa o con trastorno por atracón están ahora en casa las 24 horas del día, los siete días de la semana, por lo que no hay posibilidad de distanciarse de la comida en el hogar y hay oportunidades limitadas de salir de casa para comprar comida.

El consumo excesivo de alimentos cuando el reabastecimiento es incierto puede ser problemático porque puede conducir a un mayor conflicto familiar, mayor excitación emocional, depresión y ansiedad, así como la probabilidad de una mayor autolesión o incluso suicidio.

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Si bien la mayoría de las personas que desarrollan COVID-19 tendrán síntomas relativamente leves que no requieren tratamiento en el hospital, y se recuperarán en unos días o semanas, se ha sugerido que las personas con muy bajo peso corporal pueden ser particularmente susceptibles a desarrollar las complicaciones graves reconocidas en la enfermedad coronavírica.

Hasta ahora se desconocen las consecuencias a corto y largo plazo de tener tanto un trastorno alimentario y COVID-19 simultáneamente, y con el tiempo es probable que esto se vuelva más evidente. Por lo tanto, es importante desarrollar un repositorio de comentarios, protocolos, historias de casos, revisiones de literatura pertinente, así como documentos empíricos sobre este tema.

Referencia: Eating disorders in the time of COVID-19. Journal of Eating Disorders, 2020. https://doi.org/10.1186/s40337-020-00295-3

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