Los estudios que se han realizado para poder comprender la enfermedad que ahora asola al mundo entero, el COVID-19, no han sido pocos. Parte por parte la ciencia ha podido ir desenmarañando el misterio que era el virus, SARS-CoV-2.

Ahora se tienen muchos más datos sobre este peligroso coronavirus nuevo y las formas en las que este afecta al organismo. Claramente, todavía hay mucho por descubrir, pero los avances que se han hecho han sido prometedores.

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Uno de los más recientes parece haber podido confirmas la relación entre las respuesta inmunológica del organismo y determinadas células que podrían evitar segundos contagios de la enfermedad, así como también ayudar en la detección de vacunas útiles contra esta.

Las células T asesinas

Esta investigación ha traído al mundo una esperanzadora noticia. Las mentes detrás de esta fueron Alessandro Sette y Shane Crotty, ambos profesores del Instituto La Jolla para Alergia e Inmunología. Este estudio fue relativamente pequeño, sin embargo, sus resultados tienen un gran peso sobre nuestra comprensión del coronavirus y cómo esta actúa en nuestro organismo.

Los investigadores fueron más allá en las pruebas genéticas. Ya que buscaron no solo identificar los anticuerpos en el organismo de los pacientes graves de COVID-19 sino también las células T auxiliares y asesinas.

Las primeras son complementos vitales que activan la acción de los anticuerpos y las segundas, como su nombre lo indica, son las encargadas de atacar y “asesinar” los patógenos externos que ingresen al organismo.

Su investigación reveló la presencia de las primeras en el 100% de los pacientes y de las segundas en el 70% de estos. Lo que implica que la gran mayoría de los que sufren esta enfermedad en pueden desarrollar una respuesta inmunológica completa ante esta. Como complemento, recientemente también se ha hablado de la presencia fija de “anticuerpos neutralizantes” en todos los pacientes de COVID-19.

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En ambos casos, tanto las células T como los anticuerpos parecen estar apuntando a un mismo elemento del SARS-CoV-2, su proteína espiga RBD. Con esta, el coronavirus logra adherirse a nuestras células para comenzar a infectar el resto del organismo. Con este par de actores moleculares apuntando a la proteína del coronavirus, esta no tiene la oportunidad de atacar las células y, por ende, no puede infectar el cuerpo.

Sobre la inmunidad y el COVID-19

Los más recientes hallazgos nos han permitido dar pasos agigantados en la comprensión del coronavirus, y la respuesta inmunológica que este es capaz de desencadenar en nuestro organismo.

Gracias a esto, podemos tener más datos tanto sobre la enfermedad como sobre los elementos de esta que se deben tomar en cuenta a la hora de desarrollar una vacuna. Para tener un panorama más completo, nos pasearemos ahora por las dudas más comunes referentes a la inmunidad al coronavirus, si esta es o no posible, cómo actúa y qué tan efectiva podría ser.

¿Cómo actuaría una respuesta inmunitaria del organismo ante el COVID-19?

Para empezar, es necesario comprender lo que implicaría una respuesta inmunológica completa que se geste en el organismo desde el sistema inmunitario adaptativo. Como todos sabemos, las células o linfocitos B se encargan de identificar los virus, bacterias o parásitos y generar los anticuerpos específicos que son capaces de combatirlos.

Pero este es tan solo el inicio del camino. Para que dichos anticuerpos puedan trabajar adecuadamente, es necesario que estos reciban las señales que se les envían desde las células T auxiliares.

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Finalmente, las células T asesinas son las poderosas aliadas de batalla de los anticuerpos. Ellas suelen generarse con capacidades específicas según la necesidad, al igual que muchos anticuerpos. Lo que, en este caso, las haría especialistas en la eliminación del SARS-CoV-2.

En caso de que todo este proceso se desarrolle sin problemas en la persona, el virus, incluso si lograra entrar al sistema de la persona, no tendría la oportunidad de proliferar ni de causar daños. Asimismo, para aquellos que ya sufren los síntomas del COVID-19, el desarrollo de esta respuesta se podría traducir en el inicio del proceso de recuperación y la remisión de la enfermedad.

¿Cuándo duraría esta inmunidad del organismo?

Otra de las grandes preguntas que rondan la mente de las personas es cuánto tiempo podría durar la inmunidad en los sobrevivientes del COVID-19 o si esta es siquiera lo suficientemente fuerte como para detener un segundo contagio.

Por los momentos, esta es una duda que aún no se ha podido contestar con precisión. En la actualidad, la “salud” de las células T asesinas y auxiliares que se han encontrado en los estudio como del el Instituto La Jolla para Alergia e Inmunología habla de una buena posibilidad de que la inmunidad sea lo suficientemente duradera como para proteger a las personas de una segunda infección durante la pandemia.

Sin embargo, también hay que tomar en cuenta la posibilidad de que esta no sea una regla para todos los pacientes. Investigaciones como la anterior se llevaron a cabo en pacientes con casos graves del coronavirus, por lo que las respuestas inmunológicas de sus organismos fueron las más fuertes. Aún faltaría comprender si estas se dan con la misma magnitud en casos leves.

¿Y la de los casos asintomáticos?

Otro punto a investigar a profundidad sería la formación o no de la inmunidad en pacientes asintomáticos del virus. Por lo general, el organismo recuerda y se protege de las amenazas dependiendo de su gravedad. Debido a lo cual, es posible que un cuadro asintomático despierte una respuesta inmunológica leve o nula. Por los momentos, este terreno sigue inexplorado.

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¿Qué es la reactividad cruzada y qué tiene que ver con el coronavirus?

Otro de los puntos que ha comenzado a llamar la atención en la actualidad ha sido la conocida “reactividad cruzada” en la que, personas que nunca se han expuesto al virus, muestran en su organismo algunas señas de una posible respuesta inmunológica de las células T relacionada con el coronavirus.

Aunque aún no se tiene una explicación clara de por qué esto ocurre, las hipótesis indican que esto se puede deber a exposiciones previas a otros coronavirus causantes del refriado común, que son parecidos al SARS-CoV-2 pero nunca iguales. Sin embargo, los datos aún no están claros.

De ser comprobado su origen, se podría brindar una explicación a más clara a las diferencias tan notorias en las que se manifiesta esta enfermedad. Por un lado, algunos pacientes no presentan síntomas mientras que otros ven amenazada su vida. La presencia de la reactividad cruzada en los asintomáticos podría ser una explicación a esto.

Sobre la vacuna y los avances que se han hecho

Todos estos datos nuevos que se han podido encontrar sobre la inmunidad al coronavirus, mezclados con los más de 100 esfuerzos en el mundo para desarrollar una vacuna dan como resultado unas prometedoras proyecciones para la consecución de esta antes de que acabe el año.

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En particular, el conocimiento sobre las células T asesinas podría permitir no solo medir la efectividad de las vacunas, sino que, al estudiar a estas en profundidad, se podrían identificar los mecanismos que fomentan su aparición en el organismo para reforzar el sistema inmunológico.

Para el par de científicos, los vientos que soplan no hablan solo del desarrollo de una vacuna, sino que muchas que sean efectivas en contra del COVID-19. Su descubrimiento ha sido un paso más en la dirección correcta. Ahora, más que nunca, no podemos pensar en detenernos.

Referencia:

Targets of T cell responses to SARS-CoV-2 coronavirus in humans with COVID-19 disease and unexposed individual: https://doi.org/10.1016/j.cell.2020.05.015

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