Desde hace unos meses, los seres humanos se han visto en la necesidad de permanecer confinados en sus hogares durante el mayor tiempo posible a fin de evitar un contagio con un nuevo coronavirus procedente de murciélagos.

Como es de esperar, esto causó el cierre de muchos establecimientos, algunos de manera momentánea y otros definitivamente, dejando en las calles solo a los trabajadores de sectores más prioritarios.

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El resultado no solo ha sido un aire más limpio, como hemos indicado en artículos previos, sino también el regreso de la naturaleza a los espacios colonizados por los seres humanos, como se observó en Venecia.

Esto ha llevado a muchos a reflexionar sobre el tema, e incluso ha dado lugar a estudios muy interesantes sobre el impacto del cambio de la humanidad sobre el equilibrio en nuestro planeta.

Un ejemplo de ello es un documento publicado en la sección de Cartas de la revista Science recientemente que plantea que la pandemia de COVID-19 podría representar una nueva oportunidad para asegurar un futuro más biodiverso a nivel global.

Aprovechar las lecciones de las situaciones de crisis

Un equipo de investigadores ambientales del Instituto Australiano de Ríos, Costas y Estuarios de la Escuela de Medio Ambiente y Ciencia de la Universidad Griffith afirma que los cambios que hemos estado experimentando durante la pandemia podrían servir como un punto de partida para modificar la forma en que se las autoridades y los ambientalistas han estado abordando el tema de la diversificación.

Pripyat, Chernobyl
La naturaleza pudo restituirse sin problema en las tierras de Chernóbil cuando las personas se vieron obligadas a desalojar la región tras el desastre.

En su documento señalan que acontecimientos que marcaron al mundo como la explosión de los reactores de Chernóbil en Ucrania y los conflictos políticos como el de Colombia, a pesar de lamentables, han servido para preservar ciertos entornos.

Por ejemplo, el desastre de Chernóbil obligó a miles de personas a abandonar enormes extensiones de tierra que a lo largo de más de 30 años pudieron restituirse dando lugar a un área silvestre valorada como una reserva ecológica.

En Colombia, durante mucho tiempo las personas evitaron acercarse demasiado a las áreas ocupadas por rebeldes armados que se escondían y operaban en la selva. Y precisamente esta lejanía también funcionó como una especie de protección para las plantas y animales que allí residían.

Algunos modos de las pandemia podrían mantenerse en el futuro

Partiendo de estas experiencias, los autores de la carta sugieren que las restricciones derivadas de la pandemia, como el confinamiento y el cambio de los hábitos de consumo, podrían implementarse a largo plazo para obtener efectos similares en la naturaleza. De esta forma, también podría incrementarse la biodiversidad en otros lugares del mundo.

Pero para poder aprovechar estas lecciones, es necesario aplicar ciertos cambios en la forma cómo funcionan las cosas actualmente. Los científicos autores de la carta indican que el punto clave es la legislación que protege las áreas con biodiversidad, la cual debe intensificarse.

En definitiva, este podría ser el momento propicio para desarrollar nuevas estrategias más amigables con el ambiente, e incluso evitar colapsos en medio de zoonosis como la que se ha estado propagando en los últimos meses.

Referencia:

COVID-19 recovery can benefit biodiversity. http://dx.doi.org/10.1126/science.abc1430

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