Aunque a un profundo costo económico y social, las medidas de contención implementadas para prevenir la propagación del coronavirus, incluyendo entre otras la suspensión de actividades académicas, la cuarentena y el cierre de restaurantes, pubs y otros locales de esparcimiento, han permitido “aplanar la curva” de contagios.

La moderación de la propagación de la pandemia alcanzada en algunos países, en combinación a la urgente necesidad de reactivar la economía, ha llevado a las autoridades de algunos países a planificar la desescalada de las restricciones impuestas, y en ese sentido ya se están dando los primeros pasos con miras a alcanzar la “normalidad”. Pero este camino debe ser recorrido con mucha cautela, ya que existe la probabilidad de que resurjan los brotes y se tenga que volver a imponer las restricciones.

Resultados adversos

La enfermedad COVID-19, causada por la infección del coronavirus SARS-CoV-2, se propaga principalmente por pequeñas gotas de fluidos, principalmente saliva y moco, que son exhaladas por personas infectadas, muchas veces sin estar al tanto de su condición, al toser, estornudar o simplemente hablar.

Muchos determinantes sociales de la salud, incluidos la pobreza, la falta de vivienda y factores de estilo de vida, predominantemente el tabaquismo y la exposición al humo, se han relacionado con resultados adversos en pacientes con COVID-19.

En función de salvaguardar la salud propia y de quienes les rodean, expertos en salud respiratoria recomiendan que las personas se abstengan de fumar en terrazas y espacios públicos.

Dado los planes de reactivación anunciados, expertos en salud respiratoria han sugerido que las personas se abstengan de fumar en terrazas y espacios públicos (donde actualmente está permitido) debido al riesgo de contagio que esta acción representa tanto para el fumador como para las personas que le rodean.

Como explica el doctor Carlos A. Jiménez-Ruiz, presidente de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR):

“Al fumar y exhalar el humo, ya sea tabaco convencional o dispositivos electrónicos, se expulsan diminutas gotitas respiratorias que pueden contener carga viral y ser altamente contagiosa, pero además al fumar es inevitable llevarse la mano a la boca o a la nariz o a la cara, lo cual facilita la entrada del virus en el aparato respiratorio”.

Un llamado al sentido común

Otra consideración importante que señala el experto es que cuando una persona fuma, se quita la mascarilla, lo que promueve una manipulación inadecuada del implemento y aumenta el riesgo de contagio.

La evidencia científica ha demostrado que ciertas sustancias en los cigarrillos, a las cuales obviamente se expone el fumador, pero también las personas que le rodean, podrían mejorar la regulación de los receptores de la enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE-2) en el cuerpo humano, que el coronavirus usa para ingresar a las células humanas.

El tabaquismo y la exposición al humo se han relacionado con resultados adversos en pacientes con COVID-19.

Además, investigaciones han encontrado que fumar podría aumentar el riesgo de neumonía al contraer COVID-19, así como que los fumadores crónicos tienen el doble de probabilidad de experimentar resultados graves de la enfermedad.

Se ha demostrado que fumar podría reducir la motilidad de los cilios en el sistema respiratorio, los cuales evitan que las sustancias dañinas ingresen a los pulmones en un 50 por ciento, y también es un agente causal de trastornos del sistema inmunitario.

Pero fumar también se ha relacionado con la comorbilidad en pacientes con COVID-19, contribuyendo a condiciones de salud subyacentes como insuficiencia cardíaca, hipertensión y diabetes que podrían aumentar el riesgo de morir por la enfermedad.

Dicho esto, los expertos hacen un llamado al sentido común de las personas para que, en función de salvaguardar la salud propia y de quienes les rodean, se abstengan de fumar en terrazas y espacios públicos.

Referencia: Los neumólogos recomiendan no fumar en terrazas y espacios públicos porque aumenta el riesgo de contagio. Infosalus, 2020. https://bit.ly/3e9csI2