Las personas suelen pensar que los microbios solo están presentes en los laboratorios de investigación o en los hospitales y clínicas y, por lo tanto, tienen una falsa sensación de seguridad en otros lugares.

Pero las bacterias y otros agentes infecciosos se encuentran en casi todas partes, en el aire, el agua, el suelo, los alimentos, así como en plantas y animales, incluidos los humanos. Además, se reconoce que los objetos inanimados pueden albergar y transportar microorganismos procedentes del entorno.

Una superficie de alto riesgo

La transmisión basada en fómites, que ocurre cuando los microorganismos de un individuo infectado se depositan en un objeto inanimado y luego se transmiten a un nuevo huésped, es una vía crítica para causar enfermedades infecciosas. De hecho, se estima que más del 70 por ciento de las infecciones se propagan a través del contacto de las manos con otros objetos.

Los teléfonos móviles se han convertido en una parte integral de la vida social moderna y están en manos de miles de millones de usuarios en todo el mundo todos los días. Junto con los mostradores, las mesas, los pomos de las puertas, los accesorios de baño, los inodoros, los teclados y las tabletas, los teléfonos móviles son una de las superficies que más se tocan.

Cada vez hay más pruebas de que los teléfonos móviles son un posible vector de organismos patógenos, por lo que se justifica su desinfección.

Su uso tiene un carácter personal, y promueve su proximidad de partes del cuerpo como la cara, las orejas, la nariz, los labios y las manos, que son las puertas de infección más comunes.

Durante la actual pandemia de COVID-19, todos los entes sanitarios del mundo han recomendado la higiene de las manos como pilar del control de la infección por el coronavirus SARS-CoV-2. Sin embargo, los teléfonos móviles son una superficie peculiar de “alto riesgo”, que puede entrar en contacto directo con la cara o la boca mientras se habla por teléfono, incluso si las manos están debidamente lavadas y limpias.

Desinfección justificada

Los teléfonos móviles pueden anular eficazmente la higiene de las manos, ya que puede haber un uso compulsivo y frecuente de los teléfonos móviles inmediatamente después de lavarse o frotarse las manos con desinfectantes a base de alcohol.

Los teléfonos móviles se han convertido en una parte integral de la vida social moderna y están en manos de miles de millones de usuarios en todo el mundo todos los días.

Estudios han encontrado que en condiciones propicias el coronavirus puede sobrevivir en las pantallas de los teléfonos móviles hasta por 96 horas, por lo que son un posible vector de transmisión viral, con la notable característica de que no son desechables, por lo que se justifica su desinfección.

A tal fin, expertos sanitarios sugieren que las personas limpien las pantallas de sus teléfonos móviles con un paño humedecido con alcohol isopropílico al 70 por ciento o toallitas desinfectantes, que compañías como Apple y Samsung han agregado a sus pautas de soporte al usuario durante la pandemia. También se sugiere usar fundas de polietileno transparentes desechables y lavables, y se promueve el uso de auriculares, lo que ayuda a mantener los teléfonos alejados del rostro.

Hasta ahora, no se cuenta con ningún tratamiento efecto efectivo o vacuna para la COVID-19, por lo que la prevención es la primera línea de acción. Al ser una superficie que potencialmente puede servir de medio de transmisión del coronavirus, mantener el teléfono limpio y libre de gérmenes nunca ha sido más importante.

Referencias:

Mobile phones represent a pathway for microbial transmission: A scoping review. Travel Medicine and Infectious Disease, 2020. https://doi.org/10.1016/j.tmaid.2020.101704

Covid-19 and mobile phone hygiene in healthcare settings. BMJ Global Health, 2020. http://dx.doi.org/10.1136/bmjgh-2020-002505

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