La pandemia del coronavirus ya ha alcanzado a más de 5 millones de personas en todo el planeta. De estos, 1 millón y medio corresponden a los Estados Unidos. Por mucho, este se ha convertido en el país más afectado por el COVID-19.

Muchos han sido los problemas que se han visto en el manejo que este le ha dado a la situación. Por lo cual, no ha sido difícil ubicar las críticas que le han llovido a la administración de Trump en estos tiempos difíciles para el país.

Pero, de entre todas las críticas, hay una que se ha destacado tanto por lo completo de sus bases como por su origen. Esta última se trata de un reporte realizado por los ex miembros del Consejo de Ciencia y Tecnología de la administración del ex presidente, Barak Obama.

En este, presentan un panorama de lo que podría y debería pasar dentro de los siguientes meses en el país. Plantean que una segunda ola del coronavirus no es una posibilidad, sino una realidad y que el país debe empezar a tomar medidas de forma inmediata.

Las acciones deben ser inmediatas

John Holdren, ex asesor científico de la Casa Blanca.

El principal autor de esta investigación es John Holdren, asesor científico de la Casa Blanca durante la administración de Obama. En ella también participan otros 9 notorios científicos que fueron parte de su consejo como Eric Lander del MIT y Harvard, Chris Chyba de Princeton y Susan Graham de UC Berkeley.

Su advertencia hace hincapié en que es necesario que la administración de Trump comience a tomar medidas serias sobre la prevención de la pandemia. Con la posibilidad de que un segundo brote haga presencia dentro de pocos meses, el tiempo está contado si se quieren hacer las cosas bien.

Durante los dos periodos presidenciales de Obama, el equipo de científicos le ofreció 6 informes diversos que tocaban en tópico de las acciones que debía tomar el país en caso de una pandemia. Ahora, esta nueva investigación busca ofrecer información similar además de reflejar los claros problemas que han llevado a la nación al peligroso estado en el que se encuentra.

Estados Unidos no estaba preparado la primera vez

Pata cuando se reportaron los primeros casos de coronavirus en Estados Unidos, el país no estaba listo. Incluso si el gobierno hubiera dado una respuesta rápida, acelerado las pruebas de despistaje y abierto la reserva nacional de equipos médicos (Strategic National Stockpile o SNS), igual se hubieran quedado corto.

Desde la pandemia del H1N1 del 2009, elementos como las mascarillas, los guantes protectores y otros equipos de protección personal se agotaron. Varias veces el Congreso propuso que estas fueran renovadas. Pero, los movimientos para hacerlo se detuvieron con el inicio de la administración de Trump.

En consecuencia, cuando a inicios del 2020 se desató la pandemia, Estados Unidos no contaba con las herramientas necesarias para defenderse. El estudio denuncia que este déficit se había denunciado con años de antelación, pero que las advertencias no fueron escuchadas.

¿Cómo podría cambiar el teletrabajo el futuro de las empresas y sus empleados?

El trasfondo

Un motivo por el cual este reporte ha sido particularmente llamativo ha sido por sus realizadores. A pesar de que el equipo de científicos no trabaja más de forma directa con Obama, sí han mantenido comunicaciones con este e incluso lo han mantenido informado del curso de sus investigaciones.

Por esto, cuando esta advertencia nacional de los científicos llega después del polémico mensaje que Obama envió a una universidad estadounidense en el que mencionaba que la crisis ha demostrado que “algunos de los que están a cargo ni siquiera saben lo que están haciendo”, las sospechas de una acción coordinada se levantan.

El tira y encoje entre el ex presidente y el actual mandatario no termina allí. Trump en respuesta ha declarado que Obama fue un incompetente y un corrupto durante sus dos periodos presidenciales. Luego de eso, las aguas se mantuvieron calmas por poco hasta la llegada de esta investigación.

Una respuesta cuestionable

Además de la clara reacción tardía del gobierno ante la crisis en sus primeras etapas, también parece estar cubriendo su propia espalda para las siguientes, en lugar de preocuparse por proteger a la población.

Recientemente, en abril, en la página web de la SNS se ha cambiado la redacción en la que se expresaba la misión que esta debía cumplir. En un principio, se hablaba de que esta era una fuente de ayuda principal para todo el territorio con suficientes equipos médicos y medicinas para atender diversas crisis nacionales al mismo tiempo.

Ahora, la redacción de la página menciona que la SNS es solo una ayuda “complementaria” para los suplementos de salud de cada estado y que puede funcionar como un “amortiguador temporal a corto plazo” para las crisis.

Un intento por mostrar el camino correcto

Además de reflejar cronológicamente las acciones que ha tomado el gobierno de Trump y cómo estas han perjudicado la respuesta de los Estados Unidos al COVID-19, el ensayo también incluye indicaciones a futuro tanto para el gobierno como para todos los actores políticos que podrían tener algún tipo de influencia.

Por esto, este no solo se le ha hecho llegar a los miembros de la administración de Trump, sino también a sus rivales en la campaña de Joe Biden y a los miembros (republicanos y demócratas) del Congreso estadounidense. En esta plantean que una inversión de 30 mil millones de estos últimos podría funcionar para restaurar los niveles de la SNS y que, cada cierto tiempo, estos deberían ser monitoreados para evitar que vuelvan a vaciarse.

Además, los científicos planean sacar más ediciones en el futuro referentes a otros temas del COVID-19 como el sistema de rastreo de contactos, las pruebas de serología y anticuerpos y los procesos de gestión de datos durante la pandemia. Tal vez, si Estados Unidos escucha estas advertencias aún tenga oportunidad para prepararse.

Más en TekCrispy