Opioides Sensores Control Uso Analgesicos

La prescripción de opioides para el dolor se ha vuelto más común en las últimas décadas, pero irónicamente esto no quiere decir que realmente sean la mejor opción para ello. De hecho, hemos reseñado varios estudios que exponen que los riesgos y efectos secundarios superan los beneficios del consumo de estas sustancias.

Un nuevo estudio publicado en la revista Pain arroja nueva evidencia de ello. Según los investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Arkansas, aumentar las dosis de opioides con fines analgésicos no parece aportar ningún beneficio a los pacientes con dolor crónico.

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El efecto de aumentar las dosis de opioides

Los investigadores analizaron los registros médicos de más de 50,000 pacientes que experimentaban dolor crónico en el sistema de salud de Asuntos Veteranos. Entre las causas subyacentes de su dolor incluían artritis, dolor de espalda, dolor de cuello, dolor nervioso y dolor de cabeza o migraña, por lo que les recetaron opioides como tratamiento entre los años 2008 y 2015.

Al revisar los datos, notaron que casi 21,000 de estos pacientes modificaron su dosis de opioides aumentándola en más del 20 por ciento de la dosis diaria promedio. Entonces los investigadores los compararon con los más de 32,000 pacientes que continuaron tomando la misma dosis de opioides durante el período de estudio.

Y así descubrieron que los pacientes a los que se les aumentó la dosis de opioides no mostraron mejoras significativas en el manejo del dolor crónico en comparación con los que continuaron su tratamiento con la misma dosis.

Mayor riesgo de efectos secundarios

Por lo que los autores concluyeron que una dosis mayor de opioides no alivia el dolor de los pacientes, y que en su lugar, esto puede exponerlos a otros riesgos.

“Lo que encontramos fue que el alivio del dolor que buscan el proveedor y el paciente realmente no existe cuando aumentan sus dosis”, dijo el autor del estudio Corey Hayes, profesor asistente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Arkansas. “No ve el beneficio, pero sí ve el riesgo. Nuestro mensaje general es que, cuando está pensando en aumentar la dosis, también debe darse cuenta del riesgo que conlleva”.

Y no se trata de una suposición, sino de datos que están siendo verificados por la ciencia. Por ejemplo, un estudio realizado por el mismo equipo que participó en esta oportunidad publicó otro documento en la revista Addiction relacionado con este tema. Allí indicaron que la dosis más altas de opioides aumentan el riesgo de sufrir efectos secundarios como estreñimiento, mareos, mayor sensibilidad al dolor y un mayor riesgo de trastorno por uso de sustancias.

Por ende, la recomendación de los autores está dirigida principalmente a los médicos, que “deben tener extrema precaución al embarcarse en el camino de aumentar las dosis de opioides para controlar el dolor no relacionado con el cáncer”.

Referencia:

Impact of opioid dose escalation on pain intensity: a retrospective cohort study. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31917775/

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