Las cirugías de pérdida de peso, conocidas como cirugías bariátricas, son uno de los últimos recursos que se utilizan a la hora de combatir la obesidad. Cuando otros métodos no quirúrgicos no surten efecto o el estado de obesidad de la persona es demasiado peligroso para su salud entonces esta entra en juego.

Con el paso del tiempo, se puede ver que el bypass gástrico tiene un efecto rápido y notorio en la pérdida de peso de la persona. No obstante, también se ha observado que estas con el tiempo comienzan a recuperar parte de la masa corporal que han perdido.

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Aun así, esta nueva investigación publicada en el Journal of Internal Medicine comenta que este no debería ser un motivo de preocupación. Todo debido a que el organismo ya no presenta tantos riesgos de recaer en un estado de obesidad a causa de cambios en la expresión génica de los individuos.

Menor riesgo de padecer obesidad o diabetes tipo 2

Según los resultados de la investigación, los cambios en la expresión de un subconjunto de genes en el tejido adiposo blando de las mujeres que participaron en estudio hizo que el organismo de estas comenzara a reaccionar de forma distinta a las grasas.

Las mujeres voluntarias se realizaron pruebas genéticas en tres oportunidades, una antes de la operación, otra 2 años después de esta y otra 5 años más tarde. Se pudo observar que la pérdida de peso se hizo notoria en los primeros dos años, en los que las mujeres perdieron aproximadamente 38 kilogramos.

Por otro lado, luego de 5 años, muchas presentaron una recuperación de unos aproximados 8 kilogramos de su masa corporal. Esto podría apuntar a una recaída y a la preocupación por la vuelta de problemas de sobrepeso.

No obstante, la investigación ha demostrado que el riesgo se vuelve mucho menor. El organismo deja de funcionar como lo hacía antes, lo que hace que naturalmente acumule menos grasas y, por ende, desarrolle menos problemas metabólicos graves como la diabetes tipo 2.

Los genes del tejido adiposo cambiaron su funcionamiento

Crédito: A. G. Kerr y col. Cambios a largo plazo en la expresión genética del tejido adiposo tras una cirugía bariátrica, Journal of Internal Medicine, 2020.

Lo antes mencionado se debe a una modificación en la forma en la que el tejido adiposo blanco (WAT, según sus siglas en inglés) se comporta. Para detectar esto, realizaron perfiles transcriptómicos por microrayos a las mujeres durante las 3 pruebas génicas que se dieron a lo largo de los años.

El subconjunto de genes pertenecientes al WAT que se pudieron aislar mostraron tener una participación activa en la regulación de la inflamación de los tejidos. Fue gracias a su continua y sostenida disminución que se pudo notar que, a pesar de la ganancia de peso final en las mujeres, la tendencia corporal seguía apuntando a la pérdida de peso y al uso eficiente de las grasas y la energía.

¿Cómo pasa esto?

Aunque la investigación no se centró profundamente en la forma en la que estos genes actúan en el cuerpo, el conocimiento que ya tenemos sobre ellos nos puede dar una buena idea de por qué su participación es tan relevante en la ganancia o pérdida de peso.

Por lo general, el tejido adiposo blanco es un generador de lípidos que actúan como sustratos para otros tejidos, y regulan parte del proceso de transformación de los alimentos en energía corporal.

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Debido a esto, ser capaces de alterar su funcionamiento se puede traducir en una modificación del equilibrio que acostumbra a hacer el organismo entre la ingesta de alimentos y el gasto de energía. Lo que, a su vez, se traduce, si se hace de forma positiva, en una mejora de los sistemas de procesamiento de alimentos y almacenamiento de grasas en el cuerpo, lo que puede reducir la tendencia a acumularla.

Un panorama esperanzador

Saber que el poder modificar este grupo de genes del WAT no solo habla bien de los beneficios a largo plazo de este tipo de cirugías, sino que abre una nueva posible ventana de investigación para tratar los trastornos de peso corporal.

Por si fuera poco, el tejido adiposo blanco también juega un papel importante en otros procesos corporales como el metabolismo de los lípidos, la homeostasis de la glucosa, la angiogénesis, hemostasis y la regulación de la presión arterial. Por lo que, contar con unos genes WAT más eficientes, puede ofrecer múltiples beneficios de salud a largo plazo.

Referencia:

Long‐term changes in adipose tissue gene expression following bariatric surgery: https://doi.org/10.1111/joim.13066

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