Para muchas personas las abejas no son más que insectos molestos cuyo único propósito es zumbar y repartir sus picaduras cargadas de ácido fórmico en personas al azar; pero nada más lejos de la verdad. En realidad las abejas son elementos cruciales de nuestro entorno y casi nunca se les reconoce el crédito que merecen.

Aunque algunos lo consideran una exageración, muchos expertos en ecología afirman que si las abejas no existieran, los humanos tampoco lo harían. Esta aseveración probablemente se fundamenta en el hecho de que de las 100 especies de cultivos que nos proporcionan el 90 por ciento de nuestros alimentos, alrededor de un tercio son polinizados por escarabajos, mariposas y otros insectos, pero principalmente por abejas.

Alarmante declive

Las abejas son los principales iniciadores de la reproducción entre las plantas, ya que transfieren el polen de los estambres masculinos a los pistilos femeninos. La polinización es donde los insectos mueven el polen de una planta a otra, fertilizando las plantas para que puedan producir frutas, verduras y semillas.

En los últimos años la población de abejas ha disminuido considerablemente. Los pesticidas, las enfermedades, los parásitos y el mal clima debido al calentamiento global han jugado un papel importante en este alarmante declive. Esto debería preocuparnos a todos ya que si todas las abejas se extinguieran, se destruiría el delicado equilibrio del ecosistema de la Tierra y afectaría los suministros mundiales de alimentos.

Hay más de 800 especies de abejas silvestres en Europa, siete de las cuales están clasificadas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza como en peligro crítico; otras 46 especies de abejas están en peligro, 24 son vulnerables y 101 se clasifican como amenazadas.

Como la mayoría de las plantas no podrían crecer se produciría una desertificación a gran escala, y en última instancia, buena parte de la Tierra se convertiría en un gran desierto cargado de plástico.

Aunque no se prevé en el corto plazo, si no tomamos medidas ahora, es posible que el mundo se quede sin abejas, lo que afectaría a las plantas, los animales, la topografía y, por supuesto, la vida humana.

Los insectos son los principales polinizadores del planeta, pero las abejas son las más eficientes para este propósito. Sin las abejas, no podríamos saborear deliciosas manzanas, cerezas y muchas otras frutas y verduras. Si las abejas se extinguieran, habría una disminución masiva en la producción de cultivos.

Un mundo sin abejas

En este indeseable escenario, los herbívoros, que dependen de ciertas especies de plantas, serían los primeros afectados. Por ejemplo, muchos bovinos utilizados para la producción de leche y carne dependen de la alfalfa y los altramuces, los cuales dependen de la polinización de los insectos. Si el suministro de alimentos de estos animales disminuye, entonces la producción de carne y leche disminuirá, lo que afectaría seriamente la dieta humana.

El algodón depende mucho de la polinización. La desaparición de las abejas conduciría a un gran revés en la producción de algodón, una carencia que sin duda afectaría significativamente nuestras opciones de vestido.

Como la mayoría de las plantas no podrían crecer, los pastizales se volverían áridos y se produciría una desertificación a gran escala, y en última instancia, buena parte de la Tierra se convertiría en un gran desierto cargado de plástico.

Los insectos son los principales polinizadores del planeta, pero las abejas son las más eficientes para este propósito.

Menos producción de cultivos alimentarios conducirá finalmente a una hambruna mundial. El agua dulce también comenzará a secarse, ya que habría menos árboles para que ocurra la retención de agua, y con menos comida y menos agua, la humanidad sufriría hambre y sed a niveles y consecuencias jamás vistas.

Incluso, la fertilidad humana también sufriría un revés, seguida de una caída en la tasa de reproducción. Finalmente, no podríamos sostenernos y en unos pocos cientos de años nuestra supervivencia como especie se vería seriamente amenazada.

Estos escenarios pueden ser vistos como desmedidos, pero en el caso que así sea, una de las repercusiones más lamentables de vivir en un mundo sin abejas sería la triste privación del placer de probar esa dulce y sabrosa miel que robamos de las abejas todos los días.

Aunque nuestra supervivencia depende de la salud del planeta y sus especies, la actividad humana juega un rol protagónico en la amenaza de la continuidad de las abejas, y a menos que comencemos a enfrentar este hecho, continuaremos contribuyendo a nuestra propia desaparición.

Ya es momento de que todos tengamos conciencia de la importancia de las abejas, y a menos que tomemos medidas drásticas para garantizar su continuidad, la estabilidad del planeta está en duda.

Referencias:

Importance of pollinators in changing landscapes for world crops. Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, 2006. https://doi.org/10.1098/rspb.2006.3721

The worldwide importance of honey bees as pollinators in natural hábitats. Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, 2018. https://doi.org/10.1098/rspb.2017.2140